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Publicado el miércoles 2 de julio de 2008
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Monitor de Coyuntura

 

China: cuidado con la inflación

 

Servicio de Estudios de 'la Caixa'.– La economía china creció en el primer trimestre un 10,6% interanual. Continúa así la moderada desaceleración que persigue el Gobierno después del año con mayor crecimiento de la última década. Desde el lado de la oferta, el sector secundario sigue liderando los avances, con un incremento del 11,2% interanual, seguido de los servicios, que subieron un 10,9%. El sector agrícola, sin embargo, pierde fuerza y sólo muestra un crecimiento del 2,8%, el más bajo desde 2002.

Entre los indicadores de actividad más recientes, la producción industrial avanzó en abril un 15,7% interanual, lo que también señala cierto enfriamiento si se compara con los registros de seis meses atrás. Los efectos del terremoto de Sichuan sobre el tejido industrial deberían ser limitados. Las ventas al por menor, descontando los incrementos de precios, aceleraron en cambio hasta el 12,5%. Sin embargo, incrementos del consumo son bienvenidos en un país donde éste aún queda muy por detrás de la inversión y la exportación. En comparación con el índice general, las ventas minoristas de alimentación sólo avanzaron un 2,5%, fruto principalmente de los incrementos de precios.

Y es que el principal problema de la economía China es, hoy por hoy, el aumento de la inflación. El IPC general volvió a repuntar en abril hasta un crecimiento del 8,5% interanual, el máximo de los últimos 12 años si se excluye el récord de febrero. En los alimentos, las subidas son más intensas: un 22,1%. Esto afecta principalmente a la China rural, que sigue acumulando importantes retrasos respecto al ámbito urbano. Las economías emergentes, a diferencia de las desarrolladas, que están experimentando una ralentización de sus demandas, tienen sus tejidos productivos funcionando mucho más cerca de su límite de capacidad. Además, por estar en una fase anterior en el proceso de desarrollo, presentan un consumo más intensivo en energía y alimentos, que son precisamente lo que más se ha encarecido este año.

En el caso de China, se añade el factor monetario, ya que la fuerza de las exportaciones y de la inversión directa extranjera han provocado grandes entradas de flujos monetarios difíciles de compensar, llevando las reservas del banco central hasta los 1,5 billones de dólares. Para contrarrestar el consiguiente crecimiento de la masa monetaria, el Banco Popular de China subió los coeficientes de caja por cuarta vez en el año corriente: del 16,0% al 16,5%. Con esta medida se deberían congelar unos 28.000 millones de euros en el sistema financiero. Las previsiones son que, con la desaceleración de la actividad y el menor crecimiento de las exportaciones, los precios acaben volviendo a latitudes más templadas.

Más allá de las incertidumbres, China sigue siendo hoy el principal motor de la economía mundial y, con la debilitada demanda estadounidense, muchas economías de Extremo Oriente, grandes y pequeñas, dependen del crecimiento chino. No extrañan así los recientes encuentros del presidente Hu Jingtao con el primer ministro japonés Yasuo Fukuda.