Monitor de Latinoamérica
A Pdvsa ‘rogando’ y con Petrocaribe 'dando'
A Lugo el MERCOSUR y Lula no le hacen ver toda la luz
Se empeña en alimentar hijos ajenos, aunque las facturas las siga pagando la ‘niña bonita’ de sus ensueños petroleros, que tiene cada día más desconchones y a la que –paradojas del quinto productor de crudo del mundo- obliga a importar gasolina de mala calidad para satisfacer una demanda interna sin techo. Petróleos de Venezuela ve mes a mes cómo cae su producción y se incrementa su gasto, convertida en la ‘paganini’ de los delirios expansivos de Caracas, formalizados a través de Petrocaribe.
Con cada arrebato de solidaridad condena a Pdvsa a sumar a sus malabares internos la carga de un suministro externo que da más de un problema. Los receptores, atados a una deuda a 25 años y al vínculo de la lealtad política. Petrocaribe consagra a medio plazo el rol de Venezuela como proveedor preferente, abre las grietas por las que Pdvsa inocula después las obligaciones de cooperación técnica y proyectos conjuntos y estataliza el flujo de los hidrocarburos.Hugo Chávez extiende la telaraña de su expansión hegemónica por las venas de Petrocaribe. Con la reforma de esta última Cumbre, los lazos de ‘sangre' van mucho más allá del suministro de crudo, inundan las arterias económicas energéticas, comerciales y, sobre todo, las políticas, de la región. A ninguno de los beneficiarios de Petrocaribe se le escapa el precio político de una ‘generosidad' chavista que exige, a cambio, la fidelidad geoestratégica en sus obsesiones ‘antiimperialistas'. Ésas mismas de las que- paradojas del credo bolivariano- nutre cada día a su ‘gallina de los huevos de oro'. Las exportaciones a EE UU han bajado durante los últimos doce meses, pero sólo gracias al millón y medio de barriles diarios que vende al ‘Imperio de Mr. Danger' puede ‘fiar' más de 300.000 barriles diarios a sus aliados dentro y fuera del continente americano. Costa Rica llama a las puertas de la nave petrolera de Chávez, a la que se han subido ya 17 países desde 2005- Cuba, República Dominicana, Belice, Jamaica, Surinam, Guyana, Granada, Bahamas, Dominica, San Vicente y las Granadinas, Saint Kitts and Nevis, Antigua y Barbuda, Nicaragua, Honduras y Haití-. El gobierno de San José tendrá este año unos gastos de 2.800 millones de dólares sólo por la compra de crudo y sus derivados, el doble que en 2007. Y tiende la mano a la telaraña de Petrocaribe, aún como observador, ahora que Guatemala se acaba de incorporar.
DAÑOS COLATERALES
La red se expande, ha terminado por darle el jaque al Plan San José, que sobrevivió durante 30 años (por el cual México y Venezuela se comprometían a financiar el 20% de la factura petrolera a Centroamérica y el Caribe) y atrapa en su diámetro a los beneficiarios y todo el sistema productivo que los rodea. Los críticos recuerdan a los nuevos fichajes- Costa Rica y Guatemala- lo que les espera: obligados a comprar un cupo de petróleo a Chávez a cambio de su lealtad política, a precios del mercado internacional- seguramente más caros que los que pueden negociar las empresas privadas que estaban abasteciendo ya a todos los países beneficiarios- y a expensas de que las limitaciones de Pdvsa o las restricciones de su servicio constriñan el abastecimiento local, una vez que, en aras de la confianza, se han cortado los contratos locales. Que se lo pregunten al dominicano Leonel Fernández, que no tiene más remedio que señalar a los incumplimientos de Petróleos de Venezuela cada vez que el desabastecimiento asfixia a la Isla. Obliga a los ‘estados' a vestirse de empresarios energéticos-un traje que a muchos les queda grande- a establecer infraestructuras para la recepción del crudo con el gasto público consiguiente- algo que en Guatemala los analistas advierten que ya no hay condiciones técnicas para hacer- o a desembocar de nuevo en las infraestructuras de las empresas privadas. Los empresarios tienen que acabar finalmente abocados a compra al Estado, en condiciones no siempre favorables, como colofón de un proceso, en el que - salvo subsidios, que no son frecuentes- el precio final al consumidor no varía. Lastra su deuda externa. Y condena, finalmente, a los ciudadanos a ser testigos ciegos de la opacidad del gasto público y herederos de la hipoteca del 40% de la factura de Petrocaribe, que Chávez ‘perdona' a cambio de un 1% a 25 años.
Lo saben bien los nicaragüenses, que ven mes a mes cómo los ingresos por la venta del petróleo venezolano se diluyen en las arcas de Daniel Ortega entre velos de silencio bolivariano. Y los hondureños. Ortega ha sido ampliamente criticado por la falta de transparencia en el manejo de más de 520 millones de dólares de ayuda financiera que le entregó Venezuela sin la aprobación del Congreso. A pesar de que el Convenio de Cooperación Energética con Petrocaribe estipula que el 60% del costo de los combustibles será pagado en efectivo y el 40% restante en un término de 25 años plazo al 1% de interés, e invertidos mientras tanto por el Estado en programas y proyectos de ‘desarrollo nacional'- entre otros el Fondo del Alba, o el Tratado de Seguridad Energética-, el Banco Central hondureño no reporta ningún ingreso por el crudo venezolano vendido. La factura de importar desde Venezuela 73 millones de barriles al año de diésel y búnker, a través de la iniciativa de Petrocaribe, ascenderá a 1.000 millones de dólares, para un país en el que el 46% de la energía eléctrica se produce a partir de hidrocarburos.
LA ASFIXIA DE PDVSA
Abrazado a la gallina de los huevos del oro negro, rehén de sus pesadillas conspiradoras, estrangula la actividad productiva no petrolera, demoniza al sector empresarial y espanta a los inversores. Pero los números comienzan a contestar al bolivariano: en un país con una dependencia plena de la renta petrolera, el consumo doméstico de la gasolina más barata del mundo se ha incrementado un 24% en los últimos dos años, pero las exportaciones de gasolina al odiado vecino del norte, su principal cliente, cayeron un 62% en 2007. Obsesionado con el mantra de la soberanía nacional, Chávez ha perdido el mapa del tesoro petrolero y desprecia -Bolívar manda- los consejos de los analistas que, desde el principio sugerían crear una verdadera empresa, con autonomía financiera y administrativa, con mecanismos de control y la eficiencia por bandera. De poco han servido los golpes de timón en PDVSA, la politización, la militarización y la habilidad para achacar sus males a los fantasmas del pasado, del extranjero o del capitalismo. A la empresa de bandera le cimbrea el mástil gracias a los problemas de producción, exportación y gestión. De unos 60.000 millones de dólares de ingreso probable por renta petrolera, quedarán en el país unos 4.000 libres, después de 40.000 en importaciones y 5.000 producto de la demanda anual de divisas y del pago de la deuda externa.
Chávez se ha acostumbrado a la ecuación fatal: él promete, Pdvsa ejecuta y paga. Y es que con su complejo de caja fuerte para todo, se ha convertido en el agujero negro del que tiran los ministerios, las ‘misiones' sociales y los ataques de generosidad con los gobiernos ad láteres. La producción total de crudo de Venezuela, quinto exportador mundial, se ubica en 3.2 millones de barriles diarios, según cifras oficiales, aunque la Agencia Internacional de Energía (AIE) reporta 2.6 millones. Las ganancias de Petróleos de Venezuela S.A. cayeron un 35,4% en 2007. Y sólo el precio récord del crudo venezolano ha impulsado las ganancias en el primer semestre de 2008. Obtuvo beneficios récord de 3.400 millones de dólares, lo cual implica un aumento del 80,2% con respecto al mismo periodo de 2007, justo el mismo incremento que ha vivido el precio del barril venezolano. Pero no ha encontrado un uso eficiente para los casi 1 billón de dólares ingresados en el último año por la venta del petróleo. El 78% de las divisas aprobadas por el estado venezolano terminan destinadas a la importación de bienes y servicios, un 27% más que en 2007.
En las refinerías que producen diésel todavía el Gobierno no ha podido superar los problemas operativos y el despido de los profesionales que las dirigían. Y la producción de crudos livianos y medianos, que son los más costosos en el mercado internacional, fue la que más bajó el año pasado, al mermar en 8,3% y 10,7%, Y ni siquiera la euforia de la lluvia de dólares puede opacar que ni el esquema operativo ni el financiero son sostenibles a medio plazo: los gastos aumentaron 38% con respecto al mismo periodo de 2007 y se situaron en 24.287 millones de dólares, debido en parte al incremento de las actividades operacionales de la estatal tras la nacionalización de la Faja del Orinoco en 2007.
A pesar de que la deuda consolidada aumentó ligeramente a 16.060 millones de dólares, Pdvsa se consuela mirando al índice deuda/patrimonio de la estatal, que bajó de 29 a 25% hasta marzo, gracias a la migración de las asociaciones de la Faja del Orinoco a empresas mixtas con mayoría accionarial de Pdvsa. Pero el rubro "otros pasivos no corrientes" aumentó 13%, por su parte, debido al impacto de las indemnizaciones y jubilaciones de los trabajadores, mientras que "otros pasivos corrientes" aumentaron en 9.410 millones de dólares (50%) para llegar a 28.311 millones de dólares, producto de mayores montos en regalías e impuestos por pagar, así como de 2.000 millones de dólares en dividendos decretados al accionista, aprobados en marzo. Y en el desglose de los pasivos de la estatal se observa, además, un incremento apreciable (16,6%) de las cuentas por pagar a proveedores, tendencia que coincide con lo que han manifestado las empresas contratistas del sector. En números precisos, estas acreencias pasaron de 5.650 millones de dólares en diciembre de 2007 a 6.588 millones de dólares en marzo de este año, un alza de 938 millones de dólares en un período de 90 días.
Lo de Pdvsa es un síndrome de personalidad múltiple. Demasiada carga para un mastodonte que hace aguas y apenas alcanza a sujetarse a sí misma, convertida en la caja tonta del gobierno, anclada por los problemas de producción y el déficit de inversión, impotente para alimentar el monstruo de la diplomacia petrolera de Chávez y obligada, ahora, además, a cargar a sus espaldas con el peso del desabastecimiento alimenticio. La deuda de Pdvsa a finales de marzo era de 16.000 millones de dólares, lo cual representa un 25% del patrimonio de la compañía. Y el aporte fiscal de Pdvsa al Estado también alcanzó una cifra récord de 5.319 millones de dólares, una suma 99% superior a la del mismo período de 2007. Sangrada además por el Fonden al que ha aportado en el primer trimestre 1.624 millones de dólares, un 619% más que en 2007- entre otras cosas con fondos especiales para acuerdos bilaterales que nunca se han utilizado- , convertida en madrina del gasto social y en la malabarista de mil y un programas, paga cada trimestre 2.600 millones de dólares sólo para programas sociales (un 376% más que en 2007). Ahogada, al fin, por la retórica kamicace de Chávez, que con tal de castigar a las multinacionales con el impuesto, ha obligado a Pdvsa a desembolsar en dos meses 2.700 millones de dólares al Fondo de Desarrollo de la Nación.
Chávez deposita en ella todo su juego, de nuevo, en el contexto de un "Plan B" que pasa por tirar de ‘los de casa' (Bolivia, Ecuador Nicaragua), coquetear con Cristina y Lula y jugar en MERCOSUR, un espacio donde cambiar con más libertad los "cromos petroleros" por carne y otros productos básicos. La bestia es insaciable. Pero si los ‘cromos petroleros' flaquean, a Chávez se le habrá empantanado su juego bolivariano en todo el continente. Y en su propio patio.
A Lugo el MERCOSUR y Lula no le hacen ver toda la luz
Parecía haber entrado en razón, con la ayuda de los fondos de sus vecinos del Mercado Común del Sur y las presiones de Cristina Fernández de Kirchner y Lula da Silva en el marco de MERCOSUR. Las bendiciones del mayor mercado latinoamericano hicieron en el ex obispo el ‘antimilagro' que los bolivarianos parecían haber obrado ya semanas antes. Y el futuro presidente paraguayo avanzó la posibilidad de eliminar el subsidio del gasoil, a cambio de los créditos blandos con los que MERCOSUR y el Banco Mundial prometían darle la bienvenida al poder y financiar sus proyectos de desarrollo de energía. Pero Lugo- que no dudó en escenificar, en el mismísimo corazón de las instalaciones de Pdvsa, que su ‘reino en la tierra' está en el petroreino venezolano- ha vuelto a ‘ver la luz'. La originalidad del ‘ex obispo rojo' se viste de nuevo de chavismo. Aprovechando las aguas revueltas por la desbandada de la que iba a ser su canciller y su mano derecha (Milda Rivarola) en protesta por sus planes eléctricos, Lugo ha decidido que en el gobierno que estrena el 15 de agosto sea el Misterio de Exteriores y no el de Obras Públicas el que lleve las riendas de las hidroeléctricas de Yacyretá y la binacional de Itaipú, las niñas bonitas de su riqueza energética nacional. Con la misma fiebre de redención bolivariana con la que el gas boliviano, o el petróleo y venezolano se convirtieron en la gasolina para los delirios energéticos de sus mandatarios y en el arma de sus pretensiones hemisféricas, Lugo se aferra al poderío eléctrico de un país que sólo consume el 10% de lo que produce y que suple 19% de la electricidad a Brasil.
Paraguay produce abundante energía hidroeléctrica barata a través de tres centrales y está negociando con Argentina la instalación de una cuarta. Una bombona de oxígeno para el triángulo de las Bermudas energético en el que se ha convertido el cono sur. Una bomba de relojería si la convierte en rehén de sus ambiciones bolivarianas y tapia con ellas no sólo su papel en MERCOSUR, sino sus puentes a la UE.
El Tratado Itaipú, firmado por Brasil y Paraguay para el aprovechamiento hidroeléctrico del río Paraná, prohíbe la venta de energía a terceros y establece que la energía sobrante se ceda a Brasil a precio más bajo al valor real de mercado. A Paraguay, propietaria del 50% de la compañía Itaipú, le corresponde la mitad de la energía producida por la presa. Sin embargo, el país no consume toda la energía que se produce por lo que vende la restante a Brasil, tal como se establece en el tratado. El Palacio de Planalto ya le ha puesto puertas al campo de sus proyectos. Acepta financiar el proyecto de un tendido eléctrico entre la planta de Itaipú y la capital paraguaya. Pero nada de alterar los precios de la energía. Y sin garantías- le recuerda Lula- las empresas brasileñas no harán efectivo su desembarco en Paraguay. Palabras mayores para un país que tiene en el vecino carioca a su mayor inversor. Y que no está dispuesto a aceptar la liberalización de la energía de las centrales binacionales (Brasil, por el tratado bilateral, se queda, a precio bajo, con la energía que no utiliza Paraguay), por mucho que los asesores de Lugo afilen sus garras para tentar a Marco Aurelio García en su visita del 1 de agosto. En el ajedrez con Asunción, Lula ha conseguido mover ficha con la designación de Carlos Mateo Balmelli como director paraguayo de la entidad Itaipú. Lugo responde con el nombramiento de Miguel Fulgencio "Kencho" Rodríguez como titular del ente binacional Yacyretá.