ATENTOS
Bankinter y Buffet, ante el escaparate del Royal Bank of Scotland
Con las debilidades al sol, negro sobre blanco, RBS, el último en sacarle los colores a la City londinense, sediento hasta la agonía, ávido de liquidez para llevar su ratio de capital al mismo nivel que el resto de bancos, se ha abierto al mercado con la llave de la urgencia. El segundo mayor banco del Reino Unido quiere venderlo todo en el negocio asegurador, en un paquete que le permita ingresar buena parte de los 7.000 millones de libras esterlinas (8.921 millones de euros) que necesita para tapar las vergüenzas de sus finanzas, pero, a falta de alguno de los consorcios que la prensa local descuenta que se están cocinando, muchos compradores potenciales están interesados en la adquisición de las marcas más exitosas, como Linea Directa y Churchill, y menos en NIG, un negocio del que los analistas esperan pérdidas en los próximos años.
Los curiosos han comenzado a asomarse al escaparate del Royal Bank of Scotland. Con mucho más que simple curiosidad lo ha hecho- según ‘The Sunday Times'- Bankinter, que habría contactado con la entidad británica para comprarle en un máximo de 700 millones de libras (unos 895 millones de euros) el 50% de Linea Directa, la ‘joint venture' que mantienen ambas entidades en el negocio asegurador en España. No está solo en la el carrusel de la subasta oficial de los activos de RBS Insurance, que arrancará esta misma semana cuando Goldman Sachs y Merrill Lynch envíen un memorandum de información a todos los oferentes potenciales. La aseguradora italiana Generali ya ha mostrado interés en estos activos, así como Berkshire Hathaway, el conglomerado financiero del magnate estadounidense Warren Buffet, que visitará Europa durante la semana del 19 de mayo. Y numerosas firmas de capital riesgo están valorando también la posibilidad de una oferta.
De la avidez de adquisiciones, de los oídos sordos, a la crisis, la indigestión de ABN y la sed. RBS desgrana el retrato de sus zozobras: presentaba resultados con el menor ratio de capital de cualquier banco europeo tras la compra del ABN Amro, unas previsiones sombrías, un agujero en sus cuentas -gracias a las ‘subprime'- que supera los 4.000 millones de libras y la consiguiente ampliación de capital de 15. 192 millones de euros -la mayor de de la banca europea en la historia de Europa- para anclar sus dañados cimientos de capital, mejorar su liquidez y hacer frente a la crisis crediticia. Ahora, el despido del 25% de su plantilla, al menos 7.000 trabajadores como parte del proceso de integración en su división de mercados globales del banco de inversión holandés ABN Amro, que adquirió el año pasado por 71.000 millones de euros.