Repsol, pertrechada en sus resultados, el precio del crudo y sus tentáculos internacionales, renueva sus objetivos
Dicen los que rodean al presidente de Repsol que es fervoroso devoto de ese refrán que reza que "no hay peor cultura que la autosatisfacción", pero Antonio Brufau no ha evitado -ni lo ha intentado- convertirse, al menos de soslayo, en rehén público del optimismo, flanqueado por Rato y Felipe González y respaldado por el "materialista dialéctico" Eskenazi, en la Convención de Directivos, el escenario de la presentación de los resultados del primer trimestre y de la reválida de las directrices de la petrolera hispano-argentina para los próximos cuatro años. Tan "cómodo" con el 20% de Sacyr en Repsol como el propio De Rivero lo está y un tanto esquivo al debate energético español, Antonio Brufau entona como un mantra su estribillo de la neutralidad y el interés empresarial: "sólo quiere lo mejor para Gas Natural y lo mejor para Repsol", así que mantiene "todas las opciones abiertas".
Todas menos reducir su 30% en la gasista que preside Gabarró, no sólo porque le ayuda a potenciar su valor en GNL y porque una desinversión abriría una duda acerca de qué hacer con la caja en un momento de posible exceso de flujo, sino porque Brufau renueva la misma apuesta pública que le lanzó a los analistas hace dos años: que el valor de mercado de Gas Natural es muy superior a los 90 euros por los que transita y está lejos de encontrar su techo. Repsol, impelida a "inventar el futuro" ha comenzado a hacerlo con el mapa de un plan estratégico que, con la inyección de 32.800 millones de euros de inversión hasta 2012 aspira a multiplicar el beneficio neto por 2,8, el Ebitda por 1,8, el resultado operativo por 2,1 y a que la reposición de reservas (actualmente sólo del 50% del consumo) oscile entre el 130% y el 140%.
Sus primeros sones siguen la partitura de lo esperable: los mayores resultados trimestrales de la historia de Repsol, la deuda en su mínimo histórico y una situación financiera aupada por la actividad de los negocios y la argentinización de YPF, con desembarco del grupo Petersen incluído. Con presencia en una treintena de países, Repsol ha terminado condenada en muchas plazas al funambulismo bajo fuego político, con tanta intensidad como a la destreza financiera y técnica en un entorno volátil. Convencido de que en algunos de ellos los riesgos sociopolíticos que afrontan las compañías "están sobrepasando la barrera de lo que es soportable", Brufau solicita a los gobiernos previsibilidad y reglas del juego claras, un marco estable para una compañía como Repsol YPF, que hace inversiones a 20 ó 30 años. Entretanto, lo más palpable de sus esperanzas reside en Argentina.
La miel en los labios de la prudencia vive en Brasil, donde ha iniciado la perforación exploratoria de Guará y avanza en Carioca, que dará resultados en junio y comenzará a producir en 2012. Los dedos cruzados en el proyecto Persian Ángel, donde a pesar de las presiones de inversores norteamericanos, siguen adelante con la Royal Dutch Shell y han renegociado con las autoridades de Teherán. Y la paciencia a prueba en Ecuador,- donde hace cintura a fuerza de esquivar las arremetidas de Correa- y en Bolivia- donde, tras la venta del 1% de Andina para despejar su nacionalización ahora negocia con YPFB la lata pequeña de la gestión de la compañía. Satisfacción a corto, desafíos en el medio plazo y un horizonte con la pizarra casi en blanco, por dibujar, en el largo tempo a la que apunta Brufau, con la mira ya puesta en 2012, un momento en el que, si se ejecuta la partitura de un Plan que considera "ambicioso pero realizable", la empresa habrá duplicado su tamaño y dispondrá de un capital empleado ronde los 50.000 millones frente a una deuda financiera reducida a cero. Pero habrá tocado techo en su crecimiento orgánico. Será- advierte el presidente de Repsol- el momento de diseñar el próximo paso si no quiere empezar a sufrir de éxito. La hora de volver a conjugar el verbo comprar y de acentuar la internacionalización.
Entretanto, Brufau jura que la compañía que pilota tiene el viento de popa. El de la creciente demanda de los países emergentes, donde las economías seguirán creciendo a un 7% y se necesitan 1,5 millones de barriles diarios más cada año; a favor, también, el viento de la demanda al menos sostenida de los países desarrollados que necesitan más del 80% del petróleo para el transporte y, según los planes de Repsol no lo reducirán en el medio plazo. Y soplando de cara, finalmente, la inflexibilidad de los precios del crudo: con un declive de los campos actuales del 3% anual, el descenso de las tasas de reposición, la mano del control de la OPEP y la dificultad de los productores para poner cada año en el mercado de tres a cuatro millones de barriles diarios adicionales y a la vista de la evolución de los costes, nadie entre las filas de Brufau apuesta por otra cosa que precios sostenidos o crecientes para el oro negro, el gas y sus derivados. Por eso, con permiso del billete verde, le exigirá a Repso l que ya tiene rentas de posición tomadas y ventajas en refino, reservas y exploración- aprovechar el paisaje para "ganar a los demás y ganar más que los demás", entre otras cosas en activos no convencionales, como los que en aguas profundas de Brasil acunan sus expectativas. La columna vertebral de sus 10 proyectos clave de crecimiento será la "prueba del nueve".
RESULTADOS RÉCORD
Ni el entorno caracterizado por los altos precios del crudo, ni el descenso en los márgenes internacionales de refino y la debilidad del dólar frente al euro impiden que haya inaugurado la implementación de su Plan Estratégico con los mejores resultados trimestrales de su historia, un beneficio neto de 1.212 millones de euros, lo que representa un aumento del 36,5% respecto al primer trimestre del año anterior. Pero el billete verde -moneda base de los negocios de Repsol- le ha pasado factura a las filas de Brufau con su depreciación frente al euro de un 14% respecto al primer trimestre de 2007, con una incidencia negativa en el resultado operativo del Grupo de alrededor de 180 millones de euros. Tanto, que si fuera su referencia, los beneficios habrían subido un 65%. Un efecto negativo aminorado por la política de prudencia y coberturas parciales del tipo de cambio implantada por la compañía. El resultado operativo del Grupo alcanzó los 1.606 millones de euros -de la mano del incremento de las cifras de resultados tanto del conjunto de sus negocios estratégicos integrados como sus participadas, YPF y Gas Natural- lo que representa un incremento del 14,1% con respecto al primer trimestre del año anterior. Han crecido un 25,5% los resultados de exploración y producción.
Si los tres pilares de la nueva estructura de la petrolera son el test para el avance de su Plan Estratégico, por ahora el trío pasa la reválida. Y es que el ‘core business' de la hispano-argentina, integrado por sus tres negocios estratégicos, el área de exploración y producción (upstream), Gas Natural Licuado (GNL) y el área de refino y marketing (downstream), alcanzó un resultado operativo de 1.090 millones de euros, lo que representa un crecimiento del 9% respecto al primer trimestre de 2007. Y el aumento de la caja generada por la actividad de los negocios y la venta del 14,9% de YPF al grupo Petersen permitieron reducir su deuda financiera neta en un 32,5%, hasta los 2.357 millones de euros, el nivel más bajo registrado nunca. Concretamente, el resultado operativo del ‘upstream' creció un 25,5% respecto al primer trimestre del ejercicio anterior, hasta alcanzar los 576 millones, debido, en gran medida, al incremento experimentado por el precio de la cesta de crudos de Repsol.La producción de hidrocarburos disminuyó un 3,7%, descontado el efecto de las variaciones contractuales registradas en Bolivia, Dubai y Venezuela.
Las inversiones del periodo correspondientes al ‘upstream' ascendieron a 242 millones de euros, de las que el 50% se destinaron a desarrollo en el Golfo de México, Trinidad y Tobago y Perú. Y el resultado de las operaciones en el área de Gas Natural Licuado (GNL) se situó en 32 millones de euros, lo que supone un incremento del 18,5%, por la mejor gestión de la flota de buques de Repsol, el aumento de las ventas de gas al sistema gasista y la actividad de generación eléctrica. Las inversiones en esta área alcanzaron los 78 millones de euros y se dedicaron fundamentalmente al desarrollo del terminal de regasificación de Canaport (Canadá) y al proyecto Perú LNG. El resultado de las operaciones de ‘downstream ascendió a 482 millones, lo que representa una disminución del 6,4%, por la caída experimentada en el trimestre por los márgenes internacionales de refino y química. Las ventas de productos petroquímicos experimentaron un crecimiento del 3,9%, hasta alcanzar 793.000 toneladas y las de GLP (propano y butano) superaron las 917.000 toneladas. En cuanto a las inversiones en el ‘downstream', ascendieron a 315 millones de euros y se destinaron fundamentalmente a proyectos en curso y mejoras operativas. La segunda petrolera del mundo que en 2008 ha creado más valor para los accionistas aumenta el dividendo un 39% y alcanza el euro por acción.
YPF, EL "HERMANO" MÁS RENTABLE
YPF, el pilar argentino que para el grupo ya no es "una filial sino una compañía hermana" tiene mucho que ver, con la reversión de la tendencia de sus resultados. El resultado de las operaciones de YPF experimentó un incremento del 11,3%, hasta situarse en los 365 millones de euros, por el aumento de los precios de venta del gas, que subieron un 23,4%, así como por la mejora de los negocios integrados de upstream y downstream, con un impacto positivo de 54 millones de euros. Entronizado en la escenografía de Repsol, el propio Enrique Eskenazi lo reconocía en la Convención ante los 300 diectivos: la petrolera, "columna vertebral del sector energético y del crecimiento de la economía en la tierra de los Kirchner"- se ha apuntado en el primer trimestre 80 millones de plusvalías y otros 200 millones de deducciones fiscales con la venta del 14,9% de YPF al grupo del banquero argentino, que tiene apalabrado otro 5%. Lo que Brufau llama las "buenas vibraciones" en la tierra del tango se traduce en números.
En pleno proceso de reestructuración de YPF, las ventajas de la presencia de Eskenazi como futuro vicepresidente y su ascendente kirchneriano, el interés de inversores privados y de las provincias petroleras y las bendiciones que mercados, analistas y Gobierno han dado a esta nueva YPF con una vis más argentina refuerzan sus ventajas en el terreno y blindan la posición de Repsol ante los posibles ‘taconazos' de Cristina presidenta. Y le reservan un palco en el nuevo paisaje tras la reconducción de la política energética, ahora que la Casa Rosada es más proclive al incremento de precios en poste y a mejorar las tarifas del gas. La pesca en el parqué bonaerense con el anzuelo del 20% de YPF calienta motores, Repsol viste de optimismo sus expectativas. Los bancos colocadores -Credit Suisse, UBS, Goldman Sachs e Itaú- y la entidad que participa como asesora -BNP Paribas- han iniciado ya los trámites para llevar a cabo la OPV. Con las provincias petroleras en veremos, augura apetito comprador, pero la mesa tendrá que esperar, hasta entre julio y septiembre, como muy tarde al segundo semestre de 2008, en tanto se despejan los nubarrones del mercado y, sobre todo, avanzan los procedimientos técnicos. De momento, la obligatoria OPA de Eskenazi sobre el 0,5% residual de YPF que permanece en el mercado está pendiente de autorización y puede acumular una demora de quince días.