Hugo Chávez sangra por la herida de la UE
Poco han durado las buenas intenciones del viaje de Moratinos. Puede más la querencia del ‘zapateado kamicace’, una vieja costumbre para Chávez, que, tras los amagos contra Washington en la piel de Exxon y los ataques al comercio colombiano, no esconde de nuevo la munición de sus amenazas más europeas: dejará sin el petróleo de Pdvsa y expulsará a las empresas de los países que apliquen la Directiva de Retorno de la UE. En sus batallas contra el “Imperio” y sus “emisarios”, el venezolano no mide fuerzas. Pero sus disparos pueden terminar siendo un tiro en sus propias piernas: el petróleo de Venezuela sólo representa el 0,9% de las importaciones de la UE, pero los 176.000 barriles que envía cada día a Europa- 41.000 a España- hacen del Viejo Continente el tercer mercado de Pdvsa. Y puede contribuir a espantar aun más las inversiones directas, que han llevado 5.000 de euros en 10 años a tierras caraqueñas y de las que dependen las sociedades mixtas con Pdvsa. Chávez amenaza con poner palos en las ruedas de una integración con Bruselas, que, de cualquier forma, ya habían entorpecido los bolivarianos, con su abandono de la CAN. Y son las reticencias de Ortega, Morales y Correa las que terminaron forzando a Merkel y compañía a negociar a varias velocidades con la UE en Mercosur, la CAN y Centroamérica.
Ha recibido la Directiva del Retorno con el decreto nacionalizador de las cementeras Holcim de Suiza, y Lafarge de Francia. Pero será España- el segundo inversor en el país, con más de 1.700 millones de euros- la que encaje el peor de los golpes si Chávez cumple sus amenazas: quedaría afectada por la desaparición de 41.000 barriles que Venezuela le envía diariamente. Alemania, donde además Pdvsa opera cuatro refinerías en una empresa mixta con la petrolera Deutsche BP, y Holanda son los otros dos mercados más importantes para el holding estatal en Europa, con despachos diarios de crudo por 27.000 barriles a cada nación. Además de los envíos de crudo, la petrolera local -a través de PDV Europa- mantiene inversiones energéticas en el Viejo Continente debido a su participación accionaria en empresas creadas para operar dos refinerías en Suecia y una en Holanda. Hace poco se firmó una alianza con Galp Energía que permite adquirir a la empresa portuguesa una cantidad equivalente a dos mil millones de metros cúbicos por año de gas natural licuado.
Jura que Bush quiere demonizar a la OPEP y que es ‘Mr Danger' quien no para de castigar sus ensueños bolivarianos. Pero no es el vecino del norte el único que le pone límites a Chávez en su empeño por convertirse en el rey de las arremetidas suicidas. Poco le importa a Chávez que, a la vista de la guerra comercial con Colombia- su principal proveedor de alimentos, que ha incrementado las exportaciones en un 80% en plena guerra diplomática - sus amenazas a Washington no sean más que el anticipo de un suicidio económico. El orgullo bolivariano le puede a Hugo Chávez. Tanto como para poner en peligro aún más el abastecimiento de bienes y servicios básicos. Está dispuesto a inmolarse con el petróleo en ristre, con tal de vengarse de la UE, aunque eso le suponga perder el 8% de las exportaciones de una Pdvsa lastrada ya por los problemas de operación y el peso de sus cuentas; amenaza con pellizcar a la mayor economía del mundo, aunque le cueste perder a uno de sus mejores clientes, enturbiar aún más si cabe las relaciones con Washington -ahora que por fin ha encontrado en Obama un candidato que promete volver al diálogo con Caracas- y agitar en su contra al mercado mundial del petróleo. Y abrir las grietas con Brown, ahora que Gran Bretaña no lo quiere ni regalado. El nuevo alcalde de la capital británica ha decidido dar por concluido el acuerdo por el cual Venezuela "regala" a precios subsidiados crudo para el transporte urbano de Londres, a cambio de asesoramiento en la gestión urbanística de Caracas.
Chávez paga allende los mares. Y paga en casa, enfurecido y acorralado en su propio campo de juego. Se arriesgó a dispararse en los pies con tal de aprovecharse de la guerra abierta con Exxon para insuflar nueva munición a las provocaciones con el "impuesto a las ganancias súbitas". No contento con nuevo modelo de asociación de Petróleos de Venezuela en empresas mixtas con las multinacionales como socias minoritarias -vigente desde el año pasado, le ha permitido "rescatar" 40.000 millones de dólares y sumar activos por más de 109.000 millones de dólares -Chávez pidió a sus ministros un impuesto a la "ganancia súbita" a petroleras que operan aún en Venezuela. Y lo "negoció" con el arte de la convicción del chantaje. Ahora, patalea atrapado en su propia emboscada. Hasta 120 dólares por barril de Brent, las empresas mixtas y la propia Pdvsa pagarían al Ejecutivo entre 85 y 100% de sus ingresos brutos entre la nueva contribución, regalías, Impuesto sobre la Renta (ISLR) e impuestos sociales. Arremete contra las multinacionales aún a costa de disparar a los pies de su economía. Lo ha hecho con PDVSA, de la que dependen casi el 50% de los ingresos gubernamentales. Con tal de imponer un impuesto de ganancia súbita que cocinó durante la guerra judicial con Exxon-una tasa recurrida por todas las petroleras ante el CIADI- sangra las arcas ya maltrechas de la niña bonita de sus ensueños bolivarianos, ahora que no está para regalos: desde hace dos meses Pdvsa entrega por ese concepto al Fonden unos 2.694 millones de dólares por la nueva contribución, amén de los 75.000 millones que deberá aportar este año para nutrir los programas bolivarianos.