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Publicado el miércoles 9 de abril de 2008
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BELVEDERE

FED, FMI y supervisores europeos, culpables confesos de miopía, azuzan ahora con alarmas para no quedarse cortos

Reunión del FMIA. Pajuelo.– "No lo vimos venir". Esta ha sido la excusa para justificar su ineficacia responsable y ahora no paran de meter presión a los gobiernos -también culpables de laxitud regulatoria- para que solucionen los problemas que -dicen- están por venir, sembrando la alarma en los mercados y creando inquietud cuando todo parece que entraba en una situación algo más calmada. Los culpables confesos de ineficacia se quedaron antes cortos y ahora se exceden cayendo nuevamente en una responsabilidad que provoca más tensiones. Estados Unidos es el único culpable de la crisis subprime pero otros países, básicamente los europeos, se convirtieron en "cómplices" por su deficientes regulación y supervisión. La FED, el FMI y los supervisores europeos se lanzaron ayer a tumba abierta para dibujar un panorama más que inquietante instando a los gobiernos a que tomen medidas, trasladando así la responsabilidad de su ineficacia, para evitar -dicen- males mayores. Está bien que avisen pero es inevitable pensar que están cubriéndose las espaldas, quizá excediéndose, aunque sólo sea en las formas.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó ayer del aumento de los riesgos en los mercados financieros por la crisis crediticia y pidió a las autoridades "actuar de inmediato para mitigar los riesgos de un ajuste más penoso", señaló en la institución en su informe sobre la estabilidad financiera global.

"El desafío fundamental para las autoridades consiste en actuar de inmediato", señaló el Fondo, que habla de la necesidad de "planes de contingencia y de medidas correctivas" y que pide que se aborden las causas de la turbulencia actual.

El director del Departamento Monetario y Mercado de Capitales del FMI, Jaime Caruana, destacó en una videoconferencia la importancia de la adopción de medidas a corto plazo para evitar males mayores.

"Los riesgos se han venido incrementando desde la última reunión y a pesar de las intervenciones de las autoridades, los mercados siguen en tensión", aseguró.

La institución subrayó como uno de los principales factores de riesgo los números rojos existentes en los balances de las entidades financieras y cuantificó las pérdidas potenciales de las mismas en casi un billón de dólares, en concreto, 945.000 millones de dólares (599.187 millones de euros).

De estas pérdidas, 565.000 millones de dólares (358.356 millones de euros) están relacionados directamente con el mercado de hipotecas residenciales y con las titulizaciones conexas "incluida la desvalorización prevista de los préstamos de alto riesgo".

"El epicentro de la crisis sigue siendo Estados Unidos", subraya el informe, que precisa, sin embargo, que la crisis se ha extendido, ya que "las instituciones financieras de otros países se han visto afectadas por la misma liberalidad excesiva de las condiciones financieras mundiales".

RIESGOS PARA LOS PAÍSES CON PRECIOS DE VIVIENDA INFLADOS

La institución subrayó la existencia de riesgos en aquellos países en los que "los precios de la vivienda están inflados en relación con los parámetros fundamentales de la economía", o donde los balances de las empresas o los hogares soportan mayores presiones, señaló el Fondo sin citar a ningún país en concreto.

La semana pasada, el analista del Fondo Roberto Cardarelli consideró que el precio real de la vivienda en España está sobrevalorado entre un 15% y un 20% y pronosticó que experimentará una corrección del mismo orden porcentual.

Respecto al impacto sobre las economías emergentes, Caruana explicó que "han mostrado resistencia notable en esta crisis financiera", aunque especificó que ésta será puesta a prueba especialmente en los países que mantienen un déficit por cuenta corriente elevado, un creciente crecimiento del crédito o mucha dependencia de flujos del exterior, por lo que "no están exentos" de riesgos.

TRANSPARENCIA, INYECCIONES DE LIQUIDEZ Y MAYOR SUPERVISIÓN

Caruana explicó que el empeoramiento de la crisis es consecuencia de varios factores, ya que "los balances de las entidades financieras continúan bajo presión, el proceso de desapalancamiento continúa e implica que los precios de los activos siguen bajando", y todo esto se ve agravado por "un entorno macroeconómico más difícil" por la debilidad de la economía global.

El ex gobernador del Banco de España reconoció que las últimas iniciativas de la Reserva Federal estadounidense, como el rescate de Bear Stearns y las sucesivas inyecciones de liquidez "han ayudado a reducir la probabilidad de un suceso extremo en el mercado financiero", pero recalca que "siguen las presiones de liquidez en los mercados interbancarios".

Por todo ello, es muy importante la toma de medidas "a corto plazo", y para ello pidió, en primer lugar, "transparencia" a las entidades financieras "en cuanto a sus exposiciones a productos complejos y las pérdidas que representan", y les instó a que "sigan recapitalizándose".

En segundo lugar, Caruana solicitó a los bancos centrales que sigan con su labor de aportar liquidez al mercado para que funcione adecuadamente y con respecto a los autoridades, reclamó una "mayor actuación supervisora", para que estas instituciones estén preparadas para tomar medidas "cuando sea necesario y con la mayor rapidez posible".

LA FED CONSTATA RIESGO DE UNA RALENTIZACIÓN SEVERA Y PROLONGADA

Por su parte, las actas de la última reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal de Estados Unidos (FOMC) confirman la preocupación de los responsables de la política monetaria estadounidense por el incremento de la incertidumbre tanto en lo relativo al crecimiento como a la inflación, así como el temor de varios de sus miembros a una "ralentización más severa y prolongada" de lo previsto por la crisis inmobiliaria y financiera.

El FOMC decidió el pasado 18 de marzo rebajar los tipos federales en 75 puntos básicos, hasta situarlos en el 2,25%, su nivel más bajo desde diciembre de 2004, con el voto favorable de ocho de sus miembros, pero con la oposición de los gobernadores, Fisher y Plosser, quienes consideraron demasiado agresiva la decisión de la Reserva Federal.

Los miembros del FOMC valoraron que tanto las proyecciones de actividad económica como las de inflación a corto plazo se habían deteriorado a raíz de la creciente fragilidad de los mercados financieros, el endurecimiento del crédito, el encarecimiento del petróleo y de otras materias primas, así como de la profundización de la crisis del mercado de la vivienda.

No obstante, los responsables de política monetaria de EEUU admitieron que la política monetaria por sí sola no puede hacer frente por completo a los problemas subyacentes del mercado inmobiliario y del sistema financiero.

Una política monetaria acomodaticia, junto a la recuperación de los mercados financieros y la disminución de los problemas inmobiliarios deberían fomentar la recuperación económica en 2009, aunque existe una considerable incertidumbre en torno a esta previsión, señala el documento.

Respecto a la evolución del mercado de la vivienda, la mayoría de los miembros del FOMC constataron un agravamiento de los problemas y un incremento de la incertidumbre y no encontraron señales de que se haya iniciado el proceso de estabilización necesario para impulsar la recuperación económica.

Por otro lado, los responsables de política monetaria de EEUU mostraron su insatisfacción con los últimos datos de inflación recabados y varios de los participantes apuntaron que desde el mundo empresarial se planteaban el traslado de las subidas de costes a los consumidores. "Las presiones inflacionistas parecen haberse incrementado incluso pese al debilitamiento de las perspectivas para el crecimiento", reflejan las actas de la reunión.

No obstante, los miembros del FOMC valoraron el hecho de que el menor crecimiento en EEUU y en el extranjero podría contribuir a relajar las tensiones de precios y la amenaza de un incremento de las expectativas de inflación, aunque la mayoría de los miembros destacó que la reciente depreciación del dólar podría suponer un impulso para los precios de las importaciones, lo que provocaría un alza de la inflación.

En este sentido, el presidente de la Reserva Federal de Filadelfia, Charles Plosser, advirtió de que el Comité no podía permitirse esperar hasta que hubiera una evidencia clara de que las expectativas de inflación no estaban ancladas, puesto que entonces sería ya demasiado tarde para actuar.

LOS SUPERVISIORES BANCARIOS EUROPEOS SE JUSTIFICAN

Los supervisores bancarios europeos, también afectados de miopía en la crisis subprime, han intentado justificarse al aducir que las carencias en la información sobre el grado de exposición de las entidades financieras a activos de mala calidad contribuyeron, probablemente, a aumentar la desconfianza en los mercados e intensificar las turbulencias, según la presidenta del Comité Europeo de Supervisores Bancarios, Kerstin af Jochnick.

En una comparecencia ante la comisión de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, Af Jochnick hizo hincapié en las diferencias en la información que publica cada entidad y en los métodos de evaluación de los riesgos, y también aludió a las dudas sobre la precisión y transparencia de los datos.

A su juicio, la falta de información, especialmente sobre los nuevos instrumentos financieros, dificulta a los inversores la determinación del perfil de riesgo de cada entidad.

La presidenta de CEBS señaló en su intervención que las turbulencias financieras todavía no han llegado a su fin, lo que se hace patente en las condiciones de liquidez y la actuación ante el riesgo.

Entre las "lecciones" a aprender de la crisis, propuso reforzar los mecanismos de gobernanza internos de las entidades e impulsar los ensayos para preparar la respuesta ante posibles turbulencias.

También consideró fundamental mejorar la preparación ante crisis financieras transfronterizas.

A este respecto, Af Jochnick valoró el acuerdo rubricado el pasado fin de semana por los ministros de los Veintisiete y los representantes de los organismos nacionales de supervisión de banca, seguros y bolsa para promover la cooperación y definir los principios de actuación en caso de quiebra de una entidad con presencia en varios Estados miembros.

Destacó que el texto regula los mecanismos habituales de intercambio de información, así como las reglas para repartir la responsabilidad entre los supervisores nacionales.

Af Jochnick se refirió, por último, a la necesidad de mejorar la vigilancia de las actividades de los grupos trasnacionales, un área en el que se mostró partidaria del establecimiento de órganos colegiados.