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Publicado el miércoles 18 de junio de 2008
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Slim se bebe el 'cuento de la lechera' con el iPhone

A. Zarzuela.– Baila con el humo del iPhone, trata de hacer de él el tanque de avanzadilla de su guerra contra Telefónica, ahora que ambos compartirán su comercialización en Latinoamérica. El magnate azteca se tiró a la piscina de la nada con el espejismo anunciado de una exclusividad regional que, en realidad sólo le pertenece en México. Se ha lanzado a hacer listados de precontratos, vende la piel del oso antes de cazarlo, cuando salta a la vista que no está solo ni tiene las mejores postas. Esconde que las filas de Alierta –dispuestas a reeditar el éxito de su exclusiva en Irlanda y Gran Bretaña- tienen en sus manos las bazas de la experiencia y las redes en el incipiente 3G latinoamericano y cuentan con el paraguas de su rol como distribuidor global, con 500 millones de clientes potenciales del iPhone en dos continentes. Telmex hace ondear la bandera de un aparato llamado a pescar entre los clientes más fieles de cada mercado. Y, con el iPhone en ristre, Slim trata de opacar que es Movistar la que ostenta su exclusividad en Panamá y Venezuela, la que sostiene el baluarte de la primacía celular en Argentina, Brasil, Venezuela, Perú y Chile, cinco de las siete principales plazas telefónicas de la región, mercados maduros donde la penetración media celular supera el 80%. Olvida el mexicano que algunas redes aún no están listas para el despliegue de los tentáculos de Telmex en 3G.  Y que, por mucho que se aferre a las prebendas charras de América Móvil, no ha podido contener el avance de Movistar, que le araña cada semestre más de un punto del mercado. 

Slim se tira a una piscina que, a la luz de su inexperiencia en la Tercera Generación, puede estar escasa de agua. Pero trata de hacerlo primero, consciente de que sólo le queda la velocidad para competir. Ya lo hizo en 3G en su feudo azteca, pese a su inexperiencia. Lo tiene difícil para su expansión y viste de humo sus victorias pírricas. Hipnotizado por el baile de sus tentáculos, no quiere plegar ninguno, aunque se conviertan en un lastre. Enseña el plumaje multicolor de sus proyectos de telefonía continental para desviar la mirada de los resultados de sus aventuras telefónicas, el descenso en beneficios de Telmex y las dificultades para alimentar con la despensa de América Móviles su apuesta por el despliegue casi a ciegas en 14 países de la 3G, que -a pesar del esfuerzo por desdoblar su contabilidad y salvaguardar Telmex Internacional-  ya le ha costado en 2008 el descenso de más de un 5% en las ganancias del grupo. Antes, incluso, del desembarco del iPhone.

El parchís de sus cuentas no es nuevo. Come migajas en un mercado -al precio que sea, aunque le cueste el padrinazgo de Calderón y el desembolso de 500 millones como en Ecuador- y cuenta tartas completas, a su manera, en varias plazas. Slim vende lo que sigue aún fuera de su alcance: lo ha hecho con su desembarco en Costa Rica, cuando apenas se ha legalizado la apertura del sector a las operadoras privadas. Y en Argentina, donde luce galones de hojalata y cocina su supuesta ‘pole position' en el mercado contando aparatos- que regala por doquier- y no clientes- que pueden irse a los tres meses sin consumir- para adelantar por la derecha de sus espejismos a Movistar. Obsesionado por tomar la delantera a Alierta, cae en fuera de juego. Patinó con las televisiones digitales en México, derrapó con la Anatel en Brasil  y se ha deslizado tras las líneas rojas de la ilegalidad ante Cofetel en su propio feudo charro, donde ni las tarifas, ni la apertura gubernamental a la inversión internacional acompañan sus planes. Todo para intentar opacar a Telefónica, que ultima un acuerdo para incorporar en sus operadoras de telecomunicaciones en sus 13 plazas latinoamericanas todos los servicios de localización por satélite que ofrece Navento, la filial de Avánzit.

Argentina y Brasil son el paradigma de esa fiebre. Comienza la carrera. Claro invertirá este año 271,2 millones de dólares en Argentina, que destinará al desarrollo de su red GSM y 3G, a la apertura de nuevos centros de atención al cliente y a la promoción de sus servicios de Internet. Tras el pinchazo de sus esfuerzos por situar a Telcel en la pole position, con tal de competir en esas dos plazas- donde Movistar sigue teniendo ventaja-, Slim despliega unos gastos que ahogan al músculo de sus telecos y no consiguen ni neutralizar la competencia ni ayudar a Telmex y América Móviles a pilotar los trenes de la convergencia de la telefonía, del ‘cuádruple play' y de la banda ancha en Latinoamérica.  

Slim, a punto de desembarcar en Panamá -donde ya Movistar opera-, se mata por nuevos espacios con el objetivo de conseguir para sus filas a los clientes que se acerquen tentados por el terminal que mezcla funcionalidades de móvil con MP3. El que se predica a sí mismo como el hombre más rico del mundo no quiere perder ni uno de sus nichos de mercado, consciente de que su expansión en telefonía tiene problemas: ha tocado techo en sus operaciones corporativas y, a la vista de las pocas telecos disponibles en la región (salvo algunos movimientos en El Caribe), su grupo está abocado a pegar el estirón mediante crecimiento orgánico, algo cada vez más difícil, a la vista del avance de su competidora española en ADSL y cable, en servicios múltiples de móvil, en paquetes combinados y en televisión. Esas limitaciones explican las prisas de América Móvil por adelantarse con la 3G en la región- a pesar de las limitaciones técnicas que se lo desaconsejaban- y la pataleta del magnate en su tierra, ante la competencia de Telefónica y otros operadores. Sabe que el gigante español ha cogido ventaja en 3G, dispone de redes de tercera generación en los cuatro principales mercados de telecomunicaciones de la región, ya ha realizado pruebas en prácticamente todos los mercados en los que opera y cuenta con su experiencia adquirida en Europa, donde sus filiales ofrecen móvil 3G en cinco países.

Ahora que su duelo con Telmex y América Móvil se recrudece, el iPhone será la puerta grande de Telefónica para capitalizar sus ventajas en los mercados celulares de la región y su apuesta por las redes, competir con innovaciones del mercado móvil, cristalizar la convergencia con Internet, aprovechar las sinergias con los productores de software y aparatos y fomentar el contenido. Como distribuidora exclusiva en algunos países, espera captar clientes de sus rivales, ya que el teléfono sólo funciona en su red. Donde comparte la comercialización, puede retener a sus usuarios y todavía tiene espacio para captar, aunque sea de forma conjunta, los de las operadoras que no lo tienen. Pero sobre todo,  ofrecer contenido de valor agregado, como música, video, televisión móvil, imágenes, internet, correo electrónico y mensajes, le permitirá fidelizar a sus clientes y aumentar sus ingresos en  países como Colombia, Argentina, Chile y Venezuela, que tienen casi 100% de penetración de telefonía celular y un porcentaje mayoritario del mercado en manos de Telefónica. En Brasil- que junto a México abarca el 49% de los usuarios y las ventas de telefonía celular en América Latina- la reforma de las telecos encontrará a Telefónica mejor posicionada que la compañía de Slim, con una cuota de mercado fijo al menos similar a la de la fusionada Oi-Telecom Brasil, con la hegemonía en el mercado móvil y con el refuerzo de sus ventajas competitivas: la apuesta firme por el 3G y la suma de Telmig, así como la convergencia de los servicios fijo-móvil. Telefónica ha consolidado su hegemonía en el emergente mercado móvil con el liderazgo de Vivo (29,9%) en una mano y Tim en la otra, seguidas sólo de lejos por Claro (24,78%) y Oi (13,78%).

Ni el despliegue de su humo, ni las ayudas oficiales consiguen opacar que su propio reino de taifas de la telefonía se le vuelve día a día un entorno más hostil Telmex, la joya de la telefonía fija mexicana de Slim, ha visto cómo sus beneficios netos caían en 2008 un 26,7%, ante un descenso de sus ingresos por servicios locales y de larga distancia. Ni la competencia de los operadores de telefonía local y móvil, ni la migración de accesos a internet por marcación (dial-up) hacia los servicios de banda ancha han respetado las pretensiones del magnate. Adiós a la época dorada de América Móvil, adiós a un crecimiento anual del 42% en ingresos en los últimos 7 años y una penetración de mercado en América Latina que pasó de 12% a 69% desde el 2000. Pese a que América Móvil - con 159.2 millones de suscriptores celulares y 3.9 millones de líneas fijas en el continente americano- registró un incremento de 20.6% en el número de suscriptores- hasta los 159.2 millones de usuarios- y aunque los ingresos aumentaron un 20.6%,  el estirón de los tentáculos de Slim no ha sido suficiente para compensar las menores tarifas y los costos asociados con el lanzamiento de la red 3G.

América Móvil espera alcanzar un crecimiento anual compuesto de 16% a 18% en sus ingresos consolidados en los próximos 5 años, una desaceleración importante para la compañía líder en la telefonía celular en América Latina. Reflejo de esto fue la caída en su ingreso promedio por suscriptor registrada en los primeros tres meses del 2008. Pero es el fin de sus privilegios y la competencia  lo que más le duele: lo que llama "entorno regulatorio adverso" no son más que las investigaciones de la Comisión Federal de Competencia (CFC) a la que le llueven las demandas de investigación por monopolio y posición dominante de Teléfonos de México- que maneja el 94% del mercado en el sector de línea fija; las denuncias por monopolio y posición dominante de otras operadoras y la voluntad del presidente Felipe Calderón de cumplir con la promesa de mejorar la competencia del sector y abrir totalmente el mercado de la telefónica fija al capital extranjero. Contraria a la posición de Telmex, la Comisión Federal de Competencia (Cofeco) consideró que la empresa no puede entrar aún al mercado de la televisión y Slim se enfrenta, además, a los problemas de la portabilidad numérica.