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Publicado el viernes 20 de junio de 2008
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La maldición de Bear Stearns no se esfuma

Ya no está sola, pero sigue en avanzadilla. Todos los síntomas de la fiebre financiera se han encariñado con ella y la revalidan como la oveja negra capaz de nublar el horizonte de la crisis bancaria estadounidense. Y es que la epidemia financiera que terminó por echar a Bear Stearns en brazos de la SEC y de JPMorgan no es el único de sus males. El arresto de Matthew Tannin y Ralph Cioffi, Dos ex gestores de fondos de inversión de ‘hedge funds ‘acusados de haber causado pérdidas superiores a 1.000 millones de dólares, abre una nueva puerta de la casa de sus desdichas: la trampilla de los delitos al calor de las ‘subprime’. La fiscalía sostiene que Tannin, de 49 años, y Cioffi, de 52, aseguraron a los inversores que los dos fondos de inversión de alto riesgo estaban en buen estado, cuando días antes, en privado, estaban preocupados sobre su futuro.

Wall Street tiembla con la fiebre de Bear Stearns, de Lehman Brothers- abocada a ampliar capital por valor de 6.000 millones de dólares para hacer frente a las pérdidas de 2.800 millones de dólares y a la venta de 130.000 millones en activos-, de Washington Mutual y Countrywide y contagia sus temblores a las Bolsas europeas. Hace semanas que los analistas le han dado la espalda a Bear Strearns con su diagnóstico. Y que sus propios compañeros lo han puesto en cuarentena, para blindarse del contagio. Pero el rebaño de los quebrantos y zozobras de la banca estadounidense crece, notario de que la crisis bancaria sigue viva y lo estará, al menos, hasta que se recupere la confianza entre los actores del sistema. Bear no está sola en su destino de ampliaciones de capital, exceso de activos ilíquidos, pérdidas trimestrales, desbandada de accionistas y socorro de fondos soberanos asiáticos. Una fiebre que afecta a Morgan Stanley, Merrill Lynch, Bank of America, JPMorgan y Goldman Sachs y ha llevado al CEO de Wachovia a la calle. Y a JPMorgan Chase a estudiar una posible fusión con Washington Mutual, que ha despedido a Killinger tras reconocer pérdidas netas de 1.400 millones de dólares en el primer trimestre.

Citigroup reincide con su confesión de que la entidad podría sufrir amortizaciones "considerables" en el segundo trimestre en relación con su exposición a derivados de deuda e hipotecas subprime. Se convirtió en el segundo banco más afectado a nivel mundial por la crisis financiera con unos 33.000 millones de dólares (20.824 millones de euros) en amortizaciones, sólo superado por los más de 37.000 millones de dólares asumidos por el suizo UBS (23.347 millones de euros). Perdió 5.111 millones de dólares (3.230 millones de euros) en el primer trimestre de 2008, frente al beneficio neto de 5.012 millones de dólares (3.165 millones de euros) del mismo periodo de 2007, tras asumir amortizaciones y ajustes del valor de sus activos por importe de 15.200 millones de dólares (9.592 millones de euros), de los que 6.000 millones de dólares (3.788 millones de euros) estaban vinculados directamente a valores respaldados por hipotecas ‘subprime'.