France Telecom, despechada y al descubierto en la tormenta de las telecos europeas
· Los predios de la francesa no están para muchos disparos fallidos a la vista de las debilidades del mercado y los negocios tradicionales
Ha movido ficha. Pero la reina de su ajedrez, una OPA de 31.000 millones de euros sobre Telia Sonera para convertirse nada menos que en la tercera operadora mundial en telefonía fija y la cuarta en móvil, ha pinchado en hueso. Las filas de Tom von Weyrmann se hacen de rogar. De poco ha servido el despliegue de la gala, dispuesta a vestir de oro sus promesas de valorar la compañía con una prima cercana al 41% respecto al 15 de abril -cuando comenzó la persecución-, y a contemplar el pago del 52% en efectivo y el 48% en acciones a una relación de tres de France Telecom por cada once de TeliaSonera. Se hace la sueca, cree que la operadora parisina la infravalora, pero se deja querer. Aún. Ambas lo necesitan. Sobre todo la gala, dispuesta a retocar los elementos 'no monetarios' de la propuesta. Los predios de la francesa no están para muchos disparos fallidos, a la vista de las debilidades del mercado y los negocios tradicionales. Su pedrada al aire pone en danza las aguas del estanque ya revuelto de las telecos europeas, rara avis alejada de los modelos de concentración asiáticos y americanos, en el que aún queda más de una decena de operadores que no se resisten a pescar -Vodafone, Telefónica, France Telecom y Deutsche- o ser pescados -las holandesas KPN y Telenor, Belgacom, Telia Sonera o Tele 2- en el tsunami. La gala y Deutsche Telekom, profetas castigados en sus propios mercados matrices -constreñidas por las dificultades de coste, la reducción de sus beneficios y la competencia creciente, lastradas por su pasivo, abocadas al la rebaja de las perspectivas de crecimiento por la presión competitiva y del entorno regulatorio- son las más urgidas a expandir sus costuras, ya sea mediante matrimonios de conveniencia, o a golpe de compras para tratar de de consolidar su negocio europeo y abrirse la puerta a mercados emergentes.
La germana trata de esquivar el escándalo de sus escuchas, consumar la compra del 25% de la griega Hellenic Telecommunications Organization y echarle el anzuelo a la estadounidense Sprint Nextel. Ahora, la alemana, que reduce sus ventas por la pérdida de clientes de telefonía fija y la presión sobre los precios y ha estancado su capacidad de crecimiento, tendrá que hacerlo a resguardo de la tormenta bursátil o esperar a que se apacigüen las aguas del tsunami europeo, consciente de que es la tercera operadora del Viejo Continente y sería la principal damnificada si la boda con Telia Sonera siguiera adelante. Aprieta el paso para cerrar su boda antes de que en el baile de sillas cada ‘oveja’ escoja sus ‘parejas’.
Telefónica, buque a salvo de los terremotos del sector en europeo, ya pescó lo suyo desde la adquisición de O2 y la checa Cesky Telecom en 2006 y el desembarco en Telecom Italia en 2007 y asimila el banquete ya digerido, asentada en el triplete de su penetración en Europa- donde, tras la incorporación de Zaplana, estima un crecimiento de sus accesos de más del 40% entre 2006 y 2010- en China y Latinoamérica. Impulsada por su apuesta por los servicios integrales, el despliegue del 3G, el impulso del mercado de la telefonía móvil, la baza del Iphone que acaba de anunciar, la diversificación de mercados y sus inversiones y adquisiciones de años anteriores, ha driblado las vacas flacas de las otras grandes operadoras europeas. Y, pionera en terremotos postburbuja, en pleno proceso de reacomodación del sector en el Viejo Continente mira el tsunami desde el burladero de sus fortalezas, sin querer lanzar el anzuelo, al menos por ahora, a KPN.
Tiempos difíciles para el grupo hexagonal, que no recoge velas, a pesar del no de Telia, del castigo del parqué parisino y de los recelos de la mayoría de los analistas e inversores, poco convencidos de las pretendidas ventajas estratégicas ni de las potenciales sinergias de una operación que requeriría un acuerdo amistoso entre los accionistas estatales los accionistas estatales (el Estado sueco dispone del 37,3% de las acciones, mientras que el finlandés maneja el 13,7%); podría desembocar en problemas de competencia en el mercado móvil de España y Moldavia y exige un una gran inversión por parte de la compañía gala, que había comenzado a buscar 10.000 millones de dólares en la sequía del mercado crediticio, a la vista de que la capitalización de la nórdica ronda los 30.000 millones de euros, casi la mitad de la operadora gala, pero un bocado difícil de digerir.
Con la llamada a ser la mayor operación llevada a cabo en Francia desde la burbuja de finales de los años noventa y un auténtico giro estratégico para el operador galo, los hombres de Didier Lombard lamían ya el caramelo de 237 millones de clientes, una adquisición que daría nacimiento al tercer operador global en términos de capitalización bursátil, sólo detrás de Telefónica y Vodafone, la tercera mayor compañía del mundo de telefonía fija, por delante de Deutsche Telekom, y el cuarto operador móvil más grande del mundo. Un gigante con presencia en 30 países, una cartera equilibrada entre mercados desarrollados y emergentes y acciones cotizadas también en las Bolsas de Estocolmo y Helsinki. La operación permitiría de aquí a 2013 ahorros equivalentes al 1% del volumen de negocios pro forma 2007 del nuevo grupo, de los que un 70% se materializarían antes de 2011. Y le abriría a la gala, que tiene problemas en su mercado matriz- las puertas de Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Rusia y los países bálticos.
Ambas lo necesitan. Sobre todo la gala, que, tras la presentación de resultados y en un mercado doméstico algo flojo, castigado con la caída de su negocio doméstico de telefonía fija, ha conseguido sostener las expectativas de los inversores sólo gracias a su decisión de mantener previsiones para 2008, de repartir dividendo de 1,3 euros y, sobre todo, al calor de los rumores de movimientos corporativos. Polonia sostiene hoy a France Telecom, que ha aumentado sus ingresos en un 1,4% su gracias al aumento de sus clientes de telefonía móvil en el mercado del este, a la introducción en su mercado de nuevos servicios como la televisión por Internet, a la mejora de los precios de sus conexiones y a los recientes recortes de plantilla. No ocultA, la necesidad de estirar sus costuras con matrimonios o expansión más allá de sus fronteras y de consumar un matrimonio. Si pierde pareja puede acabar convertida en una solterona necesitada. A pesar de los desmentidos del Elíseo, aún colea una información que apuntaba que el gobierno francés se va a desprender del 8% de la compañía (posee el 27,4%) para cortar el elevado gasto público de la Administración francesa. Una acción que no pillaría por sorpresa a la opinión pública francesa, ya que el pasado mayo el Estado se deshizo de un 5% de su participación en la operadora por 2.650 millones de euros.
Gracias a un mejor beneficio operativo en Europa y Asia, así como un buen comportamiento de las divisiones de móviles y banda ancha, el EBITDA subyacente de Telia Sonera creció de 7.593 millones de coronas suecas a 7.755 millones en el primer trimestre, pero el mercado esperaba cifras más elevadas y le sigue pasando factura por mercados como el español, donde Yoigo no sale de rojos. Sus flaquezas convergen en España, donde no sólo son competidoras y se enfrentarían en caso de fusión al desdoblamiento de Yoigo y Orange, sino que han encontrado el talón de Aquiles de sus resultados. De momento ya han acordado compartir las infraestructuras de sus redes móviles en todo el territorio nacional. Orange ha perdido 7.000 clientes entre enero y marzo y en fijo- Ya y la conexión a Internet de Orange vieron cómo sus resultados caían 6%.