La banca extranjera no para de vendarse las heridas mientras la española se aplica en la prevención
· A Lazard, el banco de Rato, que no olió la crisis cuando estaba al frente del FMI, se le cae el beneficio un 70%
· UBS pone otro baldón en la banca suiza al perder más de 7.000 millones y despedir a 5.500 trabajadores
Temen los reguladores bancarios que la caída de beneficios, cuando no pérdidas, provoque un debilitamiento de los mecanismos de control de riesgos por parte de las entidades financieras, acosadas como están por la ralentización económica, las dotaciones extraordinarias por la crisis 'subprime' y las tensiones de liquidez, y limitadas en su capacidad de reacción por la falta de cobertura de riesgos producto de unas deficientes regulación y supervisión, y por un difícil ahorro de costes más allá de la reducción de plantillas, ya acometida por algunas de las más importantes entidades. Este es el panorama mundial según el Banana Skin 2008 -un nombre muy oportuno- elaborado por PWC y el City of London Think Tank -pomposo nombre que también podría significar que tienen el pensamiento tan ágil como un tanque-. El caso es que se refiere al mundo pero si nos paramos en España tal parece que aquí ocurre todo lo contrario. A pesar de "gozar" del un contexto económico también algo mortecino -pero menos que ellos- y de sufrir los embates de los problemas de liquidez con impasible ademán, ocurre que las entidades financieras españolas están aquejadas, en todo caso, de una mala salud de hierro. Hay todavía mucha cobertura para mora, queda íntegro el fondo de contingencias y, además, todavía no han apelado a la reducción de personal para ajustar costes. Mientras los reguladores se temen lo que se temen, en España ya se endurecieron las condiciones para calificar los riesgos y las propias entidades se están poniendo más duros en la concesión de créditos. Malo de Molina, a la sazón director general del Servicio de Estudios -departamento, en general, muy apreciado ahora- del Banco de España ha dicho que "existe margen" para un cierto deterioro de la calidad de activos bancarios. Pues eso. Qué lejos nos queda eso de que UBS ha perdido 7.000 millones y va a despedir a 7.700 empleados. O que Lazard reduce su beneficio un 71%. Por citar sólo las dos últimas novedades.
Vaya estreno el de Rodrigo Rato en Lazard cantando el caos financiero mundial después de ser el principal culpable de la miopía del FMI que no se olió ni de lejos la crisis 'subprime' y se fue para endilgarle el problema a otro. Claro que esto del estrabismo parece que le sigue afectando porque ahora no para de mirar de nuevo al PP intentando que no se le note.
El caso es que Lazard ganó un 71% menos en el primer trimestre de 2008, hasta 15,9 millones de dólares (10,2 millones de euros), lastrado por las tensiones en los mercados financieros y la asunción de pérdidas y ajustes negativos por importe de 28,5 millones de dólares (18,3 millones de euros).
El citado informe Banana Skin constata los elevados niveles de riesgo presentes en el sistema a raíz de la crisis subprime, los más elevados de la última década, y revela que para la mayoría de los ejecutivos del sector bancario, expertos y reguladores encuestados, el principal problema es la pérdida de confianza en el mercado y el "largo y doloroso camino que queda por recorrer" para recobrar dicha confianza.
La segunda mayor amenaza es el riesgo crediticio, y los expertos y reguladores ven con especial preocupación la morosidad en los créditos al consumo e hipotecarios, sin descuidar las operaciones de endeudamiento empresarial.
También adquiere notoriedad la inquietud sobre el deterioro del entorno macroeconómico, especialmente la amenaza de recesión de la economía estadounidense. En cuanto a la preocupación por la excesiva regulación, que encabezó el ranking en los últimos dos años, pasa a un discreto segundo plano.
El estudio también revela que son los ejecutivos de la banca los que muestran una mayor inquietud por la falta de liquidez y el riesgo crediticio, mientras que los expertos o los reguladores expresan mayores recelos en torno al debilitamiento de los mecanismos de control de riesgos por parte de las entidades financieras.
Por áreas geográficas, hay un consenso generalizado respecto a las principales amenazas para el sector, pero los encuestados en países industrializados también hacen hincapié en los riesgos de recesión económica y en una eventual sobrerreacción regulatoria.
El informe también recoge las opiniones pesimistas de los expertos sobre la capacidad que de los bancos para manejar estos riesgos, ya que sólo uno de cada cuatro encuestados reconoce estar preparado para afrontar las amenazas que se ciernen sobre el sector.
UBS
El rebaño de los quebrantos y zozobras de la banca europea es cada día más numeroso. UBS abre el desfile, convertido ahora en el paradigma de la enfermedad bancaria del Viejo Continente, no sólo por las debilidades de sus cuentas de resultados y la obligación de desembocar en una ampliación de capital por 15.000 millones de francos, sino por la necesidad de provisionar 38.000 millones de dólares por la depreciación de sus activos hipotecarios. Lloyds TSB- que reconoce una pérdida de valor de sus activos de 1.600 millones de libras- , Halifax Bank of Scotland (HBOS) -que ha anunciado una emisión de derechos por 5.000 millones de euros-, Dresdner Bank y Lazard le siguen en el redil de los damnificados por la crisis..
Quienes, abrazados al optimismo, otean el hecho de que la banca europea emitió en abril el mayor volumen de bonos del periodo de crisis, con la colocación de deuda en el mercado por importe de 43.942 millones de euros en abril, un 67% más que la media mensual de los últimos nueve meses,- aunque a precios más altos y a plazos más cortos- certifican una recuperación lenta, pero con paso firme de la epidemia bancaria. Aunque todavía nadie se atreve a fijar una fecha límite, grandes espadas de la banca de inversión aseguran que lo peor ya ha pasado. Juran que la crisis da sus últimos coletazos, pero, sean o no los estertores, el impacto de las turbulencias del mercado del crédito, cuando no directamente la crisis ‘subprime', ha dado de lleno en la línea de flotación de un puñado de los grandes bancos de la UE y de EE UU.
Las ampliaciones, las pérdidas, las amortizaciones a golpe de urgencia demarcan la radiografía de una crisis a la que no escapan los grandes buques de la banca europea y norteamericana. Sus tribulaciones sacan brillo a las fortalezas del sistema financiero español, confirman las pretensiones de Rodriguez Inciarte y Goirigolzarri (convencidos de que la solvencia de los bancos españoles y su eficiencia, así como su posicionamiento internacional les ha permitido proyección mundial, cintura para sortear la tormenta y consolidar su situación en el mercado domestico) y hacen buenas las previsiones de Almunia, que descuenta que en un entorno que está sufriendo de "forma muy desigual" las consecuencias de la crisis financiera, las entidades españolas están "muy bien preparadas y muy bien provisionadas" y cuentan con un supervisor bancario "extraordinariamente riguroso" que "ha hecho muy bien los deberes" durante los años del "boom del crecimiento del crédito" para hacer frente a los problemas producidos por la desaceleración económica. Sólo con esa munición los cinco grandes han podido zafarse del contagio y salir de compras en tiempos de vacas flacas, en los que algunos de los grandes exponen al sol del mercado su sed.
REINO UNIDO
Si en Londres ha llovido con la quiebra y la nacionalización del Northern Rock, la ampliación de capital de 15.192 millones de euros del Royal Bank of Scotland (RBS)- la mayor en la historia bancaria de la UE- y el despido de la cuarta parte de su plantilla, y en París no se escondieron las vergüenzas de Societé Generale y los escuálidos resultados de BNP y Credit Agricole, ni en Berlín ni en Zurich escampa ahora.
A la luz de las pérdidas de UBS de 11.535 millones de francos (unos 7.070 millones de euros) en el primer trimestre del año, comenzará a soltar lastre laboral, con el recorte de unos 5.500 puestos -de una plantilla de 80.000 trabajadores- hasta mediados de 2009, la mitad de ellos en la división de banca de inversión. La suya es la historia de una ambición desmedida, de una ejecución inadecuada y de un mal resultado, a juzgar por el propio relato autobiográfico de las 50 páginas de análisis de sus tres últimos años de actividad realizado por UBS a instancias de autoridades suizas de supervisión bancaria.
Al rescate de la suiza, desde el Gobierno de Singapur y la familia real saudí, que han contribuido a la inyección en los últimos meses de 13.000 millones de francos suizos, hasta la firma norteamericana BlackRock que comprará una cartera de deuda hipotecaria 'subprime' a UBS valorada en 15.000 millones de dólares con un descuento del 25% respecto a un valor original de 20.000 millones de dólares.
No está solo en las simas de los damnificados por la crisis. A pesar de que asegura que no afectarán a los ratios de capital del banco al provisionarse sobre las reservas, la firma de inversión británica Lloyds TSB- que ya sufrió el ejercicio pasado una pérdida de valor de sus activos de 1.600 millones de libras (2.038 millones)- reconoce ahora depreciaciones de activos antes de impuestos por valor de 387 millones de libras esterlinas (491 millones de euros) a consecuencia de la crisis financiera y podría anunciar nuevas provisiones por 3.000 millones de libras (3.800 millones de euros).
La City no gana para disgustos, ni para rescates. Ni el torniquete de las provisiones propias, ni el flujo del BCE, ni los esfuerzos paternalistas de Downing Street, ni la nebulosa del BoE con el tardío canje de 50.000 millones de libras de bonos del Tesoro por hipotecas de los bancos y los vaivenes de la política monetaria de Mervyn King -tan pronto baja tipos como sugiere la subida a Trichet- son suficientes para taponar la vía de agua financiera. Menos aún si, como descuentan los analistas locales, la banca inglesa necesita más de 40.000 millones de euros para saciarse.
A la ampliación de capital de 15.192 millones de euros del Royal Bank of Scotland (RBS)- la mayor en la historia bancaria de la UE- y el despido de la cuarta parte de su plantilla, le sigue los pasos Halifax Bank of Scotland (HBOS), el principal banco hipotecario del país, que ha anunciado una emisión de derechos por 5.000 millones de euros. El mercado descuenta que el Barclays y Lloyds TSB esperan en capilla. Y bajo presión Alliance & Leicester y Bradford & Bingley, muy centrados en la financiación inmobiliaria. Barclays Plc, que rendirá cuentas el 15 de mayo, deberá asumir probablemente amortizaciones por 3.000 millones de libras esterlinas adicionales en el primer semestre del año, por lo que los analistas prevén que deberá levantar fondos por esa misma suma o analizar sus dividendos. El banco había descartado, en una reunión de accionistas del mes pasado, un aumento de capital, pero maneja opciones para capitalizarse como retener ganancias, administrar su balance y recaudar nuevos fondos.
ALEMANIA
Los ‘Cuatro Mosqueteros' de las economías europeas- París, Londres, Berlín y Roma- sacan pecho y tratan de cristalizar fórmulas contra la crisis de las ‘subprime' y recetas macro que eludan a Trichet y a la UE. Pero algunos de sus sistemas bancarios no han hecho sus deberes, no han soportado las presiones de la crisis hipotecaria sobre el tejido financiero europeo y, a lo peor -que se lo pregunten a Dresdner- han sucumbido a las tentaciones de la fuga de capitales.
Si en la capital de Támesis llueven ampliaciones de capital, amortizaciones a golpe de emergencia y resultados cuesta abajo, en tierras germanas -que ya tuvieron lo suyo con la zozobra del WestLB y el rescate del IKB- la mayor entidad financiera del país permanece con la escopeta cargada y la vista puesta en las debilidades de algunos de los grandes, entre ellos el banco postal Deutsche Postbank - el mayor prestamista germano por número de clientes- así como la banca minorista de Citigroup en Alemania.
Deutsche Bank, planea realizar una emisión de nuevas acciones para conseguir 4.000 millones de euros y así recapitalizar su balance de cara a futuras operaciones corporativas. Para lograrlo emitirá 55 millones de nuevas acciones, con lo que obtendrá 4.000 millones de euros y conseguirá otros 9.000 con la comercialización de bonos. Allianz, la mayor compañía aseguradora de Europa, ha anunciado un fuerte descenso del 66% de su beneficio trimestral, que se ha visto lastrado por las provisiones de 900 millones realizadas por Dresdner Bank, salpicado por la crisis 'subprime' y convertido, desde su adquisición en hace siete años por 36.800 millones de dólares, en una auténtica pesadilla para Allianz, que ya no oculta su intención de desprenderse del banco, ya sea mediante una fusión a tres bandas de su división de banca comercial -en la que también participarían Commerzbank y Deutsche Postbank- o bien mediante la venta de su división de banca corporativa Dresdner Kleinwort Wasserstein a otra entidad.
EMISIONES
No hacen más que ejecutar con nombre propio la partitura de los presagios que el FMI y las firmas de inversión descuentan para el sector financiero de la Vieja Europa: que necesitará el 40% de los 700.000 millones de dólares (441.306 millones de euros) globales de la exposición de la banca a la crisis ‘subprime' en todo el planeta. Cinco bancos europeos ya anunciaron emisiones de derechos y estima que otros harán lo mismo. Los candidatos más probables que descuenta el mercado son Barclays, Fortis y Deutsche Postbank. USB, RBS, o Lloyd´s le ponen apellido al perfil de los riesgos que vaticina la agencia de calificación crediticia Standard & Poor´s, que advierte de que los ‘rating' de 14 de los 50 los principales bancos europeos- que han sufrido amortizaciones en varios valores de renta fija y exposiciones de apalancamiento - se encuentran "bajo presión", ante condiciones de "especial dificultad" a corto plazo, así como a la posibilidad de que las turbulencias financieras afecten los modelos de negocio.
Negro sobre blanco se acaban las dudas, pero comienzan los dolores de cabeza de ambos lados del Océano. Las firmas financieras han presentado más de 234.000 millones de dólares como pérdidas y las amortizaciones en los bancos del mundo exceden los 318.000 millones de dólares. Las turbulencias de los mercados pasan factura también a las cuentas de Lazard, que en el primer trimestre del año ha obtenido un beneficio de 7,8 millones de dólares, lo que supone un 70% menos que en el año anterior. Fannie Mae, la entidad financiero-hipotecaria más grande de Estados Unidos, comparte su misma suerte: las acciones de la empresa hipotecaria se desplomaban un 12,5% en el parqué neoyorkino tras anunciar pérdidas de 2.200 millones de dólares -las terceras consecutivas- el recorte del dividendo y una ampliación de capital por 6.000 millones. Su rival, Freddie Mac, también atraviesa una delicada situación y pueden necesitar otros 15.000 millones de dólares para sortear la crisis. Las facturas están ya sobre la mesa, la hora de los resultados ha llegado y, con ella, las confesiones más incómodas.
A los grandes bancos estadounidenses, a las instituciones más sólidas, su músculo les está ayudando a encajar los golpes. Pagarán el precio de la crisis, de su exposición a las hipotecas de alto riesgo y los problemas del crédito al consumo con ayuda de inversores y fondos soberanos de los emergentes árabes y asiáticos. Citigroup, Merrill Lynch y compañía tratan de recomponer la figura a golpe de inyección de capital y de preparar una mesa para 2008 aliñada con un capital fortalecido y una mirada más ávida hacia los mercados exteriores, pero las dimensiones del impacto retumban como un seísmo en Wall Street, ya en pánico por la crisis de las ‘subprime' y la sombra de la recesión estadounidense que predicen los indicadores macroeconómicos.