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Publicado el jueves 31 de julio de 2008
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Monitor de Latinoamérica


A la fiesta bursátil se le atragantan las burbujas

Correa se ‘merienda' al Banco Central de Ecuador

A. Zarzuela.– La fiesta sigue activa. A raudales, para los mercados de renta variable, la inversión empresarial y el capital privado. Pero cada vez se cuelan más ‘invitados’ incómodos: la inflación, el alza de tipos para contenerla con la consiguiente contracción del crédito y del consumo, la volatilidad, la dependencia del parqué de los valores relacionados con las commodities y la amenaza de que el vecino del Norte -que ha cerrado ya la pista mexicana- contagie al resto de la celebración. Los anfitriones no quieren parar un festival que ha atraído hasta los mercados brasileño, mexicano, chileno o colombiano, a los capitales huidizos de los mercados europeos y norteamericanos. Pero saben que la resaca puede ser mortal para sus economías. Y no han tenido más remedio que comenzar a prepararse, aún a costa de aguar la celebración -a golpe de apreciación monetaria y de subida de los tipos- a los exportadores y a los consumidores. Los ajustes exógenos en el Bovespa -el índice mayor de los países emergentes- y el inicio de la recogida de posiciones de los inversores extranjeros -el 37% de los negocios en renta variable en Brasil- son los indicios de que la euforia de los 73.000 puntos de mayo ha quedado atrás, de que otras ‘fiestas’, más intensas y baratas, con anfitriones menos estrictos, se preparan para recibir a los rebotados de la samba carioca que quieren seguir con el ‘after’.

Si Brasil se convirtió durante el primer semestre en el ‘alter hours' de las fiestas china e india, otros emergentes como los países del Este prometen hacer lo mismo con quienes vayan abandonando el ritmo de la ‘samba' carioca y los ‘mariachis' aztecas. Rusia, Hungría o Turquía han comenzado ya a hacer valer su rentabilidad y sus accesos más baratos. Pero Calderón, Lula y Bachelet tratan de hacer de la necesidad virtud, llamar a los aburridos de la samba de la renta variable a las nuevas fiestas, la del capital, las inversiones empresariales y el festival bancario e inmobiliario, que están aún casi por estrenar. Y poner alfombra roja a las grandes multilatinas, que pueden pescar en los créditos locales y la fortaleza de las monedas patrias y reactivar su desembarco allende las fronteras.

Por si acaso, el regulador bursátil de Brasil aumentará la supervisión sobre los bancos colocadores de las salidas a Bolsa para evitar que actúen también como prestamistas. Las nuevas normas intentarán devolver la confianza a los inversores, que han visto como dos tercios de las 64 empresas que se estrenaron en el mercado el año pasado cotizan por debajo de su precio de salida.

América Latina, acostumbrada a ser engullida por cualquier crisis a las primeras de cambio, afronta la desaceleración en unas condiciones óptimas gracias al crecimiento del último lustro. Su acumulación de reservas, el auge en los precios de las materias primas que exportan, su menor dependencia de capital extranjero y endeudamiento y el afianzamiento de bancos centrales independientes los ponen en mejor posición para encarar el retroceso mundial. Pero no es el FMI el único en alertar de que la epidemia inflacionaria puede dar al traste con la euforia de los dólares y los euros. Se estima que para este año la inflación promedio de América Latina será del 9,1%, mientras que la de 2009 se ubicará en 7,4%. A la difícil situación para los países centroamericanos por los elevados precios del crudo, ya que importan la mayor parte de la energía que consumen, se suma la subida de los precios de los alimentos, que se han disparado de media un 15% durante el último año.

Las sambas brasileña, mexicana, chilena, colombiana e incluso argentina siguen siendo las favoritas. Nadie les puede quitar su título de reinas de la fiesta de la renta variable. Al menos, no todavía. Han fungido como refugio en un año muy frío para la renta variable, mientras el miedo y la fuga de los inversores hacían estragos en Wall Street y en los mercados de la Vieja Europa, han sabido guardar un calor tropical que sólo los emergentes podían ofrecer. El ‘guateque' continúa, aún hay inversores ebrios por la rentabilidad de la región y, a medida que se corre la voz y se clausuran o decaen las demás ‘fiestas' -las asiáticas han empezado a hacerlo-, llegan nuevos invitados a la celebración de los mercados brasileños. El mercado de renta variable chino, que había sido la gran estrella de 2007, ha sido de los más castigados en la primera mitad de 2008. Los expertos alertaban sobre una burbuja en la bolsa china e incluso los propios gestores de fondos asiáticos afirmaban que una corrección era necesaria. Pero el recorte ha sido más fuerte de lo que nadie esperaba. Entre los 30 fondos que más perdieron entre enero y junio, 17 son de renta variable china. Aun así, los cinco productos que más pierden hasta junio son todos de renta variable india.

DESCENSO EN LA EUFORIA BURSÁTIL

Las acciones latinoamericanas han demostrado ser un refugio, pero el sólido desempeño que experimentó la región en el primer semestre de 2008 no oculta el descenso que las acciones registraron el mes pasado y que continúa. El aumento internacional de las tasas de inflación y la contracción que han experimentado las condiciones mundiales del crédito, junto a los máximos históricos alcanzados por los precios del petróleo, amenazan el crecimiento mundial. El nerviosismo entre los inversionistas es cada vez mayor. La región como un todo perdió un 10% durante junio y en lo que va de julio ha descendido un 8.6% adicional. Brasil y México están ingresando a un ciclo de contracción en el crédito a medida que sus autoridades monetarias buscan contrarrestar las alzas de precios con tasas de interés más altas. Eso dificulta las inversiones corporativas y el gasto entre los consumidores, lo que debilita las acciones. Las acciones mexicanas, que representan un 22% del índice, han incrementado la pérdida de junio del 8.8%, con una caída del 6.2% durante las últimas dos semanas, lo que representa un retroceso cercano al 7% desde inicios de año.

Las acciones brasileñas, que conforman cerca de dos tercios del índice MSCI para Latinoamérica, han bajado alrededor de un 9.8% más durante julio. En las últimas seis semanas han reducido los avances acumulados en el año al 0.1%. La frialdad con la que París acogió el estreno en julio de Vale en la bolsa gala, la pasividad de los inversores europeos ante el valor estrella de la fiesta de la renta variable brasileña - junto a Petrobras- es otra prueba más de que la euforia de la samba se está apaciguando. Una serie de señales se han constatado en  Bovespa, la mayor bolsa latinoamericana, y hasta hace poco una de  las más robustas entre las economías emergentes.  El valor de  las 396 empresas del mercado brasileño se redujo en 5,97%  en junio, hasta 2,4 billones de reales (cerca de 1,5 billones de  dólares).  Respecto a mayo, esa descapitalización conjunta fue de casi 180. 000 millones de reales (unos 111.800 millones de dólares).  La caída ha sido fuerte si se considera que en mayo la  capitalización bursátil había subido 5%  respecto a la de  abril.  En junio, el balance de inversiones de extranjeros en Bovespa fue  negativo, pues las ventas superaron las compras de acciones en 7.415  millones de reales (4.605 millones de dólares).  Cifras, aún así, capaces de sacar los colores al Dow Jones, que cede un 3% en 2008, o al propio Eurostoxx 50, que sufre un 13% de pérdidas. En el último año, el Bovespa creció el 42% y se convierte en el mercado que más se valorizó en el período, superando a Hong Kong, o de la India, que subieron un 26%.

La ‘fiesta' ha sido hasta ahora casi monotemática: un mercado concentrado en unos pocos  papeles,  energía y metales, lo que lo hace más vulnerable a  los grandes problemas económicos mundiales y ahora brasileños, como  la inflación y el enfriamiento de la economía global.  Si la rentabilidad pone el alcohol, el atractivo de las materias primas se ha convertido en la "música" que mueve los mercados más animados de la región y en el alimento para los valores más jugosos, La fiebre de la volatilidad se hace crónica y no abandona una fiesta en la que dos valores- Petrobrás y Vale do Sul- mueven el 30% del parquet, una fiesta muy dependiente del precio de las commodities y sacudida por cada cambio del crudo. Muchos de quienes se embriagaron con la ‘fiesta' del capital variable latinoamericano están ya dispuestos ya a recoger sus euros y sus dólares y acudir con ellos a otros ‘parties' más baratos y que seguirán abiertos hasta más tarde. Ciertamente, la relación de precio a ganancias del Índice MSCI de Latinoamérica es de 15.5 veces, frente a 13.1 veces para el índice de Europa, Medio Oriente y África. El promedio histórico para las acciones latinoamericanas es de una relación de precio a ganancia de 13.6 veces, frente a 13.9 veces para Europa, Medio Oriente y África.

EL LABERINTO DE LULA

Convertido en el cancerbero de la fiesta del miedo, Lula no quiere terminar envenenado por la ebriedad de sus propias mieles. Se le acumulan los cócteles, que han disparado la euforia de la lambada carioca: el último informe de Citigroup- que prevé que el índice Bovespa, que acaba de batir por primera vez los 70.000, cierre el año por encima de los 74.000 puntos- y la mejora del Riesgo País de Chase-JPMorgan fueron sólo el aperitivo para el ‘investment grade' de S&P, el pasaporte para el exclusivo club de las 14 economías más seguras para la inversión internacional y el preludio de una oleada valorada en más de 10.000 millones de dólares en dos años. .El sacudón bursátil obliga al anfitrión- rehén de sus excesos y prisionero de sus efectos-  a tener un ojo puesto en el vecino del norte y otro en los invitados más incómodos que han encontrado un hueco en el portero del ‘decouplimg' y se han colado en el festival: la propia inflación, la apreciación monetaria, la dependencia del valor de las commodities y del "humor" de los vecinos. Los fuegos artificiales de S&P no opacan los riesgos de la euforia. Los antecedentes de México y Corea del Norte le recuerdan al brasileño  que el ‘investment grade' no inmuniza a su economía contra la crisis, por más que sea la décima del mundo.

La fiesta no contagia a los propios brasileños. Los precios al consumidor se han elevado un 6,06% en los últimos 12 meses, su ritmo más rápido desde los últimos dos años y medio. Según el Gobierno, la inflación podría cerrar el año en el 6,5%, muy por encima de la meta del 4,5%. El índice de confianza de los empresarios en la economía brasileña, que había crecido en los anteriores cuatro trimestres, cayó en el segundo trimestre de este año a su peor nivel desde septiembre de 2006.

Condenado a la cuadratura del círculo, a sostener la alegría de una fiesta de la que es anfitrión sin espantar a los inversores, ni movilizar a las calificadoras de riesgo, Lula se conforma por ahora con compensar  a los "vecinos damnificados": los consumidores locales y los gremios productivos brasileños- encabezados por los empresarios textiles, la siderurgia y el sector agrario- que le atribuyen sus zozobras, el riesgo para la industria local, la rebaja de las exportaciones, la merma de la competitividad y la creciente dependencia de productos importados a la subida de la moneda local el real, que no se aparta de su cima más alta en 9 años, subió en los últimos doce meses un 44%, mientras que la media de los vecinos latinoamericanos lo hizo un 23%), alimentada por la euforia carioca, la debilidad del billete verde y el diferencial de los tipos de interés nacionales con los de los mercados de EE UU y la UE.

Lula no quiere acabar ahogado en la orilla del tsunami de los capitales golondrina, tras las olas gigantes de la volatilidad bursátil, pero, ebrio de sus ensueños de hegemonía hemisférica, no se resiste a surfear subido al impulso de la fiesta del mercado brasileño, a embriagar su ego y las cuentas del Estado con el cóctel del festival carioca. Pone alfombra roja a la euforia de las grandes trasnacionales brasileñas, que, impulsadas en el trampolín del real, aprovechan las olas para exportar la fiesta, captar capital y créditos y desembarcar en las playas de los sectores estratégicos de todas las economías del vecindario. La fiesta carioca arrasa con sus ecuaciones. Si una empresa argentina quiere comprar una extranjera tiene que financiarse al 12% en dólares mientras que la empresa brasileña lo hace al 6%.

ATRACTIVO EMPRESARIAL, BANCARIO E HIPOTECARIO

La enorme diferencia entre la tasa de interés nacional y otros tipos internacionales- sobre todo el estadounidense,- se ha convertido en una maldición para el brasileño, su sector exportador y su déficit por cuenta corriente. Pero es, al mismo tiempo, el anzuelo que alimenta el boom recién engendrado: el bancario. El Banco Central de Brasil está dispuesto a extender toda su fuerza en materia de política monetaria para evitar que la elevada inflación acabe por desgastar la primera economía de Latinoamérica; no le va a temblar la mano a la hora de continuar con  subidas de tipos de interés, si ello ayuda a mantener una "sana expansión" que, a pesar de los impuestos a las transacciones financieras, sigue atrayendo enormes flujos de capital a la región carioca. Los grandes capitales de Oriente Medio, Alemania y Japón buscan oportunidades en la región carioca, una situación que la banca privada, tanto nacional como extranjera, está aprovechando para expandir su negocio en el país, que ya crece de media un 30% al año. El gigante bancario HSBC ha sido el último en anunciar que planea aumentar su negocio de banca privada hasta un 50% en el país este mismo año. La entidad prevé que este año, los activos que maneja en la región crecerán un 10%, ya que, según sus cálculos, el boom de la economía brasileña está creando alrededor de doce nuevos millonarios diarios.

Decidido a hacer de la necesidad virtud, Lula no se resiste a exportar la fiesta, a hacer de ella su mejor anzuelo para la expansión regional, la del Palacio de Planalto y la de los grandes buques insignia de la economía brasileña. Al igual que el gigante asiático, Brasil quiere fortalecer al BNDES para que se convierta en una especie de Eximbank como el de los EE UU y aumentar la masa de crédito que puede otorgar el Banco para que la entidad financie la compra de activos en el exterior por parte de las empresas brasileñas. Además, un gran número de empresas en toda la región ofrecen buenos balances, cash flows saludables y retorno sobre el capital invertido bien por encima del coste del capital. El crecimiento de los beneficios estará probablemente por encima del de los mercados desarrollados y en línea con los de los mercados emergentes. Las características del baremo riesgo/rentabilidad son positivas, ante unos ratios per en línea con los de los mercados emergentes globales y por debajo de los de los desarrollados.

Y la segunda de las pista del guateque latinoamericano, el negocio hipotecario, sobre todo en México y Brasil, no ha hecho apenas más que comenzar. Y se prepara para lo que el mercado descuenta que será una avalancha. Según los últimos datos de la Asociación Mexicana de Fondos Inmobiliarios, se espera para los próximos meses una inversión cercana a los 6.000 millones de dólares. Por su parte, el gobierno de Brasil obliga a sus bancos- hasta ahora  con una cartera muy reducida- a ofrecer un porcentaje de préstamos hipotecarios equivalente al 65% del valor de las cuentas bancarias. Según los expertos de la agencia Dow Jones, el negocio hipotecario todavía equivale sólo al 15% del PIB brasileño. En Brasil, el mercado de titulización hipotecaria espera doblar su crecimiento anualmente durante los próximos cinco años, aprovechando el atractivo de la estabilidad económica del país y el aumento del empleo en un 8,42% en los últimos 11 meses, lo que demuestra que las familias pueden destinar una mayor parte de sus ahorros a las hipotecas.  Esto supone un atractivo extra ya que permite a los bancos recuperar su dinero de forma segura. No es de extrañar que bancos brasileños como el Banco Bradesco (BBD), el mayor banco privado de la región, se planteen expandir el tamaño de su negocio hipotecario en un 30% a lo largo del año. Y no es el único, el Banco Itau pretende hacerlo hasta el 50%.

Pero si el cocktail de la samba comienza a aguarse o amargarse y falla su poder de atracción, la fiesta comenzará a sufrir la desbandada. Desde el Palacio de Planalto ya comienzan a descontar que en el mercado brasileño, hasta ahora el rey de esta lambada, el adiós a lo más intenso de la fiesta está a la vuelta de la esquina. Si en algún momento el horizonte de bajadas de tipos de Bernanke deja de tener un efecto euforizante sobre las Bolsas de la región, la bajada de tipos toca suelo, o si el dólar recupera terreno y las commodities tocan techo, la música y el alcohol pueden comenzar a decaer. La fiesta del capital puede acabar en el alter hours de la inflación, la fuga de capitales golondrina y la resaca de los mercados locales, vestida de "enfermedad holandesa".  

Correa se ‘merienda' al Banco Central de Ecuador

Han pedido ayuda y la revisión de sus datos macroeconómicos a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), pero si prospera la Carta Magna recién aprobada por la Asamblea de mayoría oficialista ecuatoriana, si el referéndum del 28 de septiembre avala el bautismo de la nueva Constitución apadrinada por Rafael Correa, ni el mismísimo Simón Bolívar podrá salvar a los miembros del Banco Central del Ecuador (BCE), que quedará huérfano de autonomía monetaria, financiera y crediticia, vinculado a las directrices del Palacio de Carondelet y poblado de funcionarios cercanos a palacio, lo que -Correa dixit- supondrá, entre otras cosas, que el gobierno podrá utilizar las reservas ecuatorianas, valoradas en unos 4.000 millones de dólares, a su antojo. Los economistas del BCE cuentan sus horas, pueden ser menos aún que las que le quedan a la Base de Manta. La transición quedará ya en manos del ingeniero Carlos Vallejo, un cercano colaborador del mandatario Rafael Correa y ex ministro de agricultura de su gabinete, nombrado esta semana nuevo director del supervisor bancario del país.

Correa, un ex profesor universitario de economía, ya ha tomado iniciativas para fortalecer el papel y la presencia del Estado en la economía ecuatoriana, que básicamente depende de las exportaciones petroleras y agropecuarias, y de las remesas de los emigrantes. Las nuevas atribuciones del ejecutivo aumentarán la capacidad de maniobra económica del presidente, quien al eliminar la autonomía del Banco Central podrá fijar la política monetaria y crediticia. Desde el 2000, cuando Ecuador dolarizó su economía, el país ha vivido una relativa estabilidad económica con un crecimiento en los últimos cinco años por encima del 3,5 % anual, según datos del Banco Central. Sin embargo, en el primer año de Correa, el crecimiento sólo fue de 1,96 % (uno de los más bajos de América) por problemas en el sector petrolero y porque la política del Gobierno ahuyenta las inversiones.

Ahijado predilecto del chavismo, Correa se queda un poco más solo. Lo abandonó en su momento la cúpula de Petroecuador, ésa que reemplazó con la cúpula de la armada nacional. Saltó del barco, después, el presidente ejecutivo de la estatal petrolera, Fernando Zurita, cuando cayó en la tentación de cantarle al presidente las verdades del buque insignia del petróleo ecuatoriano, que ha reducido por segunda vez en un mes su meta de producción de crudo para este año. Salió por la ventana, finalmente el ministro Ortiz. En la cuerda floja, ahora, toda la tripulación del Banco Central del Ecuador (BCE). Al ecuatoriano se le rebelan las cuentas. Y apedrea al mensajero, el BCE, que en su último informe sobre inversión extranjera se atrevió a enseñar las costuras de la zozobra económica: el país registró en el cuarto trimestre de 2007 un nivel negativo de 295 millones de dólares.

Ecuador no sabe a ciencia cierta cuánto creció su economía en 2007. La CEPAL estimó el crecimiento en 2,7%, mientras que el Banco Central estableció un aumento del PIB del 1,08%, eso sí, a fecha de septiembre y sin datos oficiales de finales de año. No es la primera vez de estas diferencias. En abril del 2007, en la presentación de su plan económico, Correa proyectó un crecimiento del 4,4%, contrastando con el Central que preveía un crecimiento de 3,47%.

Incrédulo, Rafael Correa se resiste a creer que las arremetidas contra las multinacionales, el repudio del Ciadi y su tango favorito -el del chantaje- hayan comenzado a pasarle facturas. De poco le sirve que informes como el del Centro de Investigaciones Económicas de la Universidad Católica adviertan que mientras la IED en la región creció un 46% el año pasado, y se ubicó en 105. 900 millones de dólares, en Ecuador los dólares y los euros salen a la fuga desde 2006. Paradojas del nacionalismo bolivariano, Correa ha llamado a los bomberos de la economía argentina, cocineros de las cuestionadas cifras de la inflación argentina, para que las cuentas ecuatorianas cuadren con su retórica. Si la ecuación no le sale, amenaza ya con la expulsión de las autoridades del Banco Central, aunque él mismo se ha encargado de que tres de sus cuatro miembros sean afines al gobierno y de que el Boletín del Banco pospusiera su publicación varios meses.