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Publicado el martes 12 de agosto de 2008
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Reordenación energética en la Unión Europea

EDF, entre ‘la espada' de Centrica y ‘la pared' de British Energy

La compañía eléctrica pública francesa tropieza en el Reino Unido mientras parece aplazar su asalto sobre Iberdrola

Pierre Gadonneix, presidente de EDFA.Z..– De momento, la eléctrica pública Electricité de France (EDF) colecciona derrotas y más de una rendición. Malos resultados -el descenso del beneficio neto un 12,2% en el primer semestre-, el castigo bursátil durante todo 2008, la reprobación de los analistas y la evidencia de las limitaciones de su músculo financiero para estar a la altura que un asalto a British Energy le exigía, por encima de los 15.000 millones de euros. Malos tiempos para su prresidente, Pierre Gadonneix, que ha bautizado el nacimiento del gigante GDF-Suez -llamado a ser su competidor y su dolor de cabeza nuclear- con la reorganización (sin su presencia. de momento) del mercado energetico español. Y con la rendición de EDF ante los cañones de su británica majestad. donde parece jugar de farol. La energética gala prefiere, mientras tanto, tratar de pescar con unas redes ajadas en otras aguas, las chinas, las estadounidenses y las sudafricanas, para empezar. Aunque su pesca tenga mucho de amago con un anzuelo sin cebo. Pero, alentada por las preferencias del Departamento de Negocios británico, no renuncia a sus planes de convertirse en la mayor energética del Reino Unido. EDF corretea entre la realidad y el deseo, obligada a una jugada a tres bandas en la que su único aliado, Centrica, no es bienvenido como compañero de aventuras en un asalto a BE y ha comenzado su propio baile de pretendientes en solitario.

Con su reputación en juego, Electricité de France se siente obligada a seguir en liza para conjurar las contrariedades que cosechan sus órdagos al viento de la energía europea. Prepara un nuevo atajo para llegar al corazón nuclear británico, aunque sabe que, si lo hace, tendrá que pagar en condiciones -probablemente el desprendimiento de algunas centrales eléctricas- su peaje. Y esquivar sus propias debilidades: son sus propios inversores y las firmas de análisis internacional los que dudan de los visajes de la gala y de las cartas con las que cuenta para llevar a buen puerto los órdagos de su ‘grandeur', cada vez más necesarios.

EDF tiene delirios chauvinistas, aspiraciones continentales y limitaciones galas, algunas de ellas en manos de su hermana en la ‘grandeur' energética, la recién nacida GDF-Suez, con la que peleará las glorias nucleares galas dentro y fuera de Francia. Otras, en sus propias costuras. El tono financiero de la mayor nuclear del mundo no está para fiestas de asalto como la de British Energy. En un contexto de tensión extrema de sus costes, EDF confirma sus objetivos anuales, con un crecimiento del Ebitda del orden del 3%, pero un resultado neto que podría estancarse respecto al de 2007, lastrado por el ascenso de los costes de explotación y los efectos de su ambicioso plan de inversiones.

El "noviazgo" sigue siendo prioritario para la gala porque reforzaría el abastecimiento de su filial EDF Energy -que suministra los dos tercios de la electricidad de Londres pero no produce más que el 50% de sus necesidades- y le haría participar en el relanzamiento de la energía nuclear en Reino Unido, ya que los futuros reactores se instalarían en los parques de centrales ya existentes. Por eso no se resiste a presionar, con el humo de sus medios. Y el ruido de sus sables tricolores. Amaga pero, al menos por ahora, golpea poco. BE, que hace dos meses se conformaba con ofertas en torno a las 7 libras, hoy, aupada por el alza de los precios de la electricidad al calor del rally alcista del crudo y del auge bursátil de las energéticas en la UE, se atreve a desear un techo en 9 libras. Embriagada de ansias napoleónicas, EDF se hipnotiza a sí misma con el alcóhol de los euros franceses y la tutela política de la diplomacia sarkoziana. Sólo eso ha mantenido sus ratings y le ha permitido seguir de caza, a pesar de la falta de trofeos y de que su músculo financiero sufre más de una contractura. Remar al viento tiene su precio. EDF sacude sus tentáculos, agita el miedo, pero puede ahogarse sola con ellos, víctima de sus propios juegos de manos. Ni siquiera las ventajas de los balones de oxígeno que la tutela del Elíseo le brindan impiden que analistas como los de Standard & Poor´s le recuerden que el músculo no acompaña a sus cuentos de la lechera: tiene una "flexibilidad financiera" que resulta "limitada" ya sólo para afrontar la adquisición de una sola de las empresas de energía nuclear como British Energy, a la vista del compromiso adquirido por EDF de invertir 35.000 millones de euros entre 2008 y 2010.

DESEOS BRITÁNICOS

Por mucho que diga que "no se dan por ahora las condiciones que permitan un gran desarrollo en el Reino Unido" y reconozca las limitaciones de su músculo financiero para a la compra del 35% de British Energy en manos del Ejecutivo británico por encima de los 765 peniques de su anterior oferta, Pierre Gadonneix reconoce que se le van los ojitos mirando a la joya de la corona nuclear británica. Las tierras del Thamesis se han convertido en tan decisivas para EDF y sus mercados, tanto como British Energy para los planes del Gobierno británico de relanzamiento de la producción nuclear. Pero los accionistas de la británica ya le han mostrado las dimensiones de la fortaleza que debe asaltar -al menos una oferta superior a 765 peniques por acción que valoraba la eléctrica británica en más de 15.000 millones de euros-. Gaddoneix busca atajos, el del interés del gobierno de Gordon Brown -con el brazo armado de su Departamento de Negocios-, que aprovecha el calor estival para presionar a EDF a mejorar los 12.000 millones de libras esterlinas a los que los accionistas de BE ya le dieron la espalda. Y los del coqueteo con Céntrica, que hoy por hoy vuela en solitario tras el no de EDF a British Energy. La retirada -oficial y quizá sólo temporal- del terreno de juego de EDF la deja en solitario, ante la ‘porteria' de BE. Mantiene su interés por fusionarse con su rival y compatriota. Y la propietaria de British Gas dispone de un balance sólido, no está endeudado y hará valer su capacidad de maniobra financiera.

A pesar de no dar la talla exigida por los accionistas, Electricité de France (EDF) da prioridad a su presencia en el Reino Unido porque considera que este país será el principal mercado en el que se van a desarrollar nuevas capacidades de energía nuclear en los próximos años, que constituyen el centro de su estrategia. Gadonneix se aferra a sus sueños de ser "un gran actor en la renovación de la energía nuclear en el Reino Unido", promete cumplir su ambición de construir al menos cuatro centrales atómicas en una primera fase, y para ello han adquirido varios terrenos en ubicaciones potenciales. El año próximo espera recibir de las autoridades británicas la certificación para el reactor de tercera generación EPR, que es la tecnología que pretenden construir en ese país. El Gobierno británico estudiará la construcción de ocho nuevas centrales nucleares en Inglaterra. Las nuevas plantas nucleares se instalarán principalmente junto a las instalaciones existentes y se espera que estén construidas durante la próxima década. Una baza más en manos de BE, propietaria de ocho plantas nucleares en territorio británico, que genera aproximadamente la quinta parte de la producción eléctrica del país y tiene en su propiedad los terrenos que se consideran ideales para los planes del Gobierno laborista británico de construir esa nueva generación de plantas nucleares.

CONTEXTO ADVERSO

El tiempo corre en contra de Electricité de France. Esta operación se ha alargado tanto que en Downing Streer ya hay preocupación de que llegaría demasiado tarde para permitir la creación de una nueva generación de plantas nucleares antes de cerrar las existentes en menos de una década. Y aceleran el paso. Sin embargo, la presión de las costuras financieras de la gala también obra en su contra. Más aún la impaciencia de Centrica, propietario de British Gas, que ha comenzado a explorar su propio plan B esquivando París: estudia ofrecer una cantidad en metálico al Gobierno británico por su participación en British Energy a fin de obtener su apoyo para una posible fusión con la generadora de energía nuclear. Los analistas creen que el Gobierno prefiere un acuerdo con EDF, ya que la gigante francesa tiene amplia experiencia en el desarrollo de energía nuclear, la opción energética preferida por la Administración. Pero en el desembarco sobre BE, no todos los planes de Centrica pasan ya por los puentes galos, que esperaban un aterrizaje a cuatro manos, encabezado por EDF, en el que Centrica adquiriera un 25 % de la eléctrica británica.

Gadonneix tiene problemas de asimilación al "no" y, víctima del embudo con el que Francia mira a Europa, no acepta las puertas cerradas. Pero su propio mercado ha comenzado a espetárselas en la cara de la eléctrica, participada por el Estado. La Bolsa parisina sí ha entendido el precio de las alfombras rojas a EDF y que tanto sus resultados como su proyección para 2008 están lejos aún de la dimensión de sus ambiciones y de resultados como los de la eléctrica española, que le acaba de enseñar beneficios récord. En Alemania, Italia y el resto de Europa, la gala aumentó la facturación de EDF, pero bajó en el resto del mundo. En el Reino Unido, la facturación de su filial, EDF Energy, en el primer trimestre de 2008 fue de 2.198 millones de euros, una bajada del 15,9% con respecto al año anterior. El mercado sigue juzgando menos motivantes de lo esperado las previsiones de la eléctrica estatal para 2008, en las que espera que el Ebitda experimente, como mucho, un moderado alza en torno al 3%. La razón es que hay, al menos, dos elementos que van a pesar sobre los costos operativos de la compañía: el aumento del precio de las materias primas y de los equipamientos de producción, además del coste de la reforma del régimen de pensiones.

 

Si los vaticinios de The Sunday Telegraph se cumplen, los 4.000 millones de libras (5.102 millones de euros) en efectivo para cubrir el coste de toda o parte de la participación gubernamental del 35,6% en la compañía eléctrica podrían desvanecer las reticencias de Downing Street a una fusión entre dos británicas, para desgracia de Electricité de France. Aunque sus resultados no son tan buenos como los del año pasado- el aumento que ha experimentado el precio del gas natural y de la energía en el último año, que ha retraído las ventas a los consumidores.-Céntrica enseña músculo y despliega sus tentáculos por Europa, adquirirá en Noruega los intereses de un paquete de activos de gas y petróleo no operados. Por un importe de 375 millones de dólares en efectivo, la compañía británica ha cerrado un acuerdo con Marathon Oil para hacerse con los intereses del área de Heimdal, en el Mar del Norte, lo que incluirá yacimientos de producción, descubrimientos y prospecciones. Necesita con urgencia nuevas fuentes de las que suplir la sed de su demanda, no tiene suficiente producción energética como para satisfacer la demanda y esto la obliga a comprar en el exterior, con el incremento de costes que ello supone. BE sería la solución a ese problema.

El de British Energy es un baile de pretendientes y de máscaras a media luz. Pero la mayor compañía de energía nuclear de Reino Unido se encarga de que no se enfríe la danza de conquista, en marcha desde que el gobierno pusiera a la venta su 35%. La boda no se suspende, pero pende sin fecha, a expensas de que la británica haga valer su preferencia de escuchar ofertas superiores a la de EDF, o de discutir la formación de sociedades conjuntas para la construcción de nuevas nucleares. Su estribillo -el no a medias- le sirve para calentar el valor -que roza ya el 50% de subida en tres meses- y marcar aún más las distancias en Bolsa entre unas ofertas que considera insuficientes y la capitalización de BE. Víctima de su empeño en agitar el ruido y esconder las nueces, empeñada en utilizar a la armada invencible de la prensa gala para insistir en sus posibilidades, carga ahora con el velo de la novia burlada. EDF se enreda en el más difícil todavía. El no de BE suma y sigue con sus desembarcos fallidos en Alemania, sus dificultades en Bélgica con Distrigaz, su humo estadounidense en torno a Exelon y Constellation Energy y sus ansias chafadas en España. La obliga, si quiere seguir en una carrera tan necesaria como costosa para los planes de Gadonneix, a presentar un ajuar demasiado caro o a volver a enfocar todos sus floretes en el desembarco -hasta ahora fallido- en tierras ibéricas. Pero a EDF se le agolpan los asaltos y le flaquean las fuerzas de sus cuentas, el respaldo de los analistas y la fe de los inversores. Si la puerta británica tiene un peaje caro, los muros de la energía ibérica han sido hasta ahora inexpugnables.