ATENTOS
Un noble, un político, un prestigioso abogado y un representante del COE, entre los implicados en el caso Lichtenstein
Las Fuerzas de Seguridad del Estado han identificado a relevantes personalidades de la burguesía catalana tras el seguimiento de la operación Jade-Limusina, que presuntamente ha supuesto la ocultación y blanqueo de más de 200 millones de euros en Lichtestein. Entre ellos se encuentran un noble, un prestigioso abogado, un representante del Comité Olímpico Español y un político vinculado con Europa.
La operación, en la que todavía no se han practicado detenciones, tuvo su origen en la investigación de una serie de inversiones no declaradas en el LGT Group de Liechtenstein. La investigación es la continuación de una operación a gran escala llevada a cabo por los responsables del fisco de Canadá, Francia, Italia, Nueva Zelanda, Suecia, Reino Unido y Estados Unidos. En España, el seguimiento lo ha realizado el fiscal jefe anticorrupción de la Audiencia Nacional.
Por su parte, el juez de la Audiencia Nacional, Santiago Pedraz, ha autorizado las actuaciones de la Guardia Civil que en un amplio informe identifica con precisión todos sus pasos. Pedraz ordenó diecinueve registros, que se han llevado a cabo de forma simultánea en Málaga, Barcelona, Madrid y Zaragoza, en despachos profesionales, sedes de empresas y domicilios particulares. De la sede de Merchbanc, sito en la Calle Serrano de Madrid, intervinieron varios ordenadores y documentación escrita. Los empleados estuvieron sin poder salir de las dependencias durante horas.
En Barcelona la actuación de las FSE tuvo un carácter de espectáculo, inmovilizando a lo Harrelson, en pleno centro de la capital catalana, el automóvil de una de las personas presuntamente implicada en el caso. Fuentes próximas a uno de los agentes intermediarios de las operaciones consideran que aquí no hay problema y que los malentendidos se deben a una mala gestión de unos de los bancos mediadores, si bien en ningún caso existió ánimo de defraudar.
Según el informe de las Fuerzas de Seguridad del Estado los inversores dirigían importantes cantidades de dinero hacia Liechtenstein, que se gestionaba a través de fundaciones administradas por parte de sociedades ubicadas en distintos paraísos fiscales para evitar la relación del capital con el inversor.