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Publicado el martes 27 de mayo de 2008
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Sonatrach, la ‘Gazprom del Mediterráneo’, da rienda suelta a sus tentáculos

· Aspira a hacer del Mare Nostrum el patio de sus ambiciones energéticas y de España el atajo de ese desembarco

Sede de Saonatrach en OranA.Z.– Por ambiciones que no quede. La estatal argelina aprovecha la presidencia de turno de la OPEP del ministro Chakib Khelil y despliega sus garras, las del comercio, las de la distribución y las del accionariado. Su arma de oro, el gasoducto de Medgaz, llamado a convertirse en la autopista de su poderío ibérico y sureuropeo, ha comenzado el tendido submarino entre Almería y Beni Saf. La empresa sostiene las riendas de Medgaz y el derecho a veto con su 36% y lo hace sin condiciones; tiene en su mano la llave del lado argelino- mediante la gestión en solitario del gasoducto Hassi R´Mel-Beni Saf- y el monopolio de suministro de gas desde Argelia. Su desembarco mediterráneo se cocina con los delirios de la sarkodiplomacia nuclear como introductor de embajadores y el beneplácito palaciego galo. Suez está ahora demasiado ocupada con Distrigaz, pero Total y GDF siguen en el baile de pretendientes y socios de la argelina que el propio Elíseo abrió en 2007. Y, si en el mercado luso ha conseguido la llave de EDP, en España está dispuesta a enseñar la cara más voraz del ‘Gazprom del Mediterráneo’. Tras la arremetida contra Repsol y Gas Natural en Gas Touil, ha venido a campo propio para romper la baraja de la competencia: acaba de incorporarse a la Asociación Española del Gas (Sedigas) y busca ya clientes, ha comenzado en abril la distribución directa de Gas Natural Licuado en el puerto de Barcelona a través de su filial SGC, sostiene su amenaza de hacer de la necesidad virtud e incrementar un 20% sus precios para el 37% que controla del mercado español y no quiere estar muy lejos de Cepsa si el Santander le abre el melón de la venta de su 31,64% en la gasista. Es mucho más que el deseo de instaurar un cartel del gas como reino de sus ambiciones globales lo que la une con Gazprom. Discípula de las ambiciones que han permitido a la rusa alardear de la llave energética para Centro Europa y sus antiguos satélites del este, Sonatrach prospera en el Mare Nostrum -donde ,hasta ahora, las huestes de Médvedev han encontrado resistencia- y en España, donde la moscovita encara obstáculos para incursionar a través de Galp.

Ni Bouteflika y Chakib Khelil, ni su padrino ‘Sarko’ tienen mucho que envidiarle a Médvédev y Putin. La diplomacia nuclear y las mañas maquiavélicas los han criado y – aunque choquen en Italia y Grecia- buscan que una OPEP común del gas los pueda unir, ahora que Moscú despeja su camino hacia Bruselas. Entretanto, la estatal argelina despliega sus tentáculos y afina sus objetivos: aprovechar la revalorización de su gas, hacerse con márgenes adicionales en la cadena de negocio y desarrollar experiencia en ventas directas a clientes finales en los mercados europeos.

Cerrajero de privilegios, tiene a su alcance la puerta al menos entreabierta al sistema gasista español y europeo. Si Sarkozy ve en la Unión Mediterránea la apoteosis de sus esfuerzos por ser el ‘Lawrence de Arabia' de la energía y del comercio magrebíes, Argelia, con Sonatrach como ariete y el paraguas del Foro Euro-mediterráneo de la Energía -puesto en marcha para desarrollar esa cooperación entre 2008 y 2013- aspira a hacer del Mare Nostrum el patio de sus ambiciones energéticas y de España el atajo de ese desembarco. Ya lo es, de alguna manera: un 87% de los 62.000 millones de metros cúbicos exportados por la compañía estatal en 2007 han sido destinados a ese mercado. A la sombra del Foro Euromediterráneo, prosperan sus ambiciones vestidas de gasoducto: el trans-saharaiano TSGP, cuyos estudios de realización se encuentran actualmente en curso, deberá partir de Nigeria hacia Europa pasando por Argelia, mientras que los gasoductos Medgaz y Galsi conectarán el país magrebí con España e Italia.

Para disgusto del Palacio de Santa Cruz y, sobre todo, de los intereses de las gasistas españolas, este año de tour diplomático-nuclear de Sarkozy- impulsado por la necesidad de avivar los alientos pro-galos para dimensionar la energía en la región y hablar de tú a tú a Merkel y para medirse con Gerhard Schroeder, actual "Rasputin" del gas ruso de Vladimir Putin y Médvedev- ha cosechado ya sus frutos en la cuenca del Magreb. Argelia- Sonatrach mediante- no iba a ser menos. Con la tricolor en ristre y el mismo ímpetu con el que impulsa los intentos de zafarrancho europeo de EDF, el galo consolida su rol de nuevo virrey del norte del continente africano e intenta consumarse como el interlocutor oficial y preferente de Bouteflika. Francia ha hecho valer sus galones de primera potencia nuclear europea, nuclearizará Argelia al igual que Marruecos, Libia y Túnez. Sarko le vende a Argel la que dice será la energía del futuro (nuclear) a cambio de la del presente (gas y petróleo), que Sonatrach custodia.

Además, la puerta lusa está abierta de par en par para la empresa argelina. El pasado 1 de noviembre se anunció un acuerdo entre las dos compañías para que Sonatrach suministre una cantidad máxima por año de 1.600 millones de metros cúbicos de gas natural a Energías de Portugal (EDP), que controla en España HC Energía. EDP informó entonces a la Comisión del Mercado de Valores Mobiliarios (CMVM) de que el acuerdo implica el suministro de gas natural a cada una de las centrales de ciclo combinado en las que Sonatrach posea una participación financiera del 25% a través de las sociedades que las exploten. Más allá, EDP no esconde que su actual alianza estratégica con la empresa argelina Sonatrach- que posee un 2% de EDP y a la que se le ha abierto la puerta para un 5%- podrá abarcar otras áreas geográficas, fuera de la península ibérica.

"El espacio mediterráneo -asegura la argelina- ofrece la oportunidad de interdependencias aceptadas y apoyadas en las complementariedades, que permiten impulsar el crecimiento económico y el desarrollo sostenible". Lo que traducido, negro sobre blanco, supone la voluntad de Sonatrach de aumentar sus exportaciones hasta los 85.000 millones de metros cúbicos gracias a la proximidad y la ventaja competitiva de Argelia en el mercado europeo, a costa de sus necesidades. España será la puerta. Con una capacidad inicial de 8.000 millones de m3 al año, Medgaz -el segundo gasoducto entre España y Argelia -transportará gas natural desde Beni-Saf, en la costa argelina, hasta Almería. Su puesta en marcha está prevista para 2009. La longitud será de 210 kilómetros -sumergidos sobre el lecho mediterráneo- y alcanzará una profundidad máxima de 2.160 metros. En Argelia, enlazará con el gasoducto Hassi R´Mel-Beni Saf, gestionado por la argelina Sonatrach. En España, conectará con el gasoducto Almería-Albacete, de Enagás. Esto facilitará su integración en el sistema gasista español y europeo. La empresa argelina Medgaz está formada por cinco sociedades: Sonatrach (36%), Cepsa (20%), Iberdrola (20%), Endesa (12%) y Gaz de France (12%).

Pero Khelil no esconde que busca una asociación integrada en todos los eslabones de la cadena de hidrocarburos con el objetivo de alcanzar el cliente final, no se contenta a partir de ahora con el papel de proveedor de gas y ha comenzado a comercializar este producto directamente en los mercados internacionales. Con la creación de su filial y el suministró 30.000 metros cúbicos de GNL para su procesamiento en la regasificadora catalana en una primera entrega el pasado 7 de abril, Sonatrach inauguraba las actividades de comercialización directa en el país, el paso de la estrategia del grupo a nivel europeo, que pasa por el establecimiento de filiales de comercialización en mercados tradicionales. Y sola o como caballero blanco de Total- que dispone ya de un 48% de Cepsa, no esconde su interés en entrar en el 31,64% de Cepsa del Santander, si Botín- ahora que sus relaciones con la gala se han distendido- se decide a desprenderse de una participación en una operación a la que ni el precio ni el bajo ‘free float' la han favorecido hasta ahora.

El paseíllo por la península de Sonatrach -que ostenta el dudoso honor de ser, según TI una de las empresas productoras de hidrocarburos que ofrecen una información menos transparente sobre sus cuentas- no será, al menos con la alfombra roja de las gasistas españolas. Si Iberdrola afina sus armas legales contra EDF, Gas Natural y Repsol hacen lo propio ante la estatal argelina. La compañía que preside Brufau ha aumentado sus reclamaciones 'por costes de oportunidad e intangibles' en el conflicto de Gassi Touil con Sonatrach. La Audiencia Nacional ya admitió a trámite la demanda contra el Ministerio de Industria por la retirada de cinco de las siete condiciones necesarias para que el grupo argelino aumente su participación en Medgaz del 20% al 36%, una demanda a la que se sumó su accionista Repsol YPF. Y es que hasta las filas de Brufau reconocen que el incremento de la participación de Sonatrach en Medgaz puede implicar riesgos para el suministro energético en España, dado que el grupo argelino tiene el monopolio de suministro de gas desde Argelia - tanto por barco como por tubo- y más aún cuando el gasoducto Medgaz incremente su capacidad de transporte. Gas Natural, además, ha recurrido la decisión del Ministerio de Industria de autorizar al grupo estatal argelino Sonatrach la comercialización de gas natural en España sin la limitación de 1bcm (1.000 millones de metros cúbicos).

ALIANZA CON GRAZPROM

Aunque choquen en Italia y Grecia, la argelina busca la cara de la rusa, no puede dejar de mirar al mayor productor y exportador de gas del mundo- 20% del total- ahora que, con 340.000 millones de dólares se ha convertido en la la tercera compañía mundial en capitalización de mercado y que tras dos años de desavenencias, la UE ha logrado el consenso interno para empezar a negociar con Rusia un nuevo acuerdo de cooperación energética, comercial y política. Los Veintisiete exigen la apertura de las empresas rusas del sector -aún un monopolio estatal- si quieren invertir en compañías y proyectos de la Unión, una demanda a la que el Gobierno de Putin se resistía con fiereza. Gazprom hace valer su acceso exclusivo a los hidrocarburos rusos. No se conforma con cristalizar su sombra en la antigua órbita soviética. El gigante energético ruso Gazprom podrá vender su producto a los grandes clientes industriales en Bélgica, y hacer la competencia a Distrigaz y GDF, se incorporará, a través de su compañía subsidiaria Gazprom Marketing & Trading USA al proyecto de construcción de la terminal de gas natural licuado (GNL) Rabaska en la provincia canadiense de Québec.

Las viejas filas del primer ministro ruso y Sonatrach tratarán de alcanzar un nuevo acuerdo para cooperar en la exploración, extracción, y transporte de hidrocarburos y el desarrollo de infraestructuras del gas, después de que un pacto similar fracasara el año pasado. Es el germen de la concertación de precios al modo de un cartel como el de la Organización de Países Exportadores de Petróleo. La autopista greco-italiana puede enfriar el idilio entre los dos gigantes gasistas: dirigido por Gazprom y por el grupo petrolero y de gas italiano ENI, South Stream pasaría por debajo del mar Negro de Rusia hacia Bulgaria, desde donde partirán dos ramas, una al noroeste, hacia Austria, y otra al suroeste, hacia Grecia e Italia, están en estudio y cuentan ya con el beneplácito del gobierno de Atenas. Podría entregar hasta 30.000 millones de m3 de gas por año a los mercados europeos. Su entrada en funcionamiento se espera para 2013, lo que refuerza la posición de Moscú frente a otros planes alternativos -como Nabucco- para suministrar combustible a Europa meridional.