British Energy calienta el baile y empareda los ensueños de EDF
· Si quiere seguir en una carrera tan necesaria como costosa para los planes de Gadonneix, tedndrá que acercarse a las 7,35 libras ... o volver a enfocar todos sus floretes a tierras ibéricas
Es un vals de pretendientes. Y de máscaras. A ciegas, casi, y por ahora en habitaciones separadas. Pero la mayor compañía de energía nuclear de Reino Unido se encarga de que no se enfríe la danza de conquista, en marcha desde que el Gobierno pusiera a la venta su 35%. British Energy afila sus pretensiones y se hace querer por igual con la propuesta de EDF que con la de Iberdrola y RWE. La 'boda' pende sin fecha, a expensas de que la británica haga valer su preferencia de escuchar ofertas superiores o de discutir la formación de sociedades conjuntas para la construcción de nuevas nucleares. Su estribillo -el 'no' a medias - le sirve para calentar el valor- roza ya el 50% de subida en tres meses- y marcar aún más las distancias en Bolsa entre unas ofertas que considera insuficientes y la capitalización de BE. Un baile en el que EDF, con su reputación en juego, urgida de algún botín para sus ambiciones europeas, se siente obligada a seguir en liza para conjurar las contrariedades que cosechan sus órdagos al viento. Víctima de su empeño en agitar el ruido y esconder las nueces, empeñada en utilizar a la armada invencible de la prensa gala para insistir en sus posibilidades, carga ahora con el velo de la novia burlada. Y se enreda en el más difícil todavía. El 'no' de BE suma y sigue con sus desembarcos fallidos en Alemania, sus dificultades en Bélgica con Distrigaz, su humo estadounidense en torno a Exelon y Constellation Energy y sus ansias chafadas en España. El repudio de la brtiánica la obliga, si quiere seguir en una carrera tan necesaria como costosa para los planes de Gadonneix, a presentar un ajuar demasiado caro, más cercano a las 7,35 libras de la cotización que a las 6,80 de su oferta. O a volver a enfocar todos sus floretes en el desembarco en tierras ibéricas.
Pero a EDF se le agolpan los asaltos y le flaquean las fuerzas de sus cuentas, el respaldo de los analistas y la fe de los inversores. Si la puerta británica tiene un peaje caro, los muros de la energía ibérica han sido hasta ahora inexpugnables. Mientras, Iberdrola aguarda, reserva en ‘stand by’ su oferta con RWE, se hace fuerte en sus resultados, en el músculo de sus operaciones y en su capitalización y consagra la presencia que ya tiene en Gran Bretaña y los logros de Scotish Energy y teje, entretanto, la alfombra roja de su desembarco estadounidense y los planes B en la ‘tierra de las oportunidades’.
El "noviazgo" sigue siendo prioritario para la gala porque reforzaría el abastecimiento de su filial EDF Energy -que suministra los dos tercios de la electricidad de Londres pero no produce más que el 50% de sus necesidades- y le haría participar en el relanzamiento de la energía nuclear en Reino Unido, ya que los futuros reactores se instalarían en los parques de centrales ya existentes. Por eso no se resiste a presionar, con el humo de sus medios. Y el ruido de sus sables tricolores. Amaga pero, al menos por ahora, golpea poco. Si no sirve para despejarle el camino al altar de BE, al menos trata de sacarle partido en el parqué galo. Ha estirado músculo, pero su bandera tricolor sólo se ha dado de sí hasta los 10.000 millones de libras (12.500 millones de euros). Un bocado insípido para BE, que si el mes pasado se conformaba con ofertas en torno a las 7 libras, hoy, aupada por el alza de los precios de la electricidad al calor del rally alcista del crudo y del auge bursátil de las energéticas en la UE, coquetea con el suelo de las 7,5 y se atreve a desear un techo en 9 libras.
Embriagada de ansias napoleónicas, EDF se hipnotiza a sí misma con el alcóhol de los euros franceses y la tutela política de la diplomacia sarkoziana. Sólo eso ha mantenido sus ratings y le ha permitido seguir de caza, a pesar de la falta de trofeos y de que su músculo financiero sufre más de una contractura. Remar al viento tiene su precio. Son sus propios inversores y las firmas de análisis internacional los que dudan de los visajes de la gala y de las cartas con las que cuenta para llevar a buen puerto los órdagos de su grandeur, cada vez más necesarios. EDF sacude sus tentáculos, agita el miedo, pero puede ahogarse sola con ellos, víctima de sus propios juegos de manos. Ni siquiera las ventajas de los balones de oxígeno que la tutela del Elíseo le brindan impiden que analistas como los de Standard & Poor´s le recuerden que el músculo no acompaña a sus cuentos de la lechera: tiene una "flexibilidad financiera" que resulta "limitada" ya sólo para afrontar la adquisición de una sola de las empresas de energía nuclear como British Energy, a la vista del compromiso adquirido por EDF de invertir 35.000 millones de euros entre 2008 y 2010.
Electricité de France quiere hacer valer la tranquilidad para los galones de las energéticas verticales que Merkel y Sarkozy acaban de cocinar en Bruselas. Pero se sirve a la mesa un banquete de bocados que quizá no puede digerir. Lo hizo en tierras españolas, donde el precio de Iberdrola, la dificultad para hacerse con algún compañero de abordaje, o al menos un caballero blanco de sus planes en tierras ibéricas y las reticencias del núcleo duro del accionariado mantienen en zona muerta su asalto. Quizá querrá aprovechar la oportunidad, ahora que Industria ha denegado la propuesta de Iberdrola, que quería limitar los derechos de voto de ACS a un 3% y su paquete accionarial a menos del 10%. Pero si desenvaina de nuevo su espada ibérica tendrá que ser mayor y de hoja mucho más afilada. Hasta ahora, la pesca en las aguas de Ignacio Sánchez Galán no le ha traído más que sinsabores a las ambiciones de Gadonneix: la eléctrica española, avalada por la justicia bilbaína en sus solicitudes de medidas cautelares a EDF, ha emprendido al menos cinco iniciativas a nivel europeo contra Francia o EDF, así como un proceso judicial en un juzgado mercantil. Además, el grupo español litiga contra el control de EDF por parte del Estado francés -que dispone de capacidad para blindar su capital e influir en la designación de sus principales directivos- y las ayudas estatales de las que disfruta EDF.
Gadonneix tiene problemas de asimilación al "no" y, víctima del embudo con el que Francia mira a Europa, no acepta las puertas cerradas. Pero su propio mercado ha comenzado a espetárselas en la cara de la eléctrica, participada por el Estado. La Bolsa parisina sí ha entendido el precio de las alfombras rojas a EDF y que tanto sus resultados como su proyección para 2008 están lejos aún de la dimensión de sus ambiciones y de resultados como los de la eléctrica española, que le acaba de enseñar beneficios récord. En Alemania, Italia y el resto de Europa, la gala aumentó la facturación de EDF, pero bajó en el resto del mundo. En el Reino Unido, la facturación de su filial, EDF Energy, en el primer trimestre de 2008 fue de 2.198 millones de euros, una bajada del 15,9% con respecto al año anterior. El mercado sigue juzgando menos motivantes de lo esperado las previsiones de la eléctrica estatal para 2008, en las que espera que el Ebitda experimente, como mucho, un moderado alza en torno al 3%. La razón es que hay, al menos, dos elementos que van a pesar sobre los costos operativos de la compañía: el aumento del precio de las materias primas y de los equipamientos de producción, además del coste de la reforma del régimen de pensiones.
Si sigue adelante se batirá en sus pretensiones británicas con Iberdrola. La compañía española posee plantas nucleares, tiene mucha experiencia y una excelente reputación internacional de gestionarlas bien. Y conoce bien el mercado británico a través de Scottish Power, que ha contribuído este año a multiplicar por 2,6 su beneficio neto. Por eso Iberdrola no le da la espalda a la posibilidad de que del suelo británico vengan nuevas buenas, si al encaje estratégico con Iberdrola y Scottish Power' se suma el otro, el económico y de la rentabilidad financiera en el marco del espíritu internacionalizador de su plan 2008-2010. Pero tampoco es la única de sus apuestas atlánticas.
LA BATALLA NORTEAMERICANA
El del regulador está llamado a ser sólo el último escollo en el camino de Iberdrola a Energy East, una senda valorada en unos 6.400 millones de euros y ya despejada por el resto de los reguladores federales y estatales. Y Sánchez Galán ha comenzado a encontrar una fórmula para desempedrar de obstáculos el camino el examen de la PSC (Public Service Comisión)- que debe llegar el 18 e julio- y el un atajo que el regulador de NY se empeñaba en embrozar. La alfombra roja se teje con ayuda de los 2.000 millones que Iberdrola se ha comprometido a invertir en proyectos eólicos en los próximos cinco años en Nueva York, -la prueba negro sobre blanco de la voluntad verde e inversora- y con el gobernador de NY como introductor de embajadores. Tanto como para recibir los nuevos planes con elogios y para tender la alfombra a Galán como empresario del año.
Iberdrola sigue su rumbo a la distribuidora norteamericana, pero no lo hará a cualquier precio. La marcha atrás no tendría un alto coste para la española. El plan B están ya sobre las mesa energética norteamericana, por si el regulador neoyorkino insiste en ponerse estupendo. Refuerza su apuesta por EE UU: quiere duplicar su actual potencia instalada en el país, que a cierre del primer trimestre de este año asciende ya a 2.400 megawatios y con el ariete verde de Renovables como introductor de embajadores invertirá más de 5.000 millones de euros en energías renovables hasta el 2010. La empresa dispone de una participación del 50% en el parque eólico de Maple Ridge, en el condado de Lewis. Y refuerza su presencia en el sector del gas estadounidense con la adquisición de la sociedad Caledonia Energy Partners- dueña de una central de almacenamiento de gas natural- a Tenaska Power Fund. Una instalación se suma a las que ya posee Enstor, la filial de almacenamientos de gas natural de Renovables, en Texas, Nuevo México y Alabama- que suman una capacidad total de 1,03 bcm- junto a dos instalaciones de almacenamiento en desarrollo, una al oeste de Texas y otra cerca de Houston.
Electricité de Framce no digiere bien las ventjas energéticas en EE UU de Iberdrola, la mayor propietaria de parques eólicos en el mundo, que quiere disponer en 2010 del 15% del mercado de la energía eólica en EE UU, un país que utiliza cerca de una cuarta parte del pétroleo del mundo y se perfila como un mercado prometedor en el ámbito de la energía renovable teniendo en cuenta la demanda de nuevas energías ante el cambio climático y el alza del precio del petróleo. Convertida- junto a Avelon- en el ariete de los ensueños nucleares de la sarkodplomacia atómica, EDF prepara una nueva pesca en aguas estadounidenses. Despliega su arsenal, al menos el propagandístico. Anuncia que ha sellado un acuerdo con Exelon, el primer operador nuclear americano. No se resiste a anunciar que podría subir más rápido de lo previsto su participación en el capital de la estadounidense Constellation Energy y no excluye, incluso, invertir en nuevas centrales nucleares al lado de otras eléctricas. Su acuerdo con Exelon no tiene nada de especial, no es más que la hoja de ruta para una cooperación reforzada durante los próximos cinco años. Una asociación como tantas entre agentes nucleares. Pero las filas de Gadonneix coquetean con la idea de que sea el preludio de una alianza más estrecha con Exelon, como la que comenzó en junio de 2006 con Constellation Energy. Y promete ahora adquirir en el mercado las acciones necesarias pare elevar su participación en la estadounidense hasta el 5% antes del 20 de julio y subir al 9,9% en cuatro años. EDF sueña del brazo de Constellation. Con Exelon no será posible ir más allá: La compañía ha puesto muros al dique de los deseos de Gadonneix y ya ha escogido a los reactores de General Electric para equipar sus centrales futuras.