Monitor de Latinoamérica
Chávez, minotauro atrapado en el laberinto bolivariano
-La UE, condenada a la samba negociadora con Latinoamérica
Demiurgo de sí mismo, enredado en su propia telaraña, que engendró y trató de exportar a los discípulos, chapotea buscando la puerta trasera para escapar del petroreino de sus anhelos bolivarianos. La necesidad manda, a la vista de que ha terminado por cocinar una receta, la del “capitalismo de Estado”, cada vez más difícil de digerir. Gira sobre sí mismo en un laberinto demarcado por la creciente inflación, la dependencia de las importaciones, la debilidad del músculo productivo y las zozobras monetarias.
Un terreno de juego con líneas rojas –precios, condiciones y divisas- cada vez más hostil para las empresas y para los consumidores. Y con menos ventanas a la calle. Intenta esconder el bosque de su desabastecimiento tras los árboles de la crisis mundial, pero las limitaciones del arrroz, la carne o la leche son ya troncos de crecimiento gigantesco, imposibles de ocultar. Sin embargo, Chávez no se resiste a su deporte favorito a dos manos: con la una nacionaliza y derrocha zarpazos. El último a Sidor. Con la otra, patalea. Si es en los foros internacionales, mejor que mejor. La Cumbre con la UE le ha dado la posibilidad de revalidar su empeño en convertirse en el dinamitero de los puentes en el acuerdo de asociación de la CAN y MERCOSUR con Bruselas, ahora que ve que sus idilios con Lula y Cristina no son incondicionales. Pero ni los besos a Merkel para acallar sus insultos ni los esfuerzos por pasar página con España despistan a los Veintisiete. Con tal de eludir sus arremetidas y las de Morales y Correa, la UE está dispuesta a tejer una asociación a varias velocidades, sin pasar por Caracas. Y, por mucho que, rehén de sus necesidades como exportador de millón y medio de barriles diarios de petróleo a EE UU le haga ojitos a un desembarco de los demócratas en la Casa Blanca, son los TLC con Perú y Centroamérica y el Caribe el TCAN Centroamericano, así como los intercambios con Brasil y Chile los que canalizan el comercio del vecino del Norte. Sólo los bolivarianos se atreven a seguir regando los jardines del laberinto venezolano. Discípulo de la necesidad, Ortega se esconde de Cumbre en Cumbre para escapar a la ira de los nicaragüenses, impelidos por la crisis alimentaria y la del transporte: a pesar de la prometida ayuda venezolana para subsidiar el diesel, se ha convertido en el país con el combustible más caro de toda la región.
Desde la derrota en el referéndum, el venezolano no ha hecho más que enturbiar las debilidades económicas de un sistema que ya sufre los síntomas de nueve años de autarquía petrolera. Chávez, entre la espada y la pared, enfurecido y acorralado en su propio campo de juego, ya huérfano de Castro, no ahorra sus demostraciones de la "defensa sin fin de la patria", una combinación de patadas al viento y amenazas de nacionalización.. Al rey del desabastecimiento no le duelen prendas en empuñar ahora la bandera de la "revolución alimentaria", a pesar de que los desajustes son de manual en una economía que aspira a la autarquía energética, que se nutre tan sólo de la renta petrolera y la confianza en la escalada de los precios del crudo, y que, a golpe de bolidólares- gasto público mediante- alimenta el consumo interno. Por primera vez en 37 meses el ingreso real del venezolano rompe la tendencia de crecimiento y se reduce de dos a tres puntos porcentuales, así como se también el consumo en 1,4% y para un primer grupo de 4 millones de venezolanos su ingreso mensual no alcanza para poder cubrir la canasta básica, que incluye vivienda, salud, educación y transporte. El reino de los ensueños bolivarianos tiene una de las inflaciones más altas del planeta -22.5% al finalizar 2007, pero que ya bordea el 25%- índices comparables sólo con los países más atrasados, a los que dan cuerda artificialmente los precios de bienes y servicios, el desabastecimiento, y el incremento de los niveles de pobreza.
Aunque el mandatario no se resiste a achacar el desabastecimiento a la confrontación con Colombia, al acaparamiento, al desvío de productos al mercado negro y al boicot empresarial, son el control de precios- en algunos sectores congelados desde hace cuatro años-, la restricción de divisas y el intervencionismo los que han tejido una ecuación que no para de engordar la escasez, el encarecimiento de las importaciones y una debilidad enfermiza del bolívar, que la reconversión monetaria sólo maquilla a duras penas. En una economía a la que el Estado ha dado cuerda a golpe de consumo, muy dependiente del sector bancario y cada vez más huérfana de un tejido industrial y de servicios e infraestructuras suficientes, Chávez alardea de que la producción nacional aumenta, pero olvida que en la última década han estado por debajo del crecimiento de la población y de la demanda, motivando regaños públicos del Presidente a sus colaboradores.
A la vista de los resultados de cinco años de control estatal de los precios, en los que el puño de hierro gubernamental no ha hecho más que disuadir a los productores, espantar a los distribuidores y frenar el ciclo productivo interno, de poco le han servido sus ligeros cambios de ruta, flexibilizando los controles que el gobierno mantiene en 400 productos y servicios desde 2003 para tratar de domesticar al dragón de dos cabezas que ellos mismos han alimentado: inflación y desabastecimiento. Si en 1998 importaba sólo un 5% de la carne que consumían los venezolanos, hoy el petroreino chavista necesita comprar fuera del laberinto el 80% de sus carnes. Venezuela no produce ni siquiera tuercas: el 80% de los productos del sector ferretero son importados. De poco han servido los esfuerzos gubernamentales para acorralar con puño de hierro los precios, o para importar el pollo, la carne, los huevos, o la leche de otras latitudes donde mandan las simpatías bolivarianas. De menos aún, la toma de control estatal de complejos ganaderos y empresas frigoríficas. Estériles, la subida de salarios para compensar la inflación- que asfixia aún más a las empresas- la restricción del crédito y la subida de los tipos de interés. Cebada con la gasolina del gasto público y el espejismo de la liquidez extrema (un mar de la abundancia de cerca de 150 billones de bolívares), la demanda interna no encuentra su techo, pero peor aún, no halla cómo verse satisfecha. El consumo ha crecido un 15%, hasta situarse fuera del alcance de la producción nacional,lastrada por un terreno de juego cada vez más limitado y hostil.
El desabastecimiento ha obligado al Gobierno a echarse en brazos del mercado internacional que tanto repudia. Las importaciones subieron de 1.300 millones de dólares por año, a 5.800 en 2007. Antes de la cacareada crisis internacional, ya Venezuela importaba 3.500 millones. Un incremento del 346% en dólares pero sólo 45% superior en toneladas, porque en lugar de materias primas, ahora importa ganado, pollos, huevos y otros productos con valor agregado. Chávez se embriaga con su cóctel letal: control de precios, control de cambio, control dual encubierto con la trampa de los bonos; ocupaciones de empresas rentables, nuevas cargas tributarias, y amenazas sobre la propiedad individual, mientras que el Gobierno afianza el gasto corriente con una indisciplina fiscal, carente de controles y transparencia sin precedentes.
Con su control de cambios, instaurado en 2003 a raíz del paro petrolero- con la teórica misión de sujetar la inflación, detener la fuga de divisas y controlar el bolívar-, el puño estatalista no ha provocado más que fuertes distorsiones en la economía venezolana y el fortalecimiento de un mercado negro de dólares, inasequible a las postas con las que su gobierno trata de abatirlo. Paradojas bolivarianas, el paternalismo ha terminado por echar a los consumidores en manos del mercado negro, a él acuden para engañar al desabastecimiento y en manos de él se entregan para abrazar una dualidad monetaria que la reconversión hacia un bolívar fuerte con tres ceros menos, en circulación desde el 1 de enero de 2008 no parece encaminada a despejar .Es la ley del embudo la que rige la política monetaria: mientras prohíbe ahorrar en moneda verde, el mayor consumidor de divisas es el Estado. Barra libre al saldo negativo en la balanza de pagos y al déficit en la cuenta capital. Los analistas locales aseguran que, a la espera de que en diciembre o enero (tras las elecciones regionales) el Palacio de Miraflores se atreva a anunciar una nueva devaluación del dólar, es el propio Estado el que está interviniendo, ante la avalancha de ciudadanos que compran dólares en el mercado negro, para lograr que se produzca un equilibrio artificial entre el bolívar y el billete verde. Además, su fobia al dólar, el intento por ponerle puertas al campo del comercio internacional que su propio laberinto alimenta, han terminado por bloquear el acceso a las divisas de las empresas, que no pueden evitar las demoras en los procesos de producción, la desconfianza y la pérdida de crédito internacional y la repercusión a los consumidores en forma de subida de precios de hasta un 30%. Ya muchos proveedores no despachan a las empresas venezolanas si no pagan por adelantado.
Poco le importa a Chávez que, a la vista de la guerra comercial con Colombia- su principal proveedor de alimentos, que ha incrementado las exportaciones en un 80% en plena guerra diplomática - sus amenazas a Washington no sean más que el anticipo de un suicidio económico. El orgullo bolivariano le puede a Hugo Chávez. Tanto como para poner en peligro aún más el abastecimiento de bienes y servicios básicos. El Plan B se impone. Chávez tira de ‘los de casa' (Bolivia, Ecuador Nicaragua...) pero sus discípulos tienen problemas comerciales. Así las cosas, los tratos con Lula y los coqueteos con Cristina mandan. Y MERCOSUR, un espacio donde cambiar con más libertad los "cromos petroleros" por carne y otros productos básicos.
A pesar de ese horizonte, el laberinto tiene cada vez menos ventanas a la calle. Y es que el zapateado chavista ya no sólo se baila contra Mr. Danger o la Vieja Europa. Argentina y Brasil miran a Washington con tanta intensidad como a Caracas. Al calor de los anhelos del Consejo de Seguridad Brasileño, sus armadas no han dudado en lucir poderío militar conjunto con las "naves del Imperio" en las aguas del Cono Sur. Los planes chavistas les están saliendo caros y, a la vista de las facturas, no quieren perder trenes energéticos ni comerciales. Chávez lame las puertas del MERCOSUR, pero rehén de sus propias arremetidas, no se resiste en poner en peligro al Banco del Sur, la niña bonita de la ingeniería financiera bolivariana, y a su propio desembarco en Mercado del Sur, dinamitando los puentes hacia quienes están llamados a ser sus padrinos o sus verdugos: Buenos Aires y Brasilia. Lo hizo con el escándalo de los maletines de la discordia con el que desembarcó en la Casa Rosada Cristina Kirchner y no ha dudado en repetir la pirueta con la nacionalización de la Siderúrgica del Orinoco (Sidor), una partitura sin letra, en la que aún no está clara la compensación económica al 80% de la participación de la argentina Ternium- no cabe hablar de justiprecio cuando apunta a 800 millones por la siderúrgica más grande de la región andina y el Caribe-, ni el destino del 20% de los accionistas particulares y menos aún el futuro de la siderúrgica bajo el paraguas de una nueva Corporación cocinada para la ocasión por el Palacio de Miraflores. Caracas pagará sus arrebatos con el peaje del petróleo para el invierno- Buenos Aires necesita 600.000 metros cúbicos de gas en menos de tres meses- y con los bonos de deuda, que De Vido necesita colocar a la vista de la cerrazón de los mercados voluntarios por las altas tasas de interés que debería pagar debido a la desconfianza generada por la política de precios y las malas calificaciones internacionales. Pero Chávez, rey del humo, ya enseñó sus armas a principios de año, cuando prometió la compra de bonos argentinos por 1.000 millones, que aún espera hacerse realidad.
El destino del megaproyecto petrolero de da todas las pistas del la suerte que les puede aguardar a los once proyectos productivos binacionales que el venezolano tiene pendientes con Lula da Silva, los mismos a los que promete sacarles brillo en la Cumbre Presidencial de la Unión de Naciones del Sur, programada para el 23 de mayo en Brasilia. El idilio energético que Pdvsa y Petrobrás estaban llamados a oficiar, no ha conseguido dejar de nadar en la nebulosa de las buenas intenciones. Finalmente, la participación de Petrobrás en el campo venezolano de Carabobo será en el mejor de los casos, de sólo un 10%. Aún no se han determinado los detalles del proceso de producción y distribución de combustible de la refinería José Abreu e Lima, en Recife, esa misma que Chávez presenta como la joya de su dote a los ojos de su padrino brasileño. Pero desde su génesis, desde que hace tres años Pdvsa y Petrobrás comenzaron a cocinar el acuerdo, ese 40% con el que Caracas debe participar en los 4.050 millones de dólares de coste total está más que enmarañado. De hecho, Brasilia no seguirá esperado más a que a Caracas le salgan las cuentas, lastradas por los problemas de Pdvsa. Caracas lo sabe y mira hacia otro lado, hacia el territorio menos hostil de sus ahijados y anuncia refinerías conjuntas en Cuba, Nicaragua, Bolivia y Ecuador
El Gasoducto del Sur- la vieja iniciativa para transportar gas desde Venezuela a Argentina a través de Brasil- del que Chávez quiere hacer la columna vertebral de su revolución de exportación está en el congelador, por mucho que Caracas trata de resucitarlo al calor del Banco del Sur y a golpe de las necesidades de Pdvsa. Y los impulsos bolivarianos de Caracas se han convertido en la mejor amalgama, pero para las voluntades ajenas. Lula y Cristina no matarán al Banco del Sur ni el resto de los proyectos chavistas, pero están dispuestos a permitir que simplemente vegete en el reino de nunca jamás de los ensueños bolivarianos, ése mismo en el que han terminado reposando el Gasoducto del Sur, o el intercambio petróleo por alimentos argentinos. Consciente de que Lula y Cristina se lo pondrán difícil a sus aspiraciones bolivarianas, se lleva la pelota y mueve sus peones en territorios menos hostiles, allá donde sus reglas de juego cuentan con el beneplácito de sus discípulos: el nuevo Banco del Alba comenzará en mayo a operar con 1.200 millones de dólares y serán sus socios de la Alternativa de las Américas- Nicaragua, Bolivia y Cuba- los que patrocinen la "revolución alimentaria" del rey del desabastecimiento venezolano.
La UE condenada a la samba negociadora con Latinoamérica
Si Merkel desembarcó en Lima dispuesta a pasar página a la bronca con Chávez y a que las relaciones entre Bruselas y Latinoamérica vayan como un vals austriaco animado por el interés del capital, la estabilidad macroeconómica y el horizonte de un acuerdo comercial en 2009, que ayude a olvidar los sinsabores con MERCOSUR, ya los bolivarianos y las ambiciones lulistas se han encargado de dejarle claro a la alemana y, al resto de los Veintisiete, que el paso a dos, si la UE quiere, será más bien un baile a varias velocidades y a bastante ritmo. La Unión Europea y los países del otro lado del Atlántico han adquirido en la Cumbre de Lima el compromiso de acelerar los acuerdos comerciales de la UE con el Mercosur, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), y el Caribe en 2010, o antes de ese año, fecha en que España albergará esa famosa cumbre y además presidirá la Comisión Europea. Pero hasta ese momento será el sálvese quien pueda. Lula no se resiste a sangrar por la herida del etanol. Lo hizo también en Lima. Pero hace valer sus galones de privilegio: España, Austria y Alemania ya han reiterado su cooperación con Brasil, que quiere aprovechar al máximo su nuevo grado de inversión para crecer en el exterior y mira al Viejo Continente. El tirón de orejas a sus ínfulas del etanol no impiden que Bruselas y sobre todo Berlín y París- líderes en energía eólica y solar- vean en Lula a un jugador de primera línea en el mercado energético. Tras anunciar la construcción junto con Perú de 15 centrales hidroeléctricas, que se destinarán a la importación a tierras cariocas, el consorcio Energia Sustentável do Brasil (CESB), liderado por el grupo francés Suez, será el encargado de construir y operar la central hidroeléctrica Jirau. No en vano Sarkozy se ha ofrecido a nutrir sus ansias nucleares y militares.
En las aguas revueltas de Correa, Morales y Chávez - turbias por su deporte favorito: el acoso y derribo a las multinacionales- y en las del orgullo lulista pescan también Alan García y Michelle Bachelet sus mejores trofeos europeos. Chile ostenta con discreción el liderazgo en inversiones y competitividad y se ha hecho con la confianza de Merkel para destrabar a cuatro manos la Ronda de Doha. Desde que entraron en vigor los acuerdos de libre comercio e inversiones de la UE con México y Chile, el comercio bilateral de la UE con México aumentó un 70 % y con Chile, un 250 %. En la misma línea van los esfuerzos de la UE para firmar tratados similares con Perú, Colombia. Desde la aprobación del Tratado de Libre Comercio con EEUU por parte del Congreso, convencido de su valor añadido como hub hacia el norte del continente, Alan García quiere amortizar cuanto antes ese prometido milagro peruano, y está dispuesto a hacerlo con o sin sus socios de la CAN (Comunidad Andina de Naciones), a pesar de que sus exportaciones miran hacia ellos. Busca un TLC con la UE, a ser posible bilateral y que vaya mucho más allá del tratado de asociación que la UE desea. Con la puerta abierta por Merkel y Zapatero a una negociación a varias velocidades- aunque sin renunciar al objetivo global de los acuerdos en bloques- García se ha venido arriba y anuncia que no le dolerían prendas en repudiar a la CAN si ésta (osea, Rafael Correa y Evo Morales) se lo ponen muy difícil al Acuerdo de Asociación con la UE que se negocia desde septiembre de 2006. Al fin y al cabo, ya Hugo Chávez, sin demostrar el más mínimo apego, abandonó la Comunidad Andina el año pasado. La UE es el mayor inversor en Perú, el principal donante de ayuda al desarrollo y el segundo socios comerciales, por detrás de EEUU.
México sale de Lima coronado como el próximo socio estratégico de la UE, un título que hasta ahora sólo Brasil ostentaba. Calderón está interesado en que su país obtenga más beneficios del acuerdo de libre comercio con la UE de los registrados hasta ahora y ya cocina las promesas de Merkel- su mayor socio comercial europeo y cuarto inversor mundial en la región- de ampliar la inversión en tierras charras. 'En el mayor país de habla hispana de Latinoamérica hay, en números redondos, más de mil empresas alemanas activas que generan un 6% del Producto Interno Bruto mexicano y crean 120.000 puestos de trabajo.