Zapatero también discrepa con Solbes sobre el alcance de la crisis económica
Aumenta el grado de descoordinación pública del Ejecutivo
Optimista compulsivo, Zapatero se niega a reconocer que estamos ante lo nunca visto, al menos en economía. Son cuatro o cinco grandes crisis las que están actuando a la vez. Se trata de crisis financiera, energética, alimentaria, inmobiliaria y de liquidez. Todas están afectando a las propias bases del sistema. El principal asesor económico del presidente del Gobierno, su economista de cabecera, Miguel Sebastián, sólo se atreve a decir cuando comenta la situación actual que, de momento, no ha afectado a la estructura del sistema. Pero se queda ahí: de momento.
¿Con todos los datos en la mano, ante el riesgo de afrontar una crisis sistémica, con la crisis financiera en su punto álgido, los precios de las materias primas subiendo y la continuidad de la incertidumbre sobre el futuro económico, puede el presidente seguir criticando a quien habla de las dificultades?.
Tras la presentación de concurso de acreedores de Martinsa-Fadesa, todo el mundo daba por hecho que el Presidente no trataría de minimizar la gravedad del momento, sobre todo porque está teniendo consecuencias sociales claras como los despidos, la menor contratación y la pérdida de la vivienda al no poder hacer frente a las hipotecas.
Tras vivir un año peligrosamente después de que los problemas generados por las hipotecas basura de Estados Unidos se hayan globalizado, parecía llegado el momento de que los asesores del presidente del Ejecutivo le convencieran para que tomara el toro por los cuernos y admitiera que no se había dado nunca una crisis similar. Pero no ha sido así. Seguimos asistiendo a un intento de negar la realidad. Mientras Solbes ya se atreve a proclamar que es la crisis más compleja de la historia, el presidente parece estarle comunicando su relevo al asegurar que nunca se subiría al barco de alguien que duda.
Las diferencias del Presidente con su siempre conciliador vicepresidente económico, Pedro Solbes, afectan también a una cuestión muy relevante para afrontar la crisis como son los derechos sociales de los trabajadores y la negociación colectiva. El presidente de la patronal, Gerardo Díaz Ferrán, ante las dificultades llegó a proponer en un reciente encuentro con los más altos dirigentes de la CEOE, romper el diálogo social si el Gobierno no admitía sus principales reivindicaciones. Alguno de su vicepresidente y el propio secretario general, Juan Jiménez Aguilar le convenció de la conveniencia de tomar decisiones consensuadas con los sindicatos. Pero no será fácil. Solbes da por hecho que los trabajadores tendrán que ceder en las próximas negociaciones con el argumento falaz de que prefiere que la subida salarial sea menor a tener que cerrar una empresa.
Zapatero en cambio predice el alcance de un acuerdo entre empresarios y sindicatos, antes de que finalice el presente mes de julio, donde para él lo prioritario, con la que está cayendo, son la reforma a fondo de los servicios públicos de empleo y la reforma de la Formación Profesional.
De verdad cree el presidente que tras un año viviendo peligrosamente, con varias crisis afectando a la economía mundial, lo que espera la sociedad española es la reforma de la formación profesional y los servicios públicos de empleo. Si no fuera un lugar común diría que Zapatero ha perdido el norte.