Las papeleras buscan un acuerdo de tarifa eléctrica
Iván Hontoria- A la industria papelera y, muy en especialmente, la madrileña, no le salen las cuentas. Se une ahora la subida de la tarifa eléctrica a la subida de la tarifa del agua aplicada desde principios de año. A la industria de un cierto tamaño, aunque las hay mucho mayores, con un contador de 100mm. y 25.000 m3 de consumo bimestral se le ha incrementado el coste en un 200,85% anual. La razón no se debe al incremento de los precios absolutos sino a la variación de los bloques en que se descompone la tarifa del agua, que en el caso de comercios e industrias han sido exorbitantes, debido al cambio de los diferentes bloques en función de los diámetros de contador, además de crearse la tarifa de aducción de verano. Las empresas afectadas en Madrid por estos incrementos han sido más de 60.000.
Ahora la incertidumbre se debe al final de las tarifas cautivas de los clientes industriales o tarifa 'G4' de Grandes Consumidores industriales. A partir de julio de este año se estiman subidas entre un 50 y un 80 por ciento sobre los niveles actuales que en el caso de la siderurgia y la industria cementera pueden alcanzar un incremento del 100 por 100. Aunque los grandes clientes industrializados han tratado de conseguir dos objetivos: el primero, cerrar acuerdos con las comercializadoras españolas. El segundo, fortalecer Fortia su nueva central de compras. Según Fortia, el coste se les ha incrementado alrededor del 55 por ciento, justamente por la desaparición de la tarifa industrial y tener que acudir al pool, lo que tiene un impacto negativo en los costes de producción. La eliminación de las tarifas industriales según Fortia, cuando todavía no se ha desarrollado en España un mercado competitivo, conlleva un desproporcionado aumento del precio final de la energía eléctrica que considera negativo para la competitividad.
Otros expertos del sector eléctrico consultados por Capital Madrid dan por hecho que el aumento de la tarifa industrial eléctrica para lo que resta de año pueda experimentar subidas superiores al 35% con importantes repercusiones en los costes generales de los sectores de alto consumo. Para la industria cementera podrían alcanzar un 13%, el 8% en el sector del papel y del 7 al 9% en la siderurgia.