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Publicado el martes 17 de junio de 2008
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Bruselas regulará las agencias de calificación de riesgos

Se acabó la ‘barra libre’ para las agencias de rating en el territorio de la Unión Europea. De la sospecha sobre su efectividad y su transparencia se pasó a la crítica sin paliativos tras la crisis de las ‘subprime’. Luego, a las calificadoras que operan en Europa les llegaba la hora de rendir cuentas ante las CNMV´s de toda la UE. Ahora,  la tolerancia cero por parte del Comisario McCreevy es la nueva consigna de los 27. Moody´s, S&P y Fitch, principalmente, están en el punto de mira. París y Berlín esperan que sea sólo el primer paso hacia un modelo de control más estricto para las agencias de rating, incluso un modelo bicéfalo que permita agencias pagadas por los inversores. Pero la maquinaria de la vieja Europa rueda lenta y desigual: el BCE y algunos de los ministros del Ecofin quieren esperar y Jean-Claude Trichet, y el Comisario de Mercado Internacional de la UE  creen que se necesita aprender lecciones antes de hacer cualquier cambio. El Ejecutivo comunitario presentará "en los próximos meses" sus propuestas legislativas, que deberán obtener el visto bueno de los Veintisiete y de la Eurocámara.

En primer lugar, McCreevy quiere crear un sistema de registro de las agencias de rating a nivel europeo, una medida que ya ha sido defendida por la ministra francesa de Economía y Finanzas, Christine Lagarde. El comisario de Mercado Interior propone además que las agencias de calificación de riesgos se sometan a supervisión externa. Los supervisores no deberán ocuparse de revisar las calificaciones otorgadas a los diferentes productos financieros, sino que se encargarán de controlar el funcionamiento interno de estos órganos, los modelos estadísticos que se utilizan o las estructuras de remuneración de los analistas. Y, en tercer lugar, McCreevy propondrá establecer "cortafuegos fuertes y robustos" entre los comerciales responsables de vender los servicios de las agencias y los analistas que trabajan en la elaboración de las calificaciones. El objetivo de esta medida es evitar cualquier posible conflicto de interés.

Ya lo había anunciado Joaquín Almunia, el Comisario Europeo de Economía. No es suficiente con aumentar la transparencia en los balances de los reguladores "para saber quién esta dañado por las hipotecas subprime". Es necesario "mejorar la coordinación de los reguladores y los supervisores, sobre todo de los supervisores» y hay que «analizar cómo se puede mejorar el funcionamiento de las agencias de "rating" y evitar por todos los medios que tengan conflicto de interés, como pasó con las consultoras".

Los 27 no quieren ser menos que las autoridades estadounidenses- el Senado y la SEC llevan a cabo sendas investigaciones y hay varias denuncias en marcha-  y que el Foro de Estabilidad Financiera del G7, que estableció un grupo para estudiar la reciente crisis que investiga la responsabilidad de las agencias calificadoras de riesgos.  La Comisión les acusa de reaccionar con lentitud y de no usar las alarmas que tienen para advertir a los inversores de posibles problemas. Sobre ellas pesa, además, la sospecha de haber realizado informes pobres y haber otorgado y sostenido calificaciones sobrevaloradas por el interés de sus clientes. Ahí reside el nudo gordiano que la UE trata de deshacer ahora. Para Trichet, parte del problema es el número tan reducido de agencias de calificación que hay en el mundo. Otros- con Lagarde a la cabeza- promueven la posibilidad de dos tipos de agencias, unas a las que le paguen los emisores y otra los inversores, o incluso una fórmula pública que rinda cuentas directas al estado. París sugiere que Europa pueda supervisar por sí misma también a estas agencias internacionales, que sólo estaban supervisadas por la SEC estadounidense.