France Telecom agota los cartuchos de su ‘amor a la sueca'
Compuesta y sin novio, repudiada y con el lastre del castigo bursátil a las espaldas. France Telecom se ha quedado a la intemperie ante la tormenta de las telecos europeas y busca poner a resguardo una dote que hasta ahora no le ha traído más que facturas. La reina de su ajedrez, una OPA de 31.000 millones de euros sobre Telia Sonera para convertirse en la tercera operadora mundial en telefonía fija y la cuarta en móvil ha pinchado en hueso, a pesar del despliegue de la gala, dispuesta a vestir de oro sus promesas de valorar la compañía con una prima cercana al 41%. Pero no se resigna a decir adiós. Aprovecha el ‘laissez faire’ de Elof Isaksson, que considera su propuesta ridícula, pero se deja querer, ahora que la noruega Telenor se suma -de lejos- al baile.
La necesidad obliga. La operadora francesa no puede estirar mucho más sus costuras. France Telecom es un profeta castigado en sus propio mercado matriz constreñida por las dificultades de coste, la reducción de sus beneficios y la competencia creciente, lastrada por su pasivo, abocada a la rebaja de las perspectivas de crecimiento por la presión competitiva y del entorno regulatorio. La competencia, el repudio de la sueca y las dificultades regulatorias suman y siguen a sus debilidades operativas y financieras. Dispara con pólvora del Elíseo y con los torpedos del Financial Times contra Telenor. Consuela sus informes con el argumento de que Telia Sonera y Telenor se solaparían en Noruega, Suecia, Dinamarca y Rusia. Se aferra a la posibilidad de que los reguladores de la competencia obligaran al grupo resultante a vender parte de sus activos. Olvida las ventajas de una sinergia con Telnor – un matrimonio a ‘iguales’ que le reportaría a la sueca importantes ahorros- y sus propias debilidades. Entre ellas el agujero negro del mercado español, donde la gala claudica con la ley en la mano. Lo que iba a ser el caballero blanco de las sinergias se ha convertido en uno de los peores caballos de Troya para los intereses de France Telecom. El repudio a France Telecom ha caído como una pedrada en un estanque ya agitado y lo que era una oferta amistosa puede terminar a tiros entre dos de las grandes del sector. Sólo se retirará si persistan las turbulencias en los mercados y sus acciones continúan bajando. Ya se encarga ella de calentar el baile para que no sea así: por ahora, resurge un 1% hasta los 18,25 euros, después del batacazo de la semana pasada. Ése es, por ahora, casi todo su ajuar.
Telenor mira a Telia y juega sus cartas de su interés bajo la mesa. No quiere que se repita la jugada de 1999. Después de meses con el acuerdo para la fusión con la sueca sobre la mesa, la operación se truncó por la incapacidad de las dos compañías de decidir cómo sería el reparto accionarial de la empresa resultante. Las banderas -Noruega es dueña del 54% de Telenor y, en 1999, Suecia también tenía la mayoría de Telia- pesaron más entonces, Telia miró hacia Finlandia y optó por fusionarse con Sonera con la luz verde del Estado finlandés, que no puso problemas a que el sueco tuviera una participación mayor que la suya.
Ahora. ambas necesitan una boda con Telia. Pero la gala mucho más. Es la más las más urgida a expandir sus costuras, ya sea mediante matrimonios de conveniencia, o a golpe de compras para tratar de de consolidar su negocio europeo y abrirse la puerta de nuevos mercados. que, tras la presentación de resultados y en un mercado doméstico algo flojo, castigado con la caída de su negocio doméstico de telefonía fija, ha conseguido sostener las expectativas de los inversores sólo gracias a su decisión de mantener previsiones para 2008, de repartir dividendo de 1,3 euros y, sobre todo, al calor de los rumores de movimientos corporativos. Polonia sostiene hoy a France Telecom, que ha aumentado sus ingresos en un 1,4% su gracias al aumento de sus clientes de telefonía móvil en el mercado del este, a la introducción en su mercado de nuevos servicios como la televisión por Internet, a la mejora de los precios de sus conexiones y a los recientes recortes de plantilla. No ocultA, la necesidad de estirar sus costuras con matrimonios o expansión más allá de sus fronteras y de consumar un matrimonio. Si pierde pareja puede acabar convertida en una solterona necesitada.
A pesar de los desmentidos del Elíseo, aún colea una información que apuntaba que el gobierno francés se va a desprender del 8% de la compañía (posee el 27,4%) para cortar el elevado gasto público de la Administración francesa. Una acción que no pillaría por sorpresa a la opinión pública francesa, ya que el pasado mayo el Estado se deshizo de un 5% de su participación en la operadora por 2.650 millones de euros. Son tiempos difíciles para el grupo hexagonal, que no recoge velas, a pesar del no de Telia, del castigo del parqué parisino y de los recelos de la mayoría de los analistas e inversores, poco convencidos de las pretendidas ventajas estratégicas ni de las potenciales sinergias de una operación que requeriría un acuerdo amistoso entre los accionistas estatales los accionistas estatales (el Estado sueco dispone del 37,3% de las acciones, mientras que el finlandés maneja el 13,7%); podría desembocar en problemas de competencia en el mercado móvil de España y Moldavia y exige un una gran inversión por parte de la compañía gala, que había comenzado a buscar 10.000 millones de dólares en la sequía del mercado crediticio, a la vista de que la capitalización de la nórdica ronda los 30.000 millones de euros, casi la mitad de la operadora gala, pero un bocado difícil de digerir
Telia afina sus encantos, se cobra en bolsa el peaje del baile de pretendientes y se prepara para capitalizar el anuncio de que será la encargada de hacer llegar el iPhone a Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Lituania, Letonia y Estonia a finales de año. Citigroup ha elevado su precio objetivo de 50 a 56 coronas. Gracias a un mejor beneficio operativo en Europa y Asia, así como un buen comportamiento de las divisiones de móviles y banda ancha, el EBITDA subyacente de la sueca creció de 7.593 millones de coronas a 7.755 millones en el primer trimestre, pero el mercado esperaba cifras más elevadas y le sigue pasando factura por mercados como el español, donde Yoigo no sale de rojos.
ESCOLLO ESPAÑOL
Sus flaquezas convergen en España, donde no sólo son competidoras y se enfrentarían en caso de fusión al desdoblamiento de Yoigo y Orange, sino que han encontrado el talón de Aquiles de sus resultados. Orange ha perdido 7.000 clientes entre enero y marzo y en fijo. Ya y la conexión a Internet de Orange vieron cómo sus resultados caían 6%. De momento ya han acordado compartir las infraestructuras de sus redes móviles en todo el territorio nacional. Eso será todo lo lejos que puede llegar su matrimonio ibérico. La presencia de las dos multinacionales en España, a través de Orange, en el caso francés, y de Yoigo, participada en un 76% por Telia, parecía que podía convertirse en una fuente importante de sinergias para la operación. De hecho, así lo prevé la operadora francesa, que en el documento público sobre la fusión, da por hecha la voluntad de fusionar a los dos grupos y apunta la posibilidad de obtener ahorros sobre el plan de inversiones de Yoigo. A esta integración en el mercado le otorga una capacidad de ahorro de costes de entre 50 y 100 millones de euros al año, lo que supone entre el 8% y el 16% de las sinergias totales, estimadas en el 1% de la facturación conjunta, es decir, alrededor de 630 millones de euros al año.
Cantos al sol. La legislación española impide a Orange absorber a Yoigo. Las bases de concurso para operar UMTS de 1999 marcan con claridad las líneas rojas de la posible fusión de France Telecom y Telia. Establece que en ningún caso podrá adquirir la licencia quien ya fuera titular de una de ellas o controlase efectivamente la entidad titular". Como Orange España es poseedora de una licencia de UMTS, no podría disponer de otra, la de Yoigo, que también es titular del mismo tipo de licencia de móviles. Por si fuera poco, el ‘Decreto Rato' prohíbe a un operador principal de un sector controlar más de un 3% de otro o nombrar, directa o indirectamente, a miembros del consejo de administración de otro operador principal.