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Publicado el lunes 26 de mayo de 2008
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BELVEDERE

La falta de oposición nunca puede justificar la inactividad del Gobierno

Desempleados hacen cola ante una oficina del INEMA. Pajuelo.– No pasa un día sin que no pase nada. La crisis del PP está demostrando -por ausencia- que la oposición política es un pilar de la democracia y la mejor forma de impulsar la gestión del gobierno de turno. Perdido este acicate, Zapatero y su equipo dormitan en los despachos oficiales y se limitan a administrar algunas promesas electorales sin querer -o poder- tomar la iniciativa en una situación económica difícil que obliga a actuar para atenuar sus efectos. Más aun cuando hay mucho de crisis psicológica. La falta de actividad gubernamental genera desconfianza porque el ciudadano no percibe que se trabaje para mejorar o, al menos, reducir los efectos de la crisis.  Tanto si esta es real como si es una sensación provocada por datos económicos negativos pero no dramáticos. El asunto de la vivienda nos trae algunas lecciones importantes sobre lo que se puede hacer. Dar subvenciones o ayudas fiscales sólo sirven para engañar la situación, como demuestra el plan de apoyo al alquiler para jóvenes ya que los arrendadores suman estas ayudas al precio. Ya se sabía que esto podía pasar por los efectos de las bonificaciones fiscales a la compra de vivienda, que finalmente iban a parar a los precios para sumar. Los promotores inmobiliarios reclaman una acción de Gobierno que no llega porque éste -con razón- espera que los precios caigan lo que deben y el sector se ajuste. Pero eso no significa que no se pueda hacer algo más que insuflar liquidez en el sector financiero a través del ICO.

En medio de la Campaña de Renta estamos a verlas venir y de poco, o nada, sirve la reducción de los 400 euros que se dilatará a lo largo de seis meses. Esos 6.000 millones hubieran dado mejor resultado empleados en otros fines. Por ejemplo, en inversiones públicas. O en inducir mayor competencia en el mercado de alimentos, un mercado que registra algunos récord como es el precio del agua embotellada, superior al de la gasolina.

La situación del mercado inmobiliario es inquietante pero no conviene magnificar un problema que es simplemente de ajuste tras un desmadre que ha durado una década y en el que han tenido mucho que ver la especulación y la corrupción. La construcción ha pagado el pato pero no es menos cierto que el Gobierno tiene la responsabilidad de tomar la iniciativa para cambiar el modelo económico reduciendo la dependencia de este sector -aunque nunca anulándola-.

De todos los datos económicos negativos, el más inquietante con diferencia es el de aumento del paro. Por la presión que ejerce sobre los ciudadanos y por las consecuencias que tiene a todos los niveles, incluido el financiero. Ya sabemos que hay cobertura para el incremento de las prestaciones por desempleo, que no es poco, pero no vendría mal una mayor iniciativa gubernamental para combatirlo, sin esperar a que llegue el pacto social son empresarios y sindicatos. Algo se podrá hacer en el camino porque esperar hasta después del verano -siendo optimistas- parece demasiado, por lo menos en cuanto a insuflar confianza a la población.

Es una pena que no haya oposición pero eso no disminuye un ápice la responsabilidad del Gobierno y seguimos esperano que se ponga en marcha.