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Publicado el martes 6 de mayo de 2008
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Las operadoras europeas tratan de pescar en las aguas revueltas de las telecos

· Telefónica se resguarda de las olas que provocan France Telecom y Deutsche Telekom

Deutsche TelekomA. Zarzuela.– Obligadas a tirar las redes en aguas ajenas, constreñidas por las dificultades de coste, la reducción de sus beneficios,  el castigo bursátil y la competencia creciente, las grandes operadoras europeas -profetas castigados en sus propios mercados matrices- buscan expandir sus costuras, ya sea mediante matrimonios de conveniencia, o a golpe de compras.  Deutsche Telekom y France Telecom engrasan su apetito, no ocultan su urgencia, y han comenzado a afilar sus anzuelos con la vista puesta en los activos de las operadoras de menor tamaño, para tratar de de consolidar su negocio europeo y abrirse la puerta a mercados emergentes. Las redes de la gala se dirigen a aguas del norte, a la operadora Telia Sonera y la noruega Telenor, mientras que Deutsche Telekom adquirió el mes pasado una participación del 20% en el operador griego OTE por 3.900 millones de dólares y apunta ahora a la estadounidense Sprint Nextel, con el deseo de catapultarse al cuarto puesto por número de usuarios en el mercado de la telefonía móvil estadounidense, menos saturado que el europeo. En el mar de las telecos del Viejo Continente -rara avis alejada de los modelos de concentración asiáticos y americanos- aún queda más de una decena de operadores que no se resisten a pescar -Vodafone, Telefónica, France Telecom y Deutsche Telecom- o ser pescados -las holandesas KPN y Telenor, Belgacom, la sueco finlandesa Telia Sonera o la sueca Tele 2- en las aguas turbulentas. Hacen olas para agitar a su favor el proceso de concentración del sector de las telecomunicaciones en Europa, un mar en el que, por ahora, las dificultades de crédito, de regulación y de operación se lo ponen difícil -tanto como la presencia pública en sus accionariados - y en el que Telefónica, buque a salvo de los terremotos del sector  europeo, ya pescó lo suyo desde la adquisición de O2 y la checa Cesky Telecom en 2006 y el desembarco en Telecom Italia en 2007 y asimila el banquete ya digerido, asentada en el triplete de su penetración en Europa-  onde espera un crecimiento de sus accesos de más del 40% entre 2006 y 2010- en China y Latinoamérica.

Impulsada por su apuesta por los servicios integrales, el despliegue del 3G, el impulso del mercado de la telefonía móvil, la diversificación de mercados y sus inversiones y adquisiciones de años anteriores, ha driblado las vacas flacas de las otras  grandes operadoras europeas. Y, pionera en terremotos postburbuja, en pleno proceso de reacomodación del sector en el Viejo Continente mira el tsunami desde el burladero de sus fortalezas, sin querer lanzar el anzuelo, al menos por ahora, a KPN.

Las telecomunicaciones, el grupo con la mayor caída del índice europeo Stoxx 600 -un 22,79%- en el primer trimestre, están a años luz de su época dorada en Bolsa, allá en los primeros meses de 2000. Lo saben bien France Telecom y Deutsche Telekom, en segunda fila tras BT y Telefónica, lastradas por su pasivo, limitadas por  la elevada tasa de penetración de la telefonía fija y móvil en Europa. abocadas a la rebaja de las perspectivas de crecimiento por la presión competitiva y del entorno regulatorio, que les pasa factura a pesar de que las grandes operadoras generan caja, tienen líneas bancarias disponibles no utilizadas y pueden abordar sin problemas los vencimientos de deuda.

El gigante de las telecomunicaciones germanas, maniatado por problemas de costes en Alemania que han anclado los beneficios de la compañía y castigado por la competencia, trata ahora de hacer valer la reducción de su deuda en los últimos seis años y el interés del gobierno germano -posee algo menos de una tercera parte del capital social de Deutsche Telekom- en hacer de la compañía un operador global, un anzuelo con el que tentar a una Sprint Nexel muy mermada de músculo. Y es que la norteamericana no es hoy precisamente una joya del agitado mar de las telecos. Pero sus flaquezas obran a favor del pescador germano. Desde que Sprint y Nextel se fusionaron en 2007, el grupo estadounidense se ha visto perjudicado por problemas para llevar a cabo la integración de las distintas tecnologías de las dos compañías. El mercado le ha pasado la factura: las acciones de Sprint Nextel se han depreciado en el último año desde un máximo de más de 20 dólares hasta un mínimo de menos de 8 dólares, lo que valoraría al grupo en unos 23.000 millones de dólares.

France Telecom no quiere ser menos. Dispuesta a pescar las oportunidades que todavía existen' tanto en mercados maduros como emergentes, la gala no enfunda su anzuelo: quiere reforzar su presencia en el área de Internet móvil, lo que podría conseguir a través de la eventual compra de otra compañía. Ya en caso de prosperar, la fusión entre France Telecom, cuya capitalización bursátil está valorada en 54.000 millones de euros, y TeliaSonera, con un valor de mercado de 24.000 millones de euros, daría lugar al tercer mayor operador de Europa, por delante de Deutsche Telekom y permitiría a la gala participar en la pugna de los operadores europeos por captar clientes en los mercados emergentes, gracias al negocio del grupo nórdico en Asia Central, que representa 40% de su beneficio operativo.

El entorno es hostil al baile de la concentración que la gala y la germana tratan de abrir. La ausencia de grandes operaciones en el sector de las telecomunicaciones y los efectos de la crisis financiera durante el último cuatrimestre de 2007 han ralentizado las fusiones y adquisiciones de las compañías de telecomunicaciones hasta niveles similares a los contabilizados en 2002. La desaceleración económica está secando el grifo de los créditos. Además, con la volatilidad asentada en las Bolsa, tampoco se puede recurrir al mercado bursátil en busca de financiación.

Telefónica se revalorizó en 2007 el 37,8 por ciento, por encima del resto de los operadores europeos, y su retribución al accionista se situó en el 42%. Entretanto, Vodafone ha caído un 17,58% desde su máximo anual y alcanza una capitalización de 81.817 millones de libras (103.404 millones de euros), mientras que France Télécom ha perdido un 18,8% (52.250 millones) y su colega alemana, Deustche Telekom, acumula un descenso del 25,2% y su valor bursátil ya se  sitúa por debajo de los 50.000 millones. Por eso, las compañías se están planteando negociar estas operaciones a partir de un intercambio accionarial. Y, entretanto, alientan el tsunami. La presencia de los Gobiernos en el capital de las operadoras tampoco ayuda a avanzar: en France Télécom, el 27,5% está en manos públicas y en Telia Sonera, el 51% es de los Estados suecos y finlandés.

Conscientes de las dificultades de su pesca, las rivales de Telefónica agitan las aguas recelosas, hacen olas para tratar de desgastar, con la tormenta del sector europeo, a los títulos de Telefónica, los que mejor han capeado el temporal hasta ahora. Si ante las apreturas sus rivales galas, germanas o britanicas apuntan al norte de Europa, los EEUU y los mercados emergentes al este del Viejo Continente, Telefónica aprovecha la avanzadilla para consolidar sus ventajas en Latinoamérica, Europa y China. La española no hace comentarios sobre KPN, pero como aviso para navegantes, Alierta recuerda el mismo credo que entonó ante la Junta de Accionistas y que ha demostrado con el dividendo: la operadora busca bajar la deuda y subir la remuneración para los accionistas. Ésas son sus coordenadas. Todo lo que sean compras selectivas serán bienvenidas en ese marco. Ya lo dejó claro en octubre. No hay conversaciones sobre la mesa para la compra de KPN y su división de telefonía móvil E-Plus y no está en el horizonte de Telefónica desgastarse en batallas mediáticas como las agitadas por el diario alemán ‘Financial Times Deutschland' que, por ahora, sólo han servido para aupar la cotización de la operadora holandesa, que hace valer sus atractivos después de acometer un proceso de reestructuración de costes: el año pasado impulsó sus beneficios un 67%, hasta los 2.649 millones de euros, y cuenta con 36,1 millones de usuarios, repartidos entre Holanda, Bélgica y Alemania.

Las primeras escaramuzas postburbuja las protagonizó Telefónica con la compra de la británica O2 y la checa Cesky Telecom en 2005 y la entrada con el 10%, un año después, en Telecom Italia. Suficiente, por ahora para la operadora española, que ha amortizado la delantera en los mercados europeos, asiáticos y latinoamericanos, de los que se nutren un   % de sus beneficios. Y ha preferido complementar su estrategia con la "concentración vertical, para dar oferta de voz, datos y televisión", la misma que ha seguía el operador de telefonía móvil por excelencia, Vodafone, con la compra (cerrada a finales de 2007) de los activos de Tele 2. Telefónica- sin necesidad de acceder al baile de las reagrupaciones- cosecha sus mejores resultados con sus filiales latinoamericanas, un pie en el mercado chino y Europa convertida en uno de sus graneros.

La compañía de Alierta, sin renunciar, a contracorriente, a las piezas del mercado europeo, con un pie en Telecom Italia y alfombra roja para avanzar en su alianza estratégica con las filas de Gabriele Galateri, aguarda el día después del terremoto de las grandes operadoras europeas. Ya hace mucho que pasó el sarampión de las fusiones y adquisiciones, el peaje del desembarco en tierras asiáticas y latinoamericanas y sus costuras no tienen por qué crujir, todo lo contrario, su trípode internacional- Europa, China y Latinoamérica- le ha permitido coger aire y enseñar músculo como la más revalorizada en bolsa, la más rentable.  La diversificación global de su negocio, la posición aventajada en Latinoamérica -un mercado que crece a un ritmo elevado, entre el 10 y el 11% anual. -, las sinergias (1.600 millones de euros en el pasado ejercicio) y su mayor eficiencia explican la mejor evolución de los resultados de la operadora respecto a sus competidoras europeas.

Las dimensiones del grupo español superan las de sus rivales continentales: tiene presencia en 24 países, y su valor en bolsa ronda los 90.000 millones de euros y sus cuentas lo acreditan como líder en el ranking mundial de ganancias del sector. No sólo porque en 2007 logró encaramarse al primer puesto de las telefónicas mundiales por beneficios (8.906 millones de euros, por encima de los 8.733 millones del gigante americano AT&T, de la asiática China Mobile o cualquiera de las europeas), ayudada por las millonarias plusvalías por desinversiones y por la apreciación del euro frente al dólar, sino porque es, entre las grandes europeas, la que mejor evolución bursátil presenta en los últimos 16 meses y sus márgenes de beneficio y el crecimiento de sus ingresos son superiores a los de sus competidores.

A France Télécom, por ejemplo, Telefónica le saca 2.600 millones de beneficios. El margen ebitda sobre ventas de Telefónica supera el 40,4%, frente al 36,1% de France Télécom, el 35,3% de AT&T o el 30,7% de Deustche Telekom. Más aún el de British Telecom, que bajo la batuta de Ian Livingston, hasta ahora director de su negocio minorista, tratará de superar la gestión de Ben Verwaayen, que dejará el cargo el próximo 31 de mayo tras seis años al frente del antiguo monopolio telefónico británico, con 12,5 millones de euros menos de ingresos en el último cuatrimestre del año pasado a raíz de la supresión de las llamadas «premium-rate" y la sombra aún fresca de los resultados de 2007, los peores de los últimos años, con un descenso del 75% respecto a 2006.

Telefónica, que no oculta su interés en crecer en Reino Unido y Alemania, acaba de pasar el examen celular en la Pérfida Albión. No se lo han puesto fácil a la operadora que preside César Alierta, pero las dos reválidas se han saldado. La del regulador con el visto bueno de la Ofcom, con casi dos meses de adelanto, a la ampliación de la cobertura de su red 3G en Reino Unido y que llega al 80% de la población y cumple los compromisos de la licencia. La otra, la del mercado, con los IPhone agotados después de vender O2 más de 200.000 unidades y con los consumidores expectantes, en España a la espera de que este verano llegue el primer Iphone y en el Reino Unido, aguardando el desembarco del iPhone de tercera generación- capaz de descargarse contenidos de Internet a alta velocidad- la llave de la sintonía con el despliegue de la red 3G, que le vendrá muy bien a la filial de Telefónica en el Reino Unido, que hace valer su doble condición, la de propietaria de la red y la concesión y la de distribuidor único.  

La operadora que preside Alierta ha sido pionera en el acceso a los mercados del este, que France Telecom y Deutsche Telecom tratan de propiciar ahora. Cesky Telecom, que engloba las actividades de la operadora en República Checa y Eslovaquia, se ha centrado en maximizar sus ingresos de datos y móvil y en minimizar la pérdida de líneas e ingresos en telefonía fija y ha ganado un 5,4% más, hasta unos 96 millones de euros, gracias a menores costes y a mayores ganancias en el área de telefonía móvil. La filial checa de Telefónica tenía a 31 de marzo una cartera de 5,15 millones de clientes en el segmento de móviles, con un aumento del 6,6%, y de ellos 2,3 millones eran clientes de contrato, lo que representa un crecimiento del 17,3%. Los clientes de banda ancha (ADSL) se situaron en 587.000, con una subida del 16,9%, mientras que en Eslovaquia, la empresa tenía registrados a esa fecha 532.000 clientes en el sector de móviles.