Ana Palacio, la nueva abanderada, con sueldo, de la ‘sarkodiplomacia’ atómica
Desembarca en el brazo armado de la 'sarkodiplomacia' nuclear, ésa en la que Areva se ha ganado plaza propia como ariete de las ambiciones energéticas internacionales del Palacio del Elíseo. Francia ha hecho valer sus galones de primera potencia nuclear europea en el Magreb, en China y Latinoamérica. Y ha colgado en la pechera de la paraestatal Areva -dispuesta a encabezar las avanzadillas del Gobierno galo- buena parte de esos trofeos. Tras la tocata y fuga del Banco Mundial de la ex ministra de Aznar y ex eurodiputada en marzo, no es casual que sea ahora el marketing el epicentro de las amplias funciones de la vicepresidencia de Palacio, que se incorporará también al Comité Ejecutivo de la compañía francesa.
Bajo las órdenes de Anne Lauvergeon- considerada por el FT la directiva más influyente de Europa en 2007 y una de las acompañantes inexcusables en las giras de Sarkozy- y el influjo ulterior del Elíseo, tendrá en sus manos la tarea de defender la reputación de la energía nuclear en el mundo. Pero sobre todo, las cuentas de uno de sus principales arietes galos, una de las joyas más ambiciosas de la corona del sector empresarial estatal, junto con la eléctrica EDF y France Telecom. Su nombre está en todos los crucigramas de la geopolítica energética del galo. Tras la adquisición de la canadiense Uramin, Areva tiene mucho que ver en este año de tour diplomático-nuclear de Nicolas Sarkozy, que ha cosechado ya sus frutos en la cuenca del Mediterráneo y en los Emiratos Árabes, para disgusto del Palacio de Santa Cruz y, sobre todo, de los intereses energéticos españoles. Al Elíseo se le acumula el trabajo de su diplomacia, tanto que Sarkozy se ha regalado, como souvenir de su primer aniversario en el poder, una dedicada- oficialmente- a exportar la experiencia gala a todos los países que quieran desarrollar la energía atómica con fines civiles. Para el presidente galo, autoinvestido en misionero de las compañías energéticas galas por todo el planeta, la Agencia Internacional Nuclear francesa que se ha regalado en su primer aniversario en el poder es sólo el `preludio de ese otro gran regalo, la Unión Mediterránea, que consumará con ayuda del resto de los socios de la UE y el oficio de sus nuevos aliados magrebíes el 13 de julio. Un terreno en el que Areva promete ser una de sus introductoras de embajadores favoritas.
Si el jefe del Estado buscaba "una mirada extranjera y amistosa" para ayudar a Francia en el camino del desarrollo nuclear, Areva jura haberla encontrado, al menos para sus predios, en Ana Palacio. Palacio asumirá la bandera del gigante nuclear francés justo en estos momentos se ha reabierto el debate sobre la necesidad de producir más energía nuclear en Europa, y especialmente en España. Lo hará en un momento delicado, con los recursos fósiles en máximos históricos y una moratoria nuclear que se mantiene en varios países europeos -entre ellos España-, pero las noticias sobre el auge del uso de esta energía para la generación eléctrica se suceden en los últimos meses, al mismo ritmo que los parqués europeos premian la participación nuclear de Areva, Bouygues, Assystem, EDF, Eon, RWE o Iberdrola.
Impulsada por las actividades de reactores y servicios nucleares y un el nivel récord de pedidos de su división de transmisión y distribución eléctrica -1.586 millones de euros- el grupo francés, uno de los líderes mundiales en fabricación de reactores nucleares y cuenta con una plantilla de 65.000 empleados, ha llevado su facturación hasta los 2.769 millones de euros en el primer trimestre, un avance del 12,1% sobre el mismo período de 2007.. Con la tricolor en ristre y el mismo ímpetu con el que impulsa los intentos de zafarrancho europeo de EDF, Sarkozy consolida su rol de nuevo virrey del norte africano e intenta consumarse como el interlocutor oficial y preferente de Gaddafi, de Mohamed VI, o Bouteflika. Si la cara del santo es la que hace el milagro, los empresarios galos ya se han acostumbrado a que sea la diplomacia-bulldozer de Sarkozy la que despeje el negocio. Sale de caza y Total, Areva, o Alstom recogen la piel del oso energético. No hay mandatario maldito o país suficientemente lejano y receloso para que los tentáculos de la Sarkodiplomacia nuclear no lleguen a envolverlo. Gaddafi, Bouteflika y Mohamed VI lo han probado en carne propia. Areva también.
La liberación de las enfermeras búlgaras bien valió una visita a París y unas cuantas compras militares del coronel libio. Y su gas y el petróleo bien le valieron a Sarko no sólo los 10.000 millones de contratos, sino la carta verde al suma y sigue en su reconquista, con la firma de un memorando sobre cooperación nuclear que desembocará en la construcción por parte de Francia de una central nuclear en Tajoura para la desalinización de las aguas mediterráneas y que dotó a Areva de permisos de prospección en tierras libias. La última conquista del presidente galo ha sido en las redes del tunecino Zine el Abidín Ben Alí, con quien ha firmado contratos para la venta de trece aviones 'Airbus' por mil millones de euros, la construcción de una central térmica en el sur por 360 millones de euros y un acuerdo marco sobre la energía nuclear civil, que abre la posibilidad de la adquisición por parte de Túnez de una central nuclear para uso civil a cargo de Areva. El consorcio galo aportará su saber hacer en materia de ofertas integradas, islas nucleares y cadena de combustible en su alianza con Total y Suez, han sellado una alianza sin precedentes para vender a los Emiratos Arabes Unidos dos reactores nucleares de tercera generación.
La jugosa manzana china no iba a ser la excepción: Si había que darle la razón a Hu Jintao sobre Taiwán y el Tíbet, Sarkozy se la ha dado, aunque se hayan resentido, a cambio, las costuras de la UE y chirríen los oídos de Angela Merkel y las promesas de París de aliarse con Berlín para no darle alas nucleares a estados poco confiables. La estatal Areva se ha convertido en la principal depositaria de la generosidad- más de 20.000 millones en contratos- con la que Hu Jintao selló la visita de Sarkozy: construirá en China dos centrales atómicas de tercera generación y suministrará combustible nuclear por 8.000 millones de euros, el mayor contrato de la historia de la empresa y un pasaporte para que pueda hacer caja, desactivar reactores envejecidos y eludir la segregación que hasta hace poco defendía el Elíseo. Beijing y París estudiarán la construcción conjunta de una planta de reprocesamiento. China cubrirá su disparada demanda de energía por la vía atómica; según la World Nuclear Association tiene previsto construir 116 reactores nucleares y será Francia, a través de Areva, quien aporte buena parte de los medios necesarios para ello.