El ‘caramelo’ panameño aún es agridulce para los españoles
Si Moncloa no logra un acuerdo, lo que iba a ser un ‘fleco' se convertirá en la soga con la que ahorcar el acceso a las obras de ampliación del Canal
A. Z.- Está llamada a ser la ‘Singapur’ Latinoamericana, Eldorado de las inversiones a cuyo canto de sirenas acuden en tropel los euros y las empresas de los Veintisiete, pero es más que el Océano Atlántico lo que separa aún a Panamá de su sueño, y a los inversores españoles del pastel de sus licitaciones públicas. La ‘golosina panameña’ es aún agridulce. Parte de las inversiones estatales se derriten al sol, al alcance de Slim y los asiáticos y a ojos vista de las grandes constructoras españolas, que encaran la recta final de las licitaciones esperando que se cumplan las promesas que hace un año Zapatero entre Zapatero le hizo a Torrijos: un acuerdo para que Panamá abandone la lista de paraísos fiscales, un plato que Moncloa no consigue cocinar y servir a la mesa. El desembarco, entre tanto, llega a borbotones por la vía de la iniciativa privada en construcción, turismo y telecos, que ha convertido a España en el segundo inversor en el país. Pero el Itsmo ha comenzado ya a probar las aguas más gélidas del Canal, las de la inflación, el alza de los costes y el desabastecimiento. Malos embajadores para los españoles, a las que ni la zozobra legal ni los costes cambiantes y algunas dificultades de acceso energético se lo ponen fácil. Torrijos carga todas sus facturas a los inversores y a fuerza de abrazos, corre el peligro de quitarles oxigeno: con la carga impositiva para que encajen las facturas de la ampliación, con la reciente subida de las tarifas por contenedor para pagar el tercer juego de esclusas; con una reforma medioambiental que aumenta la carga fiscal a las empresas. Y con la sombra de la corrupción que aún - el embajador estadounidense lo recordaba hace poco- enturbia el clima de inversión.
A diferencia de su vecino Chávez, a Torrijos no le escuece la inversión española. La UE negocia un Acuerdo de asociación con Centroamérica y Panamá buscará el puente a Madrid como facilitador. Y tanto Panamá- del lado americano- como España -del lado europeo- quieren ser puntas de lanza de ese acercamiento. Pero el Canal está lleno de tiburones y no todos son foráneos. Desde su llegada al poder, no esconde el anzuelo a los empresarios ibéricos para que apuesten por la construcción y el turismo en un país que en 2007 creció un 11,2% y que afina sus encantos como la opción más atractiva en la región: por su situación geoestratégica, por la legislación estable en materia de inversión, el paraguas del Plan Panamá Puebla, un importante Centro Bancario Intenacional con más de un centenar de entidades y la Zona Libre de Colón, principal espacio libre de impuestos en el continente en importaciones y reexportaciones.
España, con 12.000 de euros de inversión neta en 2006, acude con sus constructoras más potentes, que aspiran a participar hasta 2014 no sólo en la construcción de las nuevas esclusas, sino en el oleoducto transoceánico-privado-, o la red de autopistas públicas que surcarán el país de Océano a Océano. Panamá se ha convertido en el principal destino de inversiones españolas en Centroamérica, a un ritmo de crecimiento inusitado: más de 500% en el último quinquenio. Para las grandes compañías internacionales lo importante es estar, meter un pie en un Canal que mueve el 4% del comercio mundial y el 23% de las mercancías que salen de China. El baile ha comenzado hace mucho. Y las empresas españolas tienen ya entrada de primera fila para abrir el vals.
Los dos consorcios internacionales en los que participan ACS, FCC y Sacyr Vallehermoso tienen su sitio en el proceso de preselección para la licitación del diseño y construcción de las nuevas esclusas. Los precalificados tenían hasta agosto para presentar sus propuestas técnicas y de precios, a fin de competir por el contrato que se adjudicará en enero de 2009. La financiación está lista, el milagro panameño no esperará. Pero a pesar de que España ha avanzado en procesos similares con Malta y las Antillas Holandesas, el Itsmo sigue en la ‘lista negra' de los paraísos fiscales y si no se logra en breve un acuerdo, Panamá aplicará la Ley de Retorsión- que prohíbe la participación en proyectos públicos a las empresas que consideran al país paraíso fiscal- y lo que iba a ser un ‘fleco' se convertirá en la soga con la que ahorcar el acceso de las compañías españolas a las obras de ampliación del Canal y los otros proyectos de infraestructuras públicas.
El tiempo y la inercia de Moncloa corren en contra de ACS, Acciona y FCC, que encabezan el consorcio Canal (compuesto además por Acciona, la mexicana ICA y la alemana Hochtief y de Sacyr Vallehermoso, perteneciente al consorcio "Grupos unidos por el Canal.", junto a la italiana Impregilo y la belga Jan de Nuil, más las estadounidenses Montgomery Watson Harza y Tetra Tech -que se encargarían del diseño-, y el grupo holandés Heerema, fabricante de compuertas. Junto a ellos, un tercer grupo encabezado por Bouygues, al que acompañan la también francesa Vinci, la alemana Bilfinger y cuatro empresas de Brasil, entre ellas Bardella Industrias Mecánica más la francesa Alstom Hydro Energia Brasil. El cuarto grupo precalificado, bajo la batuta de la estadounidense Bechtel International está formado por las japonesas Mitsubishi y Taisei Corporation y el fabricante de compuertas es la Wuchang Shipyard, de China. De no resolver España esos ‘flecos' fiscales, este consorcio sacaría ventaja en los concursos públicos.
INFLACIÓN, TARIFAS Y ENERGÍA
En lo logístico y las infraestructuras, las empresas y los inversores españoles se darán de bruces con el intrincado matrimonio entre la obra pública y la inversión privada. Eso en la tierra de los Torrijos son palabras mayores. Que se lo digan, si no, a Adolfo Olloqui. El gobierno centroamericano pretende que sea el maná de inversores los que paguen la travesía de sus ensueños. El sector de la construcción creció un 19,8% el año pasado, debido al impulso de la obra pública como de la vivienda residencial y de oficinas. El bajo coste del suelo, un déficit de más de 200.000 viviendas sociales y grandes oportunidades de desarrollo urbanístico abren la puerta a las inmobiliarias españolas, urgidas de refugios allende las fronteras patrias. Pero los constructores comienzan a alertar de que las subidas de las tarifas eléctricas, del crudo y de los materiales de construcción pueden asfixiar a la gallina de los huevos de oro y dar al traste no sólo con cinco años de crecimiento sostenido, sino con las cuentas de los empresarios privados. El Gobierno decretó la entrada en vigor el 1 de enero de un aumento del 20% en la tarifa eléctrica. Una subida que afecta sobre todo al sector industrial y comercial, ya que los particulares recibirán un subsidio de 27,9 millones de dólares. En pleno boom al calor de millonarios proyectos de edificación de rascacielos, carreteras y la próxima ampliación, el sector de la construcción tendrá que afrontar la sexta subida del precio del saco de cemento en un año y medio, a unos 5,50 dólares en fábrica y con intermediarios a unos siete dólares.
El acero- en un país que necesita importar unos 150.000 toneladas anuales - coquetea de cuando en cuando con el desabastecimiento y su precio se ha duplicado desde 2006, hasta llegar a los 1.000 dólares por tonelada, un techo que para uno de los buques insignia de los suelos panameños, como el rascacielos The Point, se traduce ya en un aumento de entre el 5 y el 8% de los costos globales de construcción, lejos del 2% al que estaba acostumbrado el sector. A pesar de que la ACP asegura que el aumento de los precios del crudo y de las ‘commodities' no afectarán a los contratos ya adjudicados, es el propio Ejecutivo el que reconoce que habrá que esperar para ver qué pasa con el contrato de diseño y construcción de las esclusas y el tercer contrato de excavación seca, a los que aspiran, entre otras, las españolas. La Autoridad del Canal- que entre enero y marzo ha destinado 110 millones de dólares (70,3 millones de euros) en contratos para el programa de ampliación-mantiene un plan de contingencia de unos 1,030 millones de dólares- que se evaporarán sólo con un petróleo a más de 100 dólares- además de unos 530 millones de dólares para costos inflacionarios, calculados en un 2% anual. Pero el primer trimestre de 2008 ya ha roto todas las costuras de una obra que-como los expertos estadounidenses habían advertido- sólo será rentable si no supera los 7.000 millones de dólares de coste.
Además, el descenso del tráfico del Canal- un 2% en barcos y un 2,6% en carga -desvela que el sueño panameño no puede permanecer blindado a la crisis de la economía real estadounidense y a la inflación regional. ‘Tan lejos de Dios y tan cerca de los EE UU', el istmo encaja a duras penas las debilidades de su dolarización, las flaquezas del comercio norteamericano y la maldición del ‘pato cojo' en la Casa Blanca y el Congreso de mayoría demócrata, que amenaza con dejar sin TLC al único país centroamericano que no nada en las aguas del Libre Comercio con los vecinos del Norte.