Letra más grande Letra más pequeña
Enviar este artículo a un amigo Imprimir este artículo
Publicado el lunes 28 de julio de 2008
Enviar este artículo a un amigo
Email de tu amigo/a
Para que sepa quién lo envía...

Monitor Político

ZP pierde credibilidad en sus primeros Cien Días

El Gobierno no aprobó ninguna ley, excepto el decreto de medidas urgentes, por mucho que proclamen sus pífanos

Teo Garay.– Si un extraterrestre aterrizara en España y leyera los documentos y declaraciones de José Luis Rodríguez Zapatero sobre la gestión de los primeros cien días de su Gobierno concluiría que se trata de uno de los Ejecutivos más prolíficos y versátiles del planeta: leyes y leyes aprobadas, al tiempo que consigue 300.000 condenas por violencia de género y hasta libera de las garras de los piratas a un pesquero en el Índico. Nada más lejos de la realidad. Han sido cien días perdidos, en un vano empeño en negar la crisis a la vez que crecen las filas de desempleados y el líder socialista pierde el crédito de los españoles en solo cien días.

Las pruebas están en la página web del Congreso, donde no consta ninguna ley aprobada. Tan sólo la convalidación del decreto-ley del 21 de abril sobre las medidas de impulso a la actividad económica que en el famoso documento de los "100 días de Gobierno" se ha reproducido cual Ameba al Inicio de la Vida y ha sido exprimido hasta la extenuación. El resto de las iniciativas gubernamentales son siete proyectos de ley aún en trámite, de los que cuatro lo son por aplicación de disposiciones de la Unión Europea y los otros tres consisten en la regulación de los préstamos hipotecarios de esos servicios de intermediación que estan fuera del sistema bancario, más un proyecto que beneficia al autor de las obras de arte original y una reforma del Registro Civil para la protección patrimonial de las personas con discapacidad.

El documento de los cien días confirma que Zapatero nunca será un buen director de Recursos Humanos. No es cuestión de pensar en lo más fácil, en la designación de Bibiana Aído como ministra de Igualdad y experta en propuestas de diseño de feminismo de salón que deja pasmados al personal. O en el impacto mediático de una embarazada pasando revista al Ejercito. Es cuestión de ir a una falla que le persigue desde 2004: Está claro que su departamento de Comunicación nunca ha funcionado bien. ¿Cómo se entiende que el Gobierno pueda atribuirse la solución al secuestro del atunero "Playa de Bakio" cuando todo el patio español ya sabe que el armador pagó el rescate? Lo que sí se puede atribuir es una decisión dolorosa para la Armada: La fragata española tuvo a tiro a los secuestradores, con el dinero del delito bajo el brazo, pero el Gobierno de Zapatero prohibió que los dispararan. Decisión diametralmente opuesta a la de Francia: permitió el pago y luego atacó a los piratas.

Más incógnitas. ¿Es que nadie en Moncloa pensó unos segundos antes de adjudicar como logro del Ejecutivo las condenas por la violencia de género, cuando la sociedad ya se ha dado cuenta que su ley funciona mal por el aumento de los asesinatos de mujeres? Y, además, ¿no es la Justicia independiente? ¿Porqué entonces el Gobierno se apropia de decisiones de los jueces? Por no hablar de la reforma de la Ley del suelo, que se atribuye con gran estridencia, cuando se trata de una refundición de preceptos pendientes de la reforma de 2007, cuya ley establece que se aclaren.

La realidad es que han sido los cien días más aburridos de la historia del parlamentarismo español. Zapatero intentó que Mariano Rajoy se cociera en su propia salsa durante la crisis del PP y hacer realidad la famosa frase de Napoleón: "Cuando veas a tu enemigo cometer un error, no lo distraigas". Al socialista Joaquín Leguina siempre le gusta repetir esa frase del corso, aunque el ex presidente de Madrid se ha hecho famoso por una reciente sentencia de lo más irónica:  "Para la próxima Ejecutiva, si sigue Zapatero, estoy preparando a mi nieta para ver si entra, es mujer y joven".

Rajoy aguantó y sobrevió a la catarsis interna, mientras la supuesta no-crisis se ha acelerado hasta el punto de que el propio vicepresidente Pedro Solbes ha tenido que reconocer que es la peor a la que se ha enfrentado España. Tampoco es gran mérito: al fin de cuentas tenía que reflejar lo que el FMI iba a decir días después. Ahi es nada.

Ignora la 'Tormenta Perfecta'

Los asesores de Zapatero siempre alaban su provebial capacidad marcar el "tempo" político, para actuar en el momento más adecuado. Pero no es cuestión de tiempo, sino de responsabilidad política, el haber ignorado algo que el comisario europeo Joaquín Almunia, socialista como él, alertaba desde hace al menos tres años. Una especie de "tormenta perfecta" que se formaba en el horizonte y cuya existencia se siguió negando. O, peor aún, aumentándola al insistir en fomentar un consumo alocado, con la compra de viviendas por encima de su valor, en detrimento del ahorro.

Zapatero ya utiliza la palabra crisis, pero insiste en atribuirla a factores externos, como la subida del precio del petróleo o la crisis finaciera internacional, y en reducirla al sector inmobiliario. Los últimos documentos de Moncloa ahondan en esta tesis. Todo ello, con ser cierto, no es más que una fracción de la realidad. La verdadera clave de la enfermedad económica española reside en su vulnerabilidad. En que las familias españolas deben 80.000 millones de euros y las empresas un billón, con be, de euros. Créditos firmados en su mayoría a tipos de interés variable. Y todo el que tiene una hipoteca a interés variable sabe lo que estas cifras significan en estos momentos: más deuda, y falta de crédito. El agujero que se avecina para los españoles corre el riesgo de crecer de forma exponencial. Las entidades financieras españolas ya tienen difícultades para financiarse en el exterior.

Lo dijo Sigmund Freud cuando le preguntaron en qué consistía su trabajo: "los secretos crean enfermedades". Zapatero niega la envergadura de la crisis y no aporta soluciones ni reforma el modelo de crecimiento español. Cuando celebró los cien primero días, con mitin multidinario por medio -y con Leire Pajín mascando chicle ante las cámaras-, proclamó que el Gobierno "movilizará 60.000 millones" en dos años. Pero, por ahora, no revela medida alguna más allá de las ya conocidas. Eso sí, recupera el viejo discurso de los descamisados de Alfonso Guerra, al pasar el muerto a la derecha, por eso de que le reclama ajustes. Mariano Rajoy ha presentado un plan en el que deja claro que tales ajustes tienen que venir del "despilfarro" de las administraciones públicas y no de los más desfavorecidos. Pero más que defender un plan, parece que mece al presidente. Los sindicatos aún no han salido a la calle. ¿Somos el mismo país que alumbró los Pactos de La Moncloa, cuando en plena Transición derecha, izquierda, sindicatos y patronal pactaron las reformas económicas ante una inflación del 40% y un paro galopantes? Lo dicho: cien días perdidos.