BELVEDERE
A Sebastián pueden salirle muy caras sus manifestaciones de poderío
· Ha logrado quedar mal con todos los sectores en conflicto, además de consumidores e industria eléctrica
Al ministro de Industria, Comercio y Turismo no le van a salir gratis sus demostraciones de poderío. Las suyas y las que le otorgan los representantes de las principales empresas del país, como ocurrió la pasada semana en su comparecencia en el Foro Nueva Empresa. Sebastián tendrá que dar respuesta a las expectativas que levanta, que no son otras que las de vicepresidente económico 'in pectore', y solucionar la cadena de conflictos que se avecina con un Solbes que ha hecho un prudente mutis por el foro en espera de acontecimientos. Agricultores, pescadores, transportistas, y grandes consumidores de electricidad y carburante, o sea, la industria, puestos en pie de guerra por los precios de la energía. Las subidas ya son un hecho en los carburantes -y las que quedan por venir-, mientras que las de la electricidad están apuntadas, tanto en lo que se refiere a las reguladas como a las de alta tensión para la industria tras su próxima liberalización. A esto hay que añadir una subida desbocada del precio de los alimentos, en parte producto del problema anterior, pero también por problemas estructurales. La industria alimentaria se está dejando su riqueza en manos de los grandes distribuidores, que viven un momento de gloria, en detrimento de los agricultores, acosados por todos los frentes y, a su vez, victimas de la atomización y la desorganización que les caracteriza. Y Sebastián tiene vela en todos estos entierros. Se ha ofrecido voluntario para asumir el premio o el castigo por la "solución" que se dé a estos conflictos. Y no vale simplemente con subvencionar o reducir impuestos porque el precio de la energía seguirá subiendo y ¿qué hará en el próximo inevitable envite?
A fecha de hoy, Miguel Sebastián ha logrado quedar mal con todos los sectores en conflicto, incluidos los consumidores y la industria eléctrica. Ha conseguido una difícil unanimidad. No se puede echar la culpa al Gobierno de la escalada de las materias primas energéticas y alimentarias pero sí de la falta de planificación y de una muy limitada capacidad de reacción. No puede invocar la herencia recibida porque ha tenido cuatro años para prepararse por lo que se nos viene encima y no lo ha hecho.
Y su primera decisión, las tarifas eléctricas, ha sido una auténtica chapuza porque no resuelve el problema a ninguna de las partes, es un simple parche para dilatar la solución en el tiempo. Una dilación que saldrá cara puesto que siguen corriendo las deficiencias con su correspondiente coste. Ello en un contexto de encarecimiento del crudo que no va a parar. Puede que haya fluctuaciones puntuales pero a largo plazo se impone la teoría del aumento, salvo, claro está, que haya una recesión mundial. Y no es posible creer que esa sea la apuesta de este Gobierno.
Pascal Lamy, director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC), declaraba a El Economista este fin de semana que "el alza de los precios de las materias primas y los alimentos es estructural y duradero". Y no es el único que lo sostiene. En cualquier caso, parece la apuesta más prudente para enfrentarse a los problemas y encarar las soluciones.
Es lo que hay. Al Gobierno no le queda más remedio que sobrepasar las soluciones coyunturales para incidir en las reformas estructurales. Y estas son de envergadura porque tendrá que redefinir la estructura económica de España. Tiene el colchón de una década de bonanza económica, bien aprovechada en los últimos cuatro años poniendo orden en las cuentas públicas, pero eso sólo es un punto de partida.
El Gobierno se ha dormido en los laureles, arrumado por la ausencia de oposición política, y ya es hora de que se despierte. Achaquemos la chapuza eléctrica y la chorrada de los jubilados europeos a la somnolencia. Y dejemos de invocar "boutades" económicas como la devolución de los 400 euros para demostrar iniciativa. Es hora de ir mucho más lejos ¿Podrá ayudar en ello Miguel Sebastián?