Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el viernes 9 de mayo de 2008
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

Slim, el hipnotizador hipnotizado de las telecos

A.Z.– Se arriesga, enseña el plumaje multicolor de sus proyectos de telefonía continental y las ambiciones sobre ‘The Independent’ para desviar la mirada de los resultados de sus aventuras telefónicas, el descenso en beneficios de Telmex y las dificultades para alimentar con la despensa de América Móviles su apuesta en 14 países por la 3G. Lastrado por las dimensiones de sus propios sueños de grandeza, por la competencia creciente y por sus limitaciones para capitanear la metamorfosis del sector en Latinoamérica, el grupo del magnate comienza a enfermar envenenado por las mieles de su éxito y sus ambiciones regionales.

Slim se hipnotiza a sí mismo, pero es sólo su mirada lo que se nubla con sus aleteos de pavo real. Ni la recién adquirida licencia- compartida con la irlandesa Digicel y en la que, por cierto sólo concursaban las dos- para la telefonía móvil panameña ni los detalles de la renovación de la permanencia de Porta en Ecuador ocultan las debilidades de las cuentas del grupo, que la bolsa mexicana ha comenzado a pasarle factura. Obsesionado por tomar la delantera a Alierta, Slim ha caído en fuera de juego en más de una ocasión. Patinó con las televisiones digitales en México, derrapó con la Anatel en Brasil, pierde terreno en Argentina,  y se ha deslizado tras las líneas rojas de la ilegalidad ante Cofetel en su propio feudo charro, donde ni las tarifas, ni la apertura gubernamental a la inversión internacional acompañan sus planes. Ahora, se desgasta en tratar de adelantar por la derecha a Movistar con el anuncio de la venta de los Iphone y, con tal de competir en Brasil y Argentina, despliega unos gastos que ahogan al músculo de sus telecos y no consiguen ni neutralizar la competencia ni ayudar a Telmex y América Móviles a pilotar los trenes de la convergencia de la telefonía, del cuádruple play y de la banda ancha en Latinoamérica.

En su pulso a Alierta, se la juega. Su osadía con la red de 3G- ya en 14 mercados y con 4 más que se incorporarán este año- ha resultado muy cara de alimentar. Le ha costado en el primer trimestre el descenso de más de un 5% en las ganancias de América Móvil, que ha tenido que asumir un alza de casi el 23% en costos y gastos a 47,387 millones de pesos. Ni el despliegue de su humo, ni su plumaje, ni las ayudas oficiales consiguen opacar la realidad de sus dimensiones empresariales. Telmex, la joya de la telefonía fija mexicana de Slim, ha visto cómo sus beneficios netos caían en 2008 un 26,7%, ante un descenso de sus ingresos por servicios locales y de larga distancia. Ni la competencia de los operadores de telefonía local y móvil, ni la migración de accesos a internet por marcación (dial-up) hacia los servicios de banda ancha han respetado las pretensiones del magnate. Adiós a la época dorada de América Móvil, adiós a un crecimiento anual del 42% en ingresos en los últimos 7 años y una penetración de mercado en América Latina que pasó de 12% a 69% desde el 2000.

Pese a que América Móvil - con 159.2 millones de suscriptores celulares y 3.9 millones de líneas fijas en el continente americano- registró un incremento de 20.6% en el número de suscriptores- hasta los 159.2 millones de usuarios- y aunque los ingresos aumentaron un 20.6%,  el estirón de los tentáculos de Slim no ha sido suficiente para compensar las menores tarifas y los costos asociados con el lanzamiento de la red 3G. América Móvil espera alcanzar un crecimiento anual compuesto de 16% a 18% en sus ingresos consolidados en los próximos 5 años, una desaceleración importante para la compañía líder en la telefonía celular en América Latina. Reflejo de esto fue la caída en su ingreso promedio por suscriptor registrada en los primeros tres meses del 2008. El parqué mexicano no se ha dejado cegar con artificios. Recibía los resultados con una caída de las acciones de América Móvil en su serie A del 13.09 % y en su serie L una baja del 12.84%.

Slim coquetea con la nebulosa de la exclusividad del IPhone en los 16 países de Latinoamérica en los que está pesente, a pesar de que ni Apple ni Telefónica han negado que la operadora española vaya a venderlo también y de que, si Apple es fiel a sus deseos de disparar las ventas de su teléfono móvil con funcionalidad de mp3 y otorgar las concesiones a los campeones nacionales en telefonía, no puede olvidar que es Movistar la que ostenta el baluarte de la primacía celular en Argentina y en Brasil. La llegada del IPhone, lo que para AT&T resultó ser una mina de oro en ventas, para América Móvil y Telcel (su subsidiaria mexicana) funcionará únicamente como un anzuelo de mercadotecnia y no como un motor de crecimiento en el número de usuarios o planes contratados, ya que, sobre todo en el feudo mexicano de Carlos Slim, pesarán el elevado costo del equipo- que se mantiene por encima de la media en comparación con otros teléfonos móviles ya en el mercado- y la abrumadora tasa de usuarios en planes de prepago contra los que se encuentran en contrato o rentas mensuales.

A diferencia de Movistar- con un 26% del mercado- que renovó sin problemas sus licencias hace dos semanas renovó la concesión a cambio de 206 millones de dólares, sólo las gestiones directas del presidente Calderón al rescate del magnate charro han podido impedir en el último segundo que, después de dos años de negociaciones, la filial de Slim quedara definitivamente expulsada del paraíso de la telefonía bolivariana en tierras ecuatorianas. Donde dijo digo ahora Correa dice diego y, después de cerrarle la puerta al que se dice el hombre más rico del mundo, vuelve a abrirle la ventana. El peaje, eso sí, con cada zigzagueo sobre sus pasos es cada vez más caro para Slim. Porta- que atiende a 70% de los usuarios de telefonía móvil en ese país y en el primer trimestre logró ventas por 238 millones de dólares - deberá pagar 480 millones de dólares, un 63% más comparado con los 200 millones de dólares que originalmente había ofrecido al gobierno de Correa, para ampliarle a Porta la concesión durante 15 años. Al magnate mexicano no le importa.

No quiere perder ni uno de sus nichos de mercado, consciente de que Telefónica sobrepasa a todos sus competidores en el mercado de móviles en Brasil, Argentina, Venezuela, Chile y Perú. La expansión de Slim tiene problemas: ha tocado techo en sus operaciones corporativas y, a la vista de las pocas telecos disponibles en la región (salvo algunos movimientos en El Caribe), su grupo está abocado a pegar el estirón mediante crecimiento orgánico, algo cada vez más difícil, a la vista del avance de su competidora española en ADSL y cable, en servicios múltiples de móvil, en paquetes combinados y en televisión. Esas limitaciones explican las prisas de América Móvil por adelantarse con la 3G en la región- a pesar de las limitaciones técnicas que se lo desaconsejan- y la pataleta del magnate en su tierra, ante la competencia de Telefónica y otros operadores. Sabe que el gigante español ha cogido ventaja en 3G, una tecnología que lleva años desarrollando sobre el terreno, ya que en su dimensión internacional cuenta con cinco filiales que la ofrecen  y dan acceso a internet a alta velocidad en movilidad. Telefónica dispone de redes 3G en los cuatro principales mercados de telecomunicaciones de la región, ya ha realizado pruebas en prácticamente todos los mercados en los que opera y cuenta con su experiencia adquirida en Europa.

En México, Slim patalea a lomos de las prebendas de su posición dominante en un mercado del que se nutren el 80% de todas sus operaciones latinoamericanas. Al que se dice a sí mismo el hombre más rico del mundo, su propio reino de taifas de la telefonía se le vuelve día a día un entorno más hostil. Slim culebrea. Reconoce que la recesión estadounidense ha comenzado a pasarle factura en su propia casa. Los números no acompañan: sus ingresos durante 2007 sólo se incrementaron un 0.8% y en el cuarto trimestre sufrieron una reducción del 2,4%, gracias al descenso en los ingresos de los servicios locales y de larga distancia. Pero es el fin de sus privilegios y la competencia  lo que más le duele: lo que llama "entorno regulatorio adverso" no son más que las investigaciones de la Comisión Federal de Competencia (CFC) a la que le llueven las demandas de investigación por monopolio y posición dominante de Teléfonos de México- que maneja el 94% del mercado en el sector de línea fija; las denuncias por monopolio y posición dominante de otras operadoras y la voluntad del presidente Felipe Calderón de cumplir con la promesa de mejorar la competencia del sector y abrir totalmente el mercado de la telefónica fija al capital extranjero. Contraria a la posición de Telmex, la Comisión Federal de Competencia (Cofeco) consideró que la empresa no puede entrar aún al mercado de la televisión y Slim se enfrenta, además, a los problemas de la portabilidad numérica.

Ante ese panorama, Slim suelta lastre y empleados y ha consumado, desde diciembre, el juego de manos con el que camuflará sus beneficios para ponerlos a salvo de las autoridades mexicanas, de las obligaciones fiscales y, sobre todo, de la rivalidad del mercado. La coreografía de la escisión ha dado a luz a dos mitades, una de ellas con vocación deficitaria, no sólo para poner su negocio en el resto del continente a salvaguarda de las fronteras regulatorias que le imponga la autoridad mexicana y para blindar sus beneficios del alcance de la competencia, sino para que cuando el regulador busque en el lugar equivocado, sólo halle un esqueleto deficitario y aferrado a la obligación de prestar servicio a las otras operadoras. Telmex Internacional es ya la dueña de todas las compañías latinoamericanas de la empresa mexicana (en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Perú y Uruguay), incluyendo las de televisión por cable y de transmisión de datos. El proceso de reestructura de su organización pasa por la reducción de más de 50% de sus inversiones en México, la escisión de las empresas que operan en Latinoamérica y los negocios de Sección Amarilla y la reducción de 10 a cinco direcciones divisionales en el país azteca. La reestructura, claro, pasa además por el despido de al menos 750 trabajadores, una cifra que puede llegar hasta los 4.000.

En Brasil, la reforma de las telecos encontrará a Telefónica mejor posicionada que la compañía de Slim, con una cuota de mercado fijo al menos similar a la de la fusionada Oi-Telecom Brasil, con la hegemonía en el mercado móvil y con el refuerzo de sus ventajas competitivas: la apuesta firme por el 3G y la suma de Telmig, así como la convergencia de los servicios fijo-móvil. Telefónica ha consolidado su hegemonía en el emergente mercado móvil con el liderazgo de Vivo (29,9%) en una mano y Tim en la otra, seguidas sólo de lejos por Claro (24,78%) y Oi (13,78%). Vivo  ha conseguido por primera vez cobertura nacional, ha puesto fin a la tendencia bajista en clientes y ha comenzado a ganar posiciones gracias al despliegue de una nueva red de GSM.

Telefónica se ha hecho en diciembre con el primero y quinto de los bloques de la licitación de frecuencias en Brasil, un terreno muy fértil para captar nuevos usuarios en un país con 113 millones de celulares, pero sólo 6,5 millones de abonados a servicios de banda ancha.  Además, la compañía que preside Alierta ingresó al mercado de la televisión de pago en 2007 y puso otro pie en el mercado de la televisión de paga mediante la compra de DTHI (una señal satelital). Con eso, Telefónica comenzó a ofrecer ‘triple play' desde agosto pasado.  El ‘cuadruple play', la posibilidad  a través un paquete combinado de servicios de telefonía fija y móvil, conexíón de banda ancha a Internet y televisión de pago, comenzará este año a convertirse en realidad en América Latina. A través de Movistar, Brasil será uno de sus primeros destinos.