Iberia refuerza su blindaje trasatlántico ante la crisis
La alianza con British Airways obligará a Lufthansa a mostrar sus cartas
Tardará aún, pero el proceso hacia la Alianza corporativa con British Airways y American Airlines está ya en marcha. Será la cuarta de las patas- junto a la española, la europea y la latinoamericana- de una estrategia con la que Iberia trata de salvaguardarse en plena reestructuración europea tras la sacudida de los ‘cielos abiertos’ con EE UU. Iberia se hace fuerte ante las turbulencias de una crisis global que Fernando Conte ha reconocido en la última Junta como “dramática”, delimitada por la desaceleración económica, la restricción crediticia y la subida de los precios del crudo, que sacude a las aerolíneas del Viejo Continente. Este año, amparada en las iniciativas del Plan Director 2006/2008, ha jugado las bazas del fortalecimiento de sus operaciones, la reestructuración de la red de vuelos, la mejora del coeficiente de operación, de la puntualidad y el auge de los servicios a terceros. A partir de ahora prevé además negociar la compra de coberturas de petróleo a un precio de entre 110 y 120 dólares por barril para los próximos tres años, ha comenzado la reducción de las naves más costosas y, tras retirar la oferta por Spanair, se garantiza la ‘pole position’ en el rompecabezas de los cielos ibéricos, que está casi a punto de servir a la mesa la fusión de Clic Air y Vueling, con la que sortear la zozobra de las ‘low cost’ europeas, las más azotadas por la tormenta continental.
El triunvirato de sinergias con AA y BA le permitirá sacar punta a su apuesta por Latinoamérica (que el plan estratégico 2009-2011 sostendrá), tender puentes a la hegemonía del flujo atlántico de BA y AA y demostrar que- Conte dixit- los más audaces aprovechan las mejores oportunidades en los peores tiempos de crisis. Ya existen vuelos con código compartido entre las tres compañías. Iberia comparte con AA distintas bases en aeropuertos estadounidenses y con BA en el Reino Unido. Pero hace meses que quería ir más allá.
Con American Airlines, contemplaba ampliar su colaboración en sus actividades comerciales y operativas, el número actual de vuelos en código compartido, programas de fidelización de clientes, planificación de rutas y programas de vuelos, publicidad y promoción, gestión de ingresos (precios e inventarios), así como en carga, ventas y sistemas de información. La alianza que ultima con British Airways (BA) y American Airlines (AA), al calor del paraguas común de ‘Oneworld' irá mucho más lejos. Será la cara C del cuádruple blindaje, la llamada a aprovechar las sinergias de los otros tres. La entrada de la española proporcionaría tanto a la americana como a la británica unos vínculos vitales entre Europa Continental y Sudamérica; superará el acuerdo bilateral vigente entre American Airlines y British Airways, que excluye las rutas transatlánticas. Pero sobre todo, el pacto triangular intercontinental, les permitirá solicitar la inmunidad antimonopolio a las autoridades estadounidenses: un peaje sin el cual ven restringidas sus posibilidades de coordinar horarios y tarifas, compartir ingresos y establecer cuentas conjuntas de explotación. Los dos grupos anglosajones buscaron sin éxito inmunidad en 1997 y 2001.
El triunvirato estaría llamado a convertirse en una encrucijada capaz de afinar las ventajas de cada uno de sus tres socios: a sacarle partido al poderío trasatlántico de la aerolínea presidida por Fernando Conte, que-después de apostar en los últimos años por aumentar su oferta hacia Sudamérica y reducir su peso en el mercado doméstico y europeo- es el líder de los vuelos entre Europa y América Latina con una cuota de mercado del 20%. Y podrán aprovechar el dominio de British Airways- que acaba de adquirir la francesa L'Avion- de las conexiones entre Europa y EE UU. Gracias a su posición preeminente en el aeropuerto londinense de Heathrow, concentra el 40% de los pasajeros entre ambas orillas del Atlántico. Una hegemonía puesta en cuestión por el acuerdo de cielos abiertos.
BLINDAJE EUROPEO
Aviso para navegantes, a inversores, accionistas y clientes: vienen curvas ante la escalada de los precios del petróleo, un escenario que está llevando a que el gasto de combustible represente casi un tercio de los gastos totales del negocio de transporte aéreo, y suponga el doble de los gastos de personal de este negocio y tres veces más que el coste de la flota. El sector de la aviación- lo reconocía Conte en la Junta de Accionistas- va a vivir momentos de cambios estructurales y procesos de consolidación importantes, ya vengan vestidos de incremento de operaciones entre ambos continentes, de toma de posiciones en aeropuertos nodales, o de aproximación entre compañías para desarrollar operaciones conjuntas en distintos mercados. Iberia se pertrecha ante la sacudida.
La primera compañía del sector nacional, que cuenta con unas coberturas de petróleo del 48% a 83 dólares para este año, ha comenzado a ejecutar la retirada de sus once MD80 siete meses antes de lo previsto, en el próximo mes de octubre, teniendo en cuenta su elevado gasto de combustible. Iberia se beneficia de la fortaleza del euro- que se come alrededor de la mitad de la subida del precio del petróleo- y cuenta en este momento con coberturas para el 40% de su consumo de crudo de 2008 a un precio de 80 dólares por barril, similar al de sus competidoras Air France KLM, Lufthansa y British Airways y muy por encima de las low cos, que interpretan el papel de la "cigarra" del cuento de los carburantes.
Amparada en la reestructuración de la red de vuelos y el cumplimiento de la mayor parte de las otras iniciativas definidas en el Plan Director 2006/2008, ha mejorado la puntualidad- en primer lugar entre las grandes compañías europeas de red y más de cinco puntos por encima de la media de las compañías agrupadas en la AEA- los servicios a terceros, la productividad de personal, el proceso de reestructuración de la red de vuelos para amortiguar el impacto de la subida del queroseno en 2008. El número total de pasajeros-kilómetro transportados (PKT) por Iberia aumentó un 1,5% respecto al primer trimestre de 2007, un incremento similar al registrado en la oferta, manteniéndose estable el coeficiente de ocupación, lo que ha permitido que, excluido el combustible, el coste de explotación unitario del trimestre haya disminuido un 4,8%. Aunque los gastos aumentaron un 2,5% respecto al primer trimestre de 2007 -debido al fuerte incremento del precio del combustible, cuyo desembolso ya supone cerca del 30% de los costes del negocio de transporte de la aerolínea - el comportamiento de los ingresos por mantenimiento a terceros, que aumentaron en 6,3 millones de euros (un 9,3%), como consecuencia principalmente del mayor número y valor de los trabajos de motores para otras compañías aéreas, ha nutrido las fortalezas de la aerolínea. Por su parte, la productividad del personal se incrementó un 6,7% gracias, entre otras medidas, a una reducción de plantilla del 4,8%, mientras que la utilización de la flota (medida en horas bloque por avión) se incrementó un 3,1% hasta 9,7 horas por avión y día.
BLINDAJE ESPAÑOL
Tranquilidad y buenos alimentos para la española, que antes de nada pretende poner orden en el mercado doméstico español, en el que las apreturas del sector y la reorganización de los cielos ibéricos han dejado a Spanair compuesta y sin novio, al borde de la reestructuración de manos de SAS y al presidente de Globalia, José Hidalgo, obligado a reconocer que Air Europa, que no tiene asegurada la cobertura de compra del precio de combustible "va a recibir este una buena bofetada" (un desembolso extra de 10 millones de euros) y a vender a una compañía del Golfo Pérsico los dos Embraer que tenía previsto recibir este año.
En la mesa de Piqué falta ya poco para que Vueling y Clic Air despejen una de las piezas del puzzle, la de la fusión de la catalana con la filial de Iberia, que si los vaticinios del ex ministro de Aznar se cumplen, antes del otoño pasará a ser el socio de referencia con una participación superior al 30%. Iberia tiene en el cajón una reestructuración para poder eliminar redundancias en operaciones y estructuras y optimizar la empresa resultante. Evitará el impacto de la competencia feroz- en rutas y aeropuertos- entre dos aerolíneas que entre enero y abril de 2008 transportaron en el aire a 5,16 millones de personas con origen o destino España y si el pacto de fusión se firma en las próximas semanas, ambas compañías evitarán la guerra fratricida durante la programación de verano y comenzarán a operar como una sola en otoño.
ÚLTIMA OPORTUNIDAD PARA LUFTHANSA
Lufthansa se ha atrevido a arrimarse otra vez a Iberia. La situación de las aerolíneas, esas turbulencias que la IATA no duda en calificar como la "tormenta perfecta", le calientan a la germana su necesidad y, a su juicio, el tono bursátil y el castigo de los mercados al todo el sector le sirven en bandeja la oportunidad, ahora que ya ha claudicado en sus pretensiones por Alitalia. Su presidente, Wolfgang Mayrhuber, no oculta que las rutas que cubre la española siguen siendo interesantes para la aerolínea alemana, sobre todo en el mercado sudamericano, pero la disuade el 13,75% de British Airways en Iberia y su prioridad en la negociación, a pesar de que British- contradiciendo las advertencias de Conte y Blesa- ha dejado enfriar el cortejo, tanto que los analistas como JP Morgan auguran la falta de músculo de la británica para pasar a mayores con su socia española.
Lufthansa se deshace por enseñar músculo y, al calor de los nervios del mercado, trata de bailar a menor precio con Iberia- que en lo que va de año ha visto cómo sus títulos bajaban un 33%- de abrazar lo que no pudo ser a 3 euros. Pero también el músculo de su capitalización ha menguado. Otra cosa serán las ganas de nuevos accionistas de la compañía que preside Conte, que está dispuesta a hacer valer su salud sin prisa y sin pausa. La alianza tripartita es la mejor demostración de que no hay urgencia por matrimonios. Pero si Lufthansa quiere algo más de Iberia tendrá que sacar pecho, ahora o nunca y demostrarle por qué la necesitaría como compañera de viaje, teniendo ya un accionariado sólido con alianzas trasatlánticas, un sector español a punto de reorganizar el puzzle a su favor y el ‘hub' de Latinoamérica en la mano. Por si acaso, Luthansa cocina su plan B: Star Alliance decidió en julio invitar a la estadounidense Continental Airlines a abandonar SkyTeam y unirse a esta alianza de la que forma parte Spanair.