Monitor de la Construcción
El modelo español de concesiones apuesta por la excelencia
Mientras el Ministro de Economía y Hacienda ha mantenido, en su primera comparecencia en el Congreso en esta legislatura, su conocido y eufemístico diagnóstico de que la situación que atraviesa la economía española dibuja “un panorama de crecimiento a corto plazo más incierto y menos positivo” provocado por la crisis originada en EEUU y por la importante paralización del sector de la construcción y, aunque reconocía que el ajuste es “más rápido de lo esperado”, mostraba su optimismo porque “la economía española se encuentra bien preparada” para hacer frente a estas adversidades, y por tanto se negó con claridad a impedir “el necesario ajuste en la construcción”, los principales grupos empresariales de la construcción nacional -que no han pedido precisamente subvenciones, sino el mantenimiento del ritmo inversor en infraestructuras- incrementan su apuesta por la excelencia y el aumento sustantivo de sus actividades empresariales, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, poniendo especial énfasis en el área de las concesiones de transporte.
Esta apuesta se sustenta en dos pilares; por una parte el boom que atraviesa en todo el mundo la financiación privada de infraestructuras. Por otra, la excelencia del modelo español en lo que concierne al marco regulador de esta actividad y la incuestionable experiencia y liderazgo de estas empresas españolas en el mundo en este ámbito.
Las oportunidades son inmensas porque los gobiernos de muchos de los países desarrollados y en vías de desarrollo apuestan decididamente por la financiación privada para sus proyectos de nuevas infraestructuras y la correcta conservación y mantenimiento de las existentes. Países como India se plantean con claridad que sólo se deben financiar con dinero público aquellas infraestructuras nuevas que no sea posible acometer -por cuestiones de rentabilidad- por sistemas de financiación privada; China por su parte, que ya destina el 9% de su PIB a la creación de infraestructuras, planea construir en los próximos años una ingente cantidad de nuevas infraestructuras -entre ellas más de 100.000 kilómetros de nuevas carreteras-, gran parte de las cuales se harán por medio de fórmulas de colaboración público-privadas. Un reciente informe de la OCDE estima que hasta el 2030 se invertirán 6,4 billones de euros en infraestructuras en el mundo, de las que un poco menos de la mitad se concentrarán en Asia y Oceanía y de los que al menos el 40% correrá a cargo del sector privado por medio de concesiones y otras fórmulas de colaboración público-privada. Evidentemente, un mercado potencial enorme y para el que, a pesar del las actuales incertidumbres crediticias, la banca parece estar excelentemente dispuesta, como ha dicho hace poco un importante directivo del banco Santander, Mariano Olmeda: "Nuestro banco y el resto de los bancos españoles seguimos tendiendo dinero para poner en infraestructuras".
En segundo lugar, el conocido como modelo normativo español está sirviendo de referente en muchos otros países a la hora de implantar los contratos de financiación de infraestructuras por sistemas CPP. Hay muchos países que miran ahora con interés este tipo de financiación y realización de infraestructuras porque carecen de medios públicos para sacarlas adelante, no disponen de criterios claros, y sobre todo no tienen experiencia para establecer dichos criterios o mecanismos estables de contratación y control específico de los contratos que se suscriban. Por cierto que esta carencia se da también en el mercado nacional en gran número de Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, interesados en utilizar los mecanismos CPP para no paralizar inversiones de este tipo.
Para colaborar en este ámbito, tanto con las administraciones españolas como con las de cualquier país del exterior, el Colegio de Caminos ha puesto en marcha una novedosa iniciativa, el Centro Español de Excelencia y Conocimiento de la Colaboración Público-privada (CECOPP) para la optimización de estos contratos CPP, el asesoramiento a organismos públicos y privados dentro y fuera de España, y la orientación y arbitraje cuando existan discrepancias contractuales. Uno de sus fines fundamentales es "poner en valor la positiva historia y la evolución que han experimentado en los últimos decenios los contratos CPP, especialmente bajo la forma de concesión administrativa de obra pública en nuestro país". La labor de asesoramiento de este organismo sin ánimo de lucro se extenderá a la concepción del marco contractual aplicable, a la asignación y transferencia de riesgos, a las posibilidades del régimen jurídico aplicable a cada contratación específica, a la revisión de proyectos, y al asesoramiento sobre la idoneidad y viabilidad en el diseño y condiciones del contrato a nivel técnico, jurídico y económico-financiero.
Presidido por Ángel Presmanes, uno de nuestros mayores y reconocidos expertos en CPP, este organismo nace con la pretensión de "velar porque los proyectos que se pongan en marcha lo hagan siempre en las mejores condiciones, transfiriendo el riesgo a los socios privados de manera razonable y generando siempre confianza en le mercado financiero, es decir, que quien vaya a aportar el dinero se fíe de ti". Uno de sus primeros proyectos es colaborar en la elaboración del nuevo marco de financiación, que prevé la nueva Ley de Contratos y en la que se determina que debe entrara en vigor en abril de 2009. Este Centro de Excelencia tiene precedentes en otros países de nuestro entorno, siendo el más parecido el del Reino Unido, país en el que ningún proyecto de este tipo puede ponerse en marcha si no ha sido valorado por el centro de excelencia nacional, y que ha servido en parte de inspiración al español que ahora comienza a funcionar. La agencia francesa incide más en la estandarización de procesos y en coadyuvar al logro de mayor eficiencia del mercado, mientras que Alemania, Italia, Polonia e Irlanda disponen de grupos de trabajos en sus Ministerios de Economía y Finanzas con filosofía casi idéntica al español que ahora inicia sus trabajos.