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Publicado el martes 10 de junio de 2008
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Jazztel se suma al club de los 'Ícaros' de la telefonía móvil virtual

Javier Aldecoa.– Apuntan al sol. Capitaneadas por Yoigo y con los bríos de la recién llegada Jazztel, las operadoras virtuales y las ‘low cost’ tratan de pescar con el anzuelo de la competencia descarnada de precios en unas aguas hasta ahora más sensibles a la calidad del servicio, la fidelización del cliente y la convergencia de servicios. Lo ha dicho Fernández Pujals: es hora de ‘hacer el agosto’ en las carnes de la desaceleración económica. Y en las grietas que deja Orange, que ha perdido en mayo 11.208 clientes por su nueva estrategia de dejación del mercado prepago. Pero Yoigo les ha enseñado a Jazztel y compañía que pueden morir ahogadas por sus propios torpedos, los que lanzan a la línea de flotación de los operadores tradicionales del móvil, a los que hasta ahora no han conseguido arañar casi mercado. El brazo español de Telia Sonera fue la primera en darse de bruces en el muro de las  ‘low cost’ y las virtuales. Su marcha atrás en su oferta estrella de llamadas a cero euros entre sus clientes es el aviso para navegantes en un mercado en el que las operadoras de móvil virtual tratan de jugar al más difícil todavía, obligadas a disfrazarse de bajo coste y a romper los precios de las grandes teelcos, de cuyas redes dependen.

Jazztel desoye los ecos del golpe, necesitada de hacer de este mercado la tabla de salvación a sus naufragios en el ADSL. Urgida a romper la racha de cuatro años de números rojos, se tira a la piscina de las operadoras virtuales de espaldas y con los ojos vendados. Aprovechará las redes de Orange y ligará la suerte de su aventura a la del ADSL. La de Fernández Pujals puede ser una más de las víctimas de su propia estrategia de captación agresiva. Obligada, como sus compañeras de trinchera, a pertrecharse para la guerra de la avalancha de Operadores Móviles Virtuales (OMV´s), se lo juega todo al rojo de un futuro que tiene que pasar por el móvil virtual y la portabilidad- que ha comenzado a ser un espejismo de ida y vuelta-. Si la realidad empaña sus planes estratégicos, puede acabar llorando sobre la leche derramada de su cuento de hadas. No sería la primera vez.

El parqué ya ha castigado la osadía de Fernández Pujals, dispuesto a tirar la casa por la ventana con su debut en el teatro de las virtuales y la etiqueta de operador de ‘cuádruple play' con una única factura para sus clientes. Inasequible al juego de los castillos en el aire, Jazztel afila sus deseos y sus planes. Ya puestos a pedir, para este año mantiene su previsión de situar su resultado operativo en una banda de entre 5 y 10 millones de euros, para elevarla en 2009 hasta una cifra situada entre 40 y 50 millones de euros. Obvia las pérdidas operativas de tres millones de euros en 2007. Imaginar crecer es una apuesta cara para la compañía que preside Fernández Pujals. Tanto que, aunque asegura que tiene de sobra en sus cuentas para su plan de negocio, tira de financiación exterior y adicional y se echa en brazos del factoring. Hace ojos ciegos a la realidad de que aún tiene una deuda de 170 millones de euros, un bono convertible en 2010. Y sólo si se cumplen sus delirios de grandeza para 2010 (5,5% de cuota de mercado, 560-600 millones de euros en ingresos y beneficio neto positivo entre 0 y 5 millones) y se abren las puertas de la financiación podrá salvarlo. Y oídos sordos a la desconfianza de los analistas que, como JP Morgan  le recuerdan antecedentes como el de Yoigo, el riesgo de sus propias trampas y las desventajas de su red de Orange para recomendar infraponderar los títulos de Jazztel.

La movilidad de los clientes, el alimento de su apuesta por la convergencia en torno al móvil virtual puede ser un espejismo si, -como está pasando ya a otras operadoras- la portabilidad se convierte en un corto camino de ida y vuelta en el que Jazztel ve cómo los clientes sucumben ante sus cantos de sirenas, al calor de la guerra de precios y el derroche de ofertas, pero siguen después su marcha o vuelven a la casilla de partida, a medida que topan con las dificultades de los servicios, o con cantos de sirenas aún más afinados, en un mercado en plena ebullición de competencia. Jazztel y compañía pueden convertirse en víctimas de las prisas de la misma "infidelidad" de la que se alimentan.

Y es que, con la lucha por arrebatar clientes a la competencia como único destino y la guerra de tarifas por bandera, las OVM´s se han lanzado a una carrera en la que desde aerolíneas a firmas de electrodomésticos tratan de morder una porción del pastel único del mercado de los móviles. España fue uno de los últimos en llegar a la oleada de las ‘low cost' y los OMV´s y se ha convertido en una de las plazas más duras de la UE. Lejos de ser un revulsivo, los operadores virtuales intentan sacar provecho al desarrollo de la competencia efectiva en un mercado en el que ya hay dadas de alta 49 millones de líneas en España. Ya son nueve empresas las que han irrumpido en el mercado de la mano de la figura de las OMV´s impuesta por la CMT en febrero de 2006 para dinamizar el sector, pero no hay ni rastro de la revolución que prometían. Pescan en un mercado ya saturado y tratan de quitarle el pescado a las tres grandes con el cebo de los precios y con la caña de las redes ajenas, las de las propias operadoras históricas. Pero están terminando por enredarse en su propio sedal.

2007 arrojó una sorpresa al regulador: el precio medio de Yoigo, Euskaltel, Carrefour Móvil, Happy Móvil y Lebara fue sólo un 0,8% más barato -18,78 céntimos por minuto- del de los grandes como Telefónica, Vodafone. Ni siquiera su guerra de precios ha sido fecunda. Por ahora, no se ha traducido aún en un deterioro de la cuota de Movistar y Vodafone. Menos aún ahora que la filial de móvil de Telefónica ondea la baza del Iphone, que llegará a España el 11 de julio, en exclusiva, a un precio subvencionado más barato que el estadounidense y en su versión 3G, que combina las características del reproductor de música con las de un teléfono móvil y navegador de internet. Auque las dos operadoras en 2007 habían captado el 66,8% de las altas y en el primer trimestre de este año han bajado a un 63,8%, Movistar había conseguido '114.000 nuevas líneas en el último trimestre de 2007- más que todas las low cost y virtuales juntas con su baza de los precios bajos por minuto- y sostiene sin problemas sus ventajas: con un 44,8% del total del mercado, seguida por Vodafone con un 31,2%, y por Orange, con un 21,6%.  Apenas han captado un 1,1% de cuota de mercado, sólo un 0,1% más que hace un semestre. Un balance que parece no amedrentar a los que aspiran a sacar tajada de este pastel. Y es que 15 firmas están listas para adentrarse en el negocio- Sweno, Masmóvil, British Telecom, TeleCable, Metrored, Icall, Istmo o Sarenet-, mientras ya han conseguido registrarse otras 150.

El mayor problema con el que se encuentran es la fuerte competencia en el mercado y la gran subvención de los terminales como fórmula de fidelización del cliente. Unas coordenadas que les obligan a entrar en el mercado con una diferenciación con los operadores históricos para poder hacerse un hueco. Los operadores de red fija acuden, además a este mercado con paquetes de servicios de telefonía móvil y fija, bendecidos por las posibilidades de la convergencia y los multiservicios. Y con la fortaleza de las redes propias. A la vista de las limitaciones de las OMV´s, la única carrera de Yoigo y compañía termina siendo la de las tarifas. Pero el éxito de los ‘low cost' y los virtuales en cuanto a cuota de captación tiene los muros bien altos y el recorrido corto, delimitado por altas cotas de portabilidad, que los condena a hacer de su caza de clientes un camino de ida y vuelta. Telia Sonera ya les enseñó que los ‘early adopters', los consumidores que salieron corriendo tras sus ofertas, son muy intensos, tanto como poco leales. Así, aunque Yoigo cierra los ojos a sus rojos y engrasa sus aspiraciones a cerrar el año 2008 con 1 millón de clientes (más del doble de 2007) a la vista de que en mayo consiguió un saldo positivo de 8.626 líneas, la realidad es que perdió más de 1.000 y sólo sumó la mitad de los clientes que consiguió en enero. Y eso antes de que haya comenzado la desbandada del ‘cerazo' de Yoigo por cobrar el consumo mínimo mensual. Más limitada aún es la pesca de operadores como Carrefour Móvil y Happy Móvil, que entre los dos sólo han tenido un saldo positivo de 87 números.