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Publicado el jueves 31 de julio de 2008
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BUSINESS INTELLIGENCE

El Gobierno blinda el sector eléctrico frente al acoso exterior

Ante los errores cometidos en Endesa, Sebastián propicia una solución nacional para Fenosa y que continuará en Iberdrola

El elevado precio pagado por la tercera eléctrica contiene un efecto disuasor ante cualquier oferta alternativa

Gas naturalAlberto Valverde.– No ha pasado desapercibido el hecho de que la primera voz que se ha alzado en favor de la compra de Unión Fenosa por Gas Natural haya sido la de Miguel Sebastián, el actual ministro de Industria del Gobierno de Zapatero y responsable, en companía de otros, del "fiasco" -por llamarle de alguna manera- en que se convirtió la larga y cruenta batalla empresarial por Endesa, la otrora primera eléctrica española. Sus palabras, endosando entusiastamente la operación, demuestran de forma meridina hasta que extremo el "hombre fuerte" del Gobierno socialista ha estado presente entre bastidores en esta venta propiciada por los principales financiadores -fundamentalmente, el Santander- del grupo constructor ACS que preside Florentino Pérez y que cuenta entre sus principales accionistas a los March y a los primos Alberto Alcocer y Alberto Cortina. Sin el asentimiento demandante de éstos, el apoyo cerebral de Isidre Fainé desde "la Caixa" y el impulso racional de Antonio Brufau desde Repsol, más el de Luis de Rivero  en Sacyr Vallehermoso y Xavier Irala en la BBK -en su doble pivote en Repsol e Iberdrola-, no hubiese resultado posible cerrar con éxito una operación que se ha realizado a unos precios sin duda elevados para la situación de iliquidez en que se encuentra el mercado financiero nacional e internacional. No se puede ignorar tampoco el concurso, aunque sea por defecto, de Ignacio Sánchez Galán, quien desde Iberdrola se ha convertido ahora en una de las piezas claves para cerrar el círculo de la "operación blindaje" del sector eléctrico español telediigida desde Industria y, en última instancia, desde Moncloa.

Rafael Villaseca, consejero delegado de Gas Natural y futuro hombre fuerte de la resultante de la fusión de Gas Natural y Unión Fenosa, explicará esta tarde en Barcelona el alcance y bonanzas del tercer intento de la empresa gasista catalana para entrar con fuerza en el sector eléctrico nacional. No tendrá que ofrecer muchos detalles ya que todos se conocen, algunos de ellos ofrecidos con antelación exclusiva desde Capital Madrid, como ha sido su realización por fases -primero, compra del 9,99% y posterior adquisición del 35,31% en poder de ACS con el lanzamiento simultáneo de una OPA por el 100%. Nace así reforzado el tercer grupo eléctrico español, con una cuota de mercado de casi el 21,5% y el primer grupo gasista de la cuenca atlántica, con unas sinergías anuales superiores a los 300 millones de euros para Gas Natural. Su financiación, inicialmente con recurso al crédito y posterior ampliación de capital por importe de 3.505 millones en la empresa gasista -que será cubierta por sus dos principales accionistas, Repsol y Criteria-, demuestra hasta que extremo se ha implicado la banca acreedora, que prefiere tener las espaldas bien cubiertas en una eléctrica antes que en una empresa constructora, por muy sólida que sea ACS.

Sebastián, Pedro Solbes y Miguel Ángel Fernández Ordoñez, desde el Banco de España, han propiciado la "solución  nacional" para Fenosa convencidos de que la venta al mejor postor que reclamaba Florentino Pérez desde ACS, ante la presión de las autoridades supervisoras por su elevado apalancamiento financiero, hubiese creado tal galimatías en el sector eléctrico nacional que cualquier otra alternativa -como la que se ofrecía desde el conglomerado semipúblico francés GDF/Suez o la del grupo italiano ENI- habría resultado más cara amen de inaceptable desde el punto de vista político. Es obvio que el Gobierno de Zapatero habrá tenido que ejercitar todo tipo de maniobras persuasivas ante El Elíseo para contener, momentáneamente, los intereses galos en España. Además, y desde nuestra lejana atalaya, Ignacio Galán es muy probable que no haya vivido con tranquilidad unas jornadas como las pasadas en las que ha quedado harto evidente que los intereses franceses -representados alternativamente por Suez o por EDF. han visto despejado el paso de los Pririneos con claras intenciones para acometer metas más apetitosas y suculentas. Sólo cabe porfiar que la satisfación de la ambición  desmesurada de los accionistas de ACS en la cuestión del precio abonado -a 18,33 euros por acción, Fenosa se ha vendido más cara que Endesa y con la Bolsa en horas bajas- tenga una compensación en el apoyo que deban prestar, de ahora en adelante, a la otra pata de la "solución nacional" para el sector eléctrico. Bastaría mirar al movimiento accionarial que se ha realizado previamente al anuncio de la fusión para acumular argumentos en favor de una política estratégica nacional para el sector eléctrico y para darse cuenta, en última instancia, hasta qué grado ha sido especulativo el "calentón" de la eléctrica en discordia durante los días previos a su acuerdo de venta.