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Publicado el martes 6 de mayo de 2008
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Los técnicos de NY torpedean el camino de Iberdrola hacia Energy East

La española cocina sus planes alternativos

Estaba llamado a ser sólo el último escollo en el camino de Iberdrola a Energy East, una senda valorada en unos 6.400 millones de euros y ya despejada por el resto de los reguladores federales y estatales. Pero el examen de la PSC (Public Service Comisión) se ha convertido en un atajo que el regulador de NY promete empedrar de obstáculos. Han comenzado a hacerlo ya sus técnicos, empeñados en pedir al consejo de este organismo- el que debe adoptar la decisión final a partir del informe elaborado por un juez administrativo- que restrinja el reparto de dividendos y articule una acción de oro  para tener derecho de veto sobre acuerdos de tipo estratégico en la adquirida.

Iberdrola sigue su rumbo a la distribuidora norteamericana, pero no lo hará a cualquier precio. La marcha atrás no tendría un alto coste para Iberdrola, que estudia presentar esta semana una oferta por British Energy, los planes b y c están ya sobre las mesas energética norteamericana y británica, por si el regulador neoyorkino insiste en ponerse estrecho.

En sus alegaciones al juez, los abogados de Iberdrola se refieren a esta medida como una 'golden share' "contraproducente" y "excesivamente severa", por lo que piden al consejo de la PSC que la rechace, así como las restricciones al reparto de dividendos, una medida aplicada para evitar que el capital de Energy East se transfiera a Iberdrola en caso de dificultades de la primera, que, a juicio de la eléctrica, es "exagerada" e "injusta".

Iberdrola llegó a un acuerdo con Energy East el año pasado para adquirir la compañía por 3.400 millones de euros y la asunción de una deuda de otros 3.000 millones y ya ha realizado la ampliación de capital necesaria para captar los fondos. La aprobación de este regulador es el único escollo para la operación, Si bien el resto de los reguladores federales y estatales ya han dado el visto bueno a la operación, el expediente de Nueva York reviste mayor complejidad, ya que en este estado se encuentra la única planta de generación de Energy East, de 550 megavatios (MW). No es más que una solicitud enviada por un técnico del juez administrativo que debe aclarar la situación y una vez que se haga, no debería haber más problemas, pero da trigo a un regulador empeñado en sembrar de piedras un camino que en realidad está despejado hacia Energy East y en el que Iberdrola recibía el apoyo de grupos neoyorquinos de defensa del medio ambiente y de desarrollo económico.

La Eléctrica que preside Ignacio Sánchez Galán sigue en el camino que conduce a Energy East, mantiene sus previsiones de cerrar la operación en el primer semestre de este año o en el verano, a pesar de que la Comisión de Servicios Públicos de Nueva York no tiene plazo para pronunciarse, pero no a cualquier precio. Convencida de que sólo continuará adelante si las condiciones que se le imponen el juez y los responsables de la comisión neoyorkina encargada de autorizar la operación "son razonables". La venda está ya lista para tapar, si es necesario, una herida que los técnicos del regulador han comenzado a horadar ahora. A diferencia de lo pactado en la operación de compra de Scottish Power, Iberdrola no tendrá ninguna penalización si retira su oferta. Lo recordaba el director de Estrategia de Iberdrola, José Luis del Valle, en la conferencia ante analistas para presentar los resultados trimestrales de la eléctrica. Y lo certifican los analistas. Ya en febrero, Citi consideraba que no tendría la mayor importancia la demora o la renuncia al desembarco en la estadounidense, a la vista de la compañía americana "no es un elemento clave en la estrategia de Iberdrola". Incluso, prevé que una hipotética suspensión tendría un buen impacto en el grupo eléctrico español puesto que permitiría una reducción de la deuda, que se ha encarecido por las dificultades de los mercados crediticios.

La eléctrica que preside Sánchez Galán se resiste a que los deseos y los delirios de EDF sigan perjudicando a la compañía o sus títulos. La faena se lidia en más de una plaza y en más de un continente. Los rumores de EDF, sus amagos de asalto tratan de poner piedras en el camino de Iberdrola en EEUU, que ya estaba a punto de ser despejado.

PLANES ALTERNATIVOS

El "Plan B" está sobre la mesa. La estadounidense, para empezar. La de Energy East no es la única operación que han contemplado en tierras de Bush. Ignacio Sánchez Galán destinará la inversión prevista (6.400 millones de euros) a otra pieza del mismo coto. El "Plan C" se puede cocinar también esta semana y servirse en la mesa de British Energy. algo que encajaría a la perfección en el espíritu internacionalizador de su plan 2008-2010 si el regulador de NY se pone "estrecho" en la operación de Energy East. Iberdrola posee plantas nucleares, tiene mucha experiencia y la reputación internacional de gestionarlas bien y conoce bien el mercado británico a través de Scottish Power. Con ese horizonte, segura de estar mejor preparada que la competencia para participar en proyectos nucleares en Reino Unido como los que promueve la eléctrica británica y a la vista de que Scotish Power ha contribuído este año a las alegrías de sus cuentas trimestrales (1.204 millones de beneficio neto, casi el triple que en 2007), no es de extrañar que  Iberdrola haya enseñado a los accionistas el músculo de sus resultados trimestrales con la vista puesta -aunque aún de soslayo- en la puja por la mayor empresa británica.

Iberdrola no le da la espalda a la posibilidad de que del suelo británico vengan nuevas buenas, si al encaje estratégico con Iberdrola y Scottish Power se suma el otro, el económico y de la rentabilidad financiera. Las tierras de su británica majestad pueden ser, además, las del desquite de Sánchez Galán a las arremetidas de Gadonneix, que hoy por hoy, a la vista de las dificultades de su desembarco hostil en Iberdrola y de la altura de los muros ibéricos, prefiere un asalto a la gala sobre British Energy, la llave para tomar posiciones en la reorganización del sector nuclear del Reino Unido.  

Por ahora es un baile de pretendientes. Y de máscaras. A ciegas y en habitaciones separadas. Pero la danza de conquista de BE está en marcha desde que el Gobierno pusiera a la venta su 35% en la eléctrica y, cada día a día, a menos de una semana de que llegue la hora de la verdad, el 9 de mayo, alguno de sus invitados destapa su identidad. Junto a las citadas EDF, la gala Suez y la propia Iberdrola, las quinielas de empresas que podrían intervenir en la puja por British Energy incluyen a la británica Centrica, las alemanas RWE y E.ON, e incluso la sueca Vattenfal. Todas ellas tienen las entradas, al menos, para el proceso de due intelligence. Otra cosa será la danza final, en la que ahora sólo habrá ofertas formales y quizá ni siquiera las definitivas. Un baile en el que, tras la experiencia con Endesa, ninguna de las grandes del sector europeo quiere quedarse fuera al menos de los pasos preeliminares y que beneficia, antes de nada al anfitrión.