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Publicado el miércoles 18 de junio de 2008
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Monitor de la Construcción


¿Hasta cuándo y hasta dónde?

Ignacio Mulas.– Son las preguntas del millón, las que todos los empresarios, autónomos, sindicatos y también muchos trabajadores del sector constructor se hacen cada día desde hace meses, porque la “extremada fluidez de la coyuntura” hace prácticamente imposible hacer predicciones propias mínimamente fiables o creer en las ajenas. Qué magnitud tiene o tendrá la crisis en su apogeo, cuándo se producirá éste si no se ha producido ya y, sobre todo, cuánto va a durar son actualmente una incógnita, cuestiones cada vez más preocupantes porque según avanza el año la dureza de la crisis supera las previsiones anteriores.

"Lo peor está por llegar", así de contundente se ha mostrado estos días el Presidente de la Confederación Nacional de la Construcción (CNC), organización patronal que agrupa a la inmensa mayoría de las asociaciones territoriales y sectoriales del sector constructor. Y es difícil acusarle de promover catastrofismos infundados porque todo apunta a que la dinámica de caída de la construcción mantendrá esa tendencia en los próximos trimestres, y porque basa su predicción en unos argumentos difícilmente contestables. Puesto que el detonante de la crisis ha sido el segmento de edificación de viviendas donde la demanda ha caído de modo abrupto y creciente, la bolsa de viviendas terminadas y no vendidas se ha situado en cifras tan abultadas que hacen imposible pensar en la reactivación de esa parte de la actividad -aunque sea una reactivación modesta- hasta que no sea absorbida por la demanda, es decir, hasta que no se venda el stock existente de vivienda nueva. Mientras esto no ocurra, no levantará cabeza este segmento y arrastrará a muchas empresas a disminuir o incluso paralizar su actividad. Solo la obra pública mantiene ritmo adecuado porque también la rehabilitación, de la que gran parte es "chapuza doméstica" que tiene en los meses centrales de año -por el buen tiempo y las vacaciones- su período más expansivo, vislumbra un verano muy flojo por la falta de confianza de los hogares en el próximo futuro económico y de empleo.

Todos los indicadores de confianza empresarial constatan el fuerte deterioro de la situación en el sector, confirmando la negativa evolución de los indicadores de la propia actividad constructora. Tanto el índice de clima industrial elaborado por el Ministerio de Industria, como el índice de confianza de la Comisión Europea, han experimentado bruscas caídas en los meses finales de año pasado, hasta niveles que no se veían desde 1998, en el primer caso, y desde 1994, en el segundo. En lo que va de este año esta tendencia negativa ha continuado incrementándose, como muestra el Informe de previsiones económicas de primavera de la Comisión Europea, que constata una intensificación de la desaceleración de la actividad en nuestro país, reflejada por el índice de confianza empresarial, que en abril de este año descendía hasta niveles muy negativos de -21 puntos. Por otra parte, también el índice que elabora el Ministerio de Industria tanto de clima, producción y pedidos como de empleo presenta importantes descensos no solo en la segunda parte de 2007 sino también en lo que va de este ejercicio.

Sólo con la obra pública es imposible compensar la caída del sector residencial por la diferencia de producción entre ellos y porque la obra pública no emplea tanta mano de obra como la construcción de viviendas, dice el presidente de la CNC, para el que es previsible que la actual situación de brusca desaceleración de la actividad constructora se extienda aún entre dos y tres años "aunque mejore la situación financiera y se tomen medidas". Para 2008 ya espera crecimientos negativos frente al incremento del 4% en 2007 y por ello asegura que el paro del sector de la construcción todavía no ha aflorado en toda su intensidad y que comenzará a notarse con más fuerza en el último trimestre del año y sobre todo durante 2009, aunque solo sea porque hay viviendas en construcción que se terminarán este año a pesar de la crisis financiera, puesto que es menos oneroso acabarlas que pararlas.

El año 2007 ha representado el final de una extraordinaria etapa de pujanza vivida por el sector en la última década, aunque ese año pasado la actividad ya sufrió una acusada desaceleración que fue especialmente intensa en el último trimestre del año. Los avisos estaban ahí para quien quisiera verlos; en el conjunto del ejercicio, el VAB de la construcción avanzó un 3,8%, la tasa más baja en diez años, con un perfil claramente descendente según avanzaba el año. Así, la tasa interanual del 4,5% registrada en el primer trimestre fue reduciéndose en los trimestres posteriores, hasta situarse en un 2,8% interanual en el último tramo del ejercicio.

Los efectos de la singular caída de la actividad en la edificación sobre el conjunto de la actividad han sido fulminantes, porque es el subsector que más puntos porcentuales de crecimiento ha aportado a lo largo de la fase expansiva de la última década, especialmente la edificación residencial. Concretamente, en 2007 de los 4 puntos porcentuales de crecimiento que registró la producción total, 1,6 puntos han procedido de la obra civil y 2,4 puntos de la edificación.

Para acortar el inevitable plazo de recesión en la actividad, hay que activar las medidas oportunas, pero hay que saber que cualquiera de ellas -o su práctica totalidad- no serán operativas como pronto hasta pasado un plazo de entre ocho y doce meses. Así que ante la cuestión fundamental de cuánto va a durar esta crisis en la actividad constructora, hay que apuntarse a las predicciones que sitúan esta salida, con ritmos mucho más moderados que los alcanzados en los últimos años, para finales de 2009 como pronto o más probablemente ya bien avanzado el ejercicio 2010 ó incluso para el 2011, y ello va a penalizar durante ese lapso de tiempo y de modo bastante traumático al empleo en el sector que, como la realidad viene demostrando tozudamente en los últimos meses, no puede ser absorbido de manera medianamente apreciable por otros sectores productivos.