La ‘flexiseguridad’ británica aumenta la jornada laboral máxima en Europa
Finalmente los británicos se han salido con la suya para evitar las sanciones por saltarse continuamente la jornada laboral máxima. La propuesta ha salido adelante, en parte, por las prisas de muchos países por aprobar una norma que les permitiese dejar de incumplir la legislación actual, situación que se repite de forma continuada en sectores como el de la sanidad. Con esta directiva, por lo tanto, será necesario un cambio en la jurisprudencia comunitaria, puesto que dos recientes sentencias del Tribunal de Justicia de la Unión Europea habían fallado que las guardias debían ser consideradas íntegramente como tiempo de trabajo real a efectos tanto salariales como de descanso.
Tras cuatro años de negociaciones, los ministros de Trabajo de la Unión Europea (UE) han cerrado el acuerdo que permitirá ampliar la semana laboral desde las 48 horas actuales hasta un máximo de 65 horas si trabajador y empresario se ponen de acuerdo.
España ha mantenido su rechazo a la directiva, puesto que el Gobierno de Zapatero considera, según manifestaba ayer el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, que supondrá una regresión social. En cualquier caso, la directiva deberá ser ratificada por el Parlamento Europeo.
El eurodiputado socialista, Alejandro Cercas, se ha mostrado en la misma línea que el Gobierno y es un precedente peligroso, puesto que luego se podría aplicar a los salarios y a condiciones de higiene. Los socialistas españoles creen que abre la puerta al dumping social.
Italia fue la primera en abandonar el frente de la defensa del derecho social, tras la llegada de Silvio Berlusconi. Más tarde, Nicolás Sarkozy, primer ministro francés y su colega británico Gordon Brown acordaron que si el Reino Unido apoyaba la reforma de las empresas de trabajo temporal, sobre la que ayer se llegó también a un acuerdo, Francia apoyaría el aumento de jornada.
A España se unieron sólo Bélgica, Chipre, Grecia y Hungría, que presentaron una declaración en la que aseguraban no poder aceptar el texto por el retroceso social que sus gobiernos consideran que supone.
La tesis de Reino Unido, que finalmente ha sido apoyada por la mayoría de socios europeos, es que los trabajadores voluntariamente puedan renunciar al límite legal de las 48 horas de trabajo semanal, en beneficio propio y de las empresas.
La nueva Directiva es un «máximo», de modo que los países luego pueden rebajarla a su antojo si así lo desean aunque no ampliarla. Además, la propuesta incluye salvaguardas para garantizar que el trabajador acepta el acuerdo voluntariamente y no forzado por temor al despido. Lo cual despierta todos los miedos posibles entre quienes apoyan el garantismo legal para los trabajadores, que es la pauta que ha guiado la actuación española.
España está lejos de las 65 horas semanales, porque por Ley se establecen 40, y añadió que la realidad es que se trabaja una media de 37 o 38 horas a la semana.
Se trata de un incremento de la flexibilidad en la contratación para pactar una jornada laboral concreta, hasta un máximo de 60 horas o incluso 65 en el caso de las guardias médicas, precisamente para adaptarse a la diversidad y pluralidad de las diversas realidades sociales. Esta directiva de la UE, de entrada, se refiere a situaciones minoritarias relacionadas con el cómputo de las horas de la las guardias médicas y otros asuntos similares y no obliga a empresarios ni trabajadores, sino que lo sitúa en un ámbito voluntario. En Bruselas se ha bautizado a este proceso negociador como ‘flexiseguridad'.
Esta nueva legislación incluye una nueva definición de las guardias inactivas, que ya no serán contabilizadas como tiempo de trabajo, como les pasa a los profesiones de la medicina.
La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha tachado de ‘inaceptable' el acuerdo concluido entre los países de la Unión Europea (UE).
Por ello, la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos ya ha advertido que si se aprueba la directiva podría convocarse una huelga en toda Europa.