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Publicado el martes 13 de mayo de 2008
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BELVEDERE

El pluriasesor Rato se va a Londres
a darle clases de supervisión al Banco de España

· Puede que a Rato no le busquen realmente por su experiencia financiera y tenga más que ver con futuribles políticos en España a tenor de lo que está ocurriendo y puede suceder en el PP

Rodrigo RatoRodrigo Rato va sobrado. El pluriasesor de entidades financieras no da abasto porque quien no puede contratarle le paga una conferencia para que pueda ofrecernos su visión apocalíptica del panorama financiero mundial y, de paso, soltarle una coz al español. No deja de tener su peremendengue que el responsable político del fiasco del FMI, que no vio o no quiso ver lo que se venía encima con la crisis subprime pese a estar sentado encima de ella y que se dio a la fuga del organismo para que se encargara otro de gestionar la crisis por su mala gestión, evitando así, quizá, su cese, venga ahora a dar clases de prevención. Y se ha ido nada menos que a Londres, capital de un reino en el que más han sufrido las deficientes regulación y supervisión bancarias,  a darle clases al Banco de España y dejar un poso de sospechas sobre la banca española, a la que, por cierto, también asesora. Porque ya me explicarán si recomendar más transparencia a la banca española no es apuntar a la existencia de "agujeros" no reconocidos. En un ejercicio de funanbulismo dialectico, Rato intentó como pudo equiparar la situación de la banca española con las demás al igualarlas en el contexto, un matiz insuficiente quizá buscando el titular periodístico fuera de contexto. Las pretendidas virtudes de Rato como asesor financiero no han quedado todavía demostradas. Menos aun si consideramos su fracaso en el FMI y otros avatares. Pero puede que a Rato no le busquen realmente por eso y tenga más que ver con futuribles políticos en España a tenor de lo que está ocurriendo y puede suceder en el PP.

Rodrigo Rato compareció en Londres a costa de Unión FENOSA (Grupo ACS) para considerar que el Gobierno español debe "embarcarse" en un proceso de promoción de la "flexibilidad y transparencia" financiera para hacer frente a la crisis que afecta a los mercados internacionales y ser capaz de "ganarse la confianza" de inversores y consumidores.

El pluriasesor no se ha podido resistir a darle clases al Banco de España en un territorio donde son especialmente bien acogidas las embestidas contra la banca española. Oportunidad u oportunismo, sea lo que fuere Rato se ha permitido hacer recomendaciones al regulador bancario que mejor ha cumplido su función en los últimos años -incluidos los que él fue vicepresidente del Gobierno- y que ha permitido que la banca española quedara a salvo de una crisis tan impresentable como la 'subprime'. Habría que añadir que la propia banca española aceptó y cumplió con su mandato con profesionalidad y eficacia.

Pero el regate dialéctico de Rato en Londres no termina de dejar esto claro y se va por las ramas para buscar la equiparación, tan injusta como irreal. La banca española sufre en estos momentos las consecuencias de las particularidades del mercado español, especialmente por la crisis inmobiliaria y el aumento del paro, además de las tensiones de liquidez provocadas por la desconfianza internacional. Pero no es menos cierto que la reacción ha sido decidida y contundente y no hay más que repasar las ofertas que las entidades están lanzando al mercado estos días para calibrar la flexibilidad del sector, esa que Rato, ignorante o interesado, no ha querido ver. Por si fuera poco, empiezan a aparecer datos que inducen a pensar que la crisis financiera internacional ha tocado fondo o está muy cerca de ello. Baste señalar que las emisiones mundiales de bonos aumentaron en abril un 42% respecto al mes anterior. En España podríamos decir lo mismo.

Rato llega tarde y mal. Puede que tuviera la conferencia preparada hace semanas pero nadie le pagara por pronunciarla y la ha colocado ahora. Está claramente desfasada y ha contribuido a crear sospechas sobre la banca española, de la que por cierto recibe un par de salarios al mes.

Pero puede que Rato no esté buscando la excelencia económica y sí el impacto político. Rato se ha señalado -la verdad es que no mucho porque la acogida de su conferencia en los medios ha sido más bien pobre- y se ha puesto el traje de político. No está muy claro lo que está pasando en el PP, pero sin duda algo está pasando. A Rajoy no paran de machacarle y el goteo de defecciones, perfectamente pautado, le ha dejado herido de gravedad. En el próximo congreso del partido puede pasar de todo, y no digamos en el siguiente, justo antes de las elecciones generales. Quizá haya que analizar en este contexto el comportamiento de Rato.