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Publicado el martes 5 de agosto de 2008
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Chávez mira ahora hacia el BBVA y atemoriza las inversiones españolas

La nueva Ley Bancaria del Gobierno de Caracas reduce, en la práctica, los márgenes del Provincial, la filial del banco de FG 

Hugo Chávez, presidente de VenezuelaA.Z..– Está dispuesto a demostrar que, para espanto de las inversiones multinacionales y zozobra de sus propios bonos y calificaciones internacionales, lo del banco Santander puede ser sólo el aperitivo de su voracidad nacionalizadora. El presidente Chávez busca ahora su plato fuerte –como ya hizo con CANTV, Sidor o las cementeras- en las empresas farmaceúticas, las de servicios médicos, las alimentararias y las de la industria automotriz. Su ‘Plan B’ de la Ley Habilitante -el atajo legislativo para realizar sus deseos ante el ‘no’ del referéndum de reforma constitucional de diciembre pasado-, está dando sus últimos coletazos con más intensidad que nunca, con 26 decretos con rango de ley, entre ellos 19 referidos a temas económicos. Desde el palacio de Miraflores, Chávez no sólo aprieta el puño con la amenaza de las estatalizaciones. La banca privada, que ya sufre desde junio los embites de la obligatoriedad de bonos y se ve abocada a venderlos a precios en caída libre, encara ahora la nueva Ley bancaria, el arma legal con la que el bolivariano promete perpetrar el secuestro definitivo de las entidades financieras privadas en un laberinto en el que cada vez tienen menos espacio para respirar. La nueva ley, con la subida de los cuotas mínimas obligatorias a los préstamos que las entidades financieras tienen que conceder a empresas de determinados sectores o los límites de los intereses que pueden aplicar a determinados créditos, pueden afectar, más que a nadie, a la filial del BBVA, El Provincial, que es el banco que mayor nivel de intermediación crediticia tiene, un 79,55%. Si como descuenta Inverseguros, Botín consigue recoger 1.500 millones de euros de manos del Gobierno de Caracas por su filial venezolana, FG puede terminar atrapado en el laberinto chavista, envidiándole la suerte a la tocata y fuga del Banco Santander.

En Madrid, Moncloa y el Palacio de Santa Cruz ya han demostrado lo lejos que van a llegar en la defensa de los intereses de las empresas españolas en los predios bolivarianos. Y por esta vez, no es mucho. Y aunque Emilio Botín prefiera ‘mejor no meneallo' y extender el puente de plata para salir de un entorno que se ha vuelto irrespirable- y del que ya contaba en salir desde hace meses- las grandes empresas españolas, que han invertido más de 1.700 millones de euros desde 1999,  saben que su guerra a las multinacionales es un suma y sigue para el presidente venezolano. Chávez añade nuevos mutros a su laberinto financiero, unos predios en los que busca limitar las expectativas de los grandes bancos privados, aún a costa de deshilachar el sistema bancario y dejar al Estado abocado a ser el cancerbero del miedo de los consumidores, el capitán de unos  barcos a los que se encarga de hacer él mismo las vías de agua.  

Repsol YPF ya pasó en 2006 el peor ‘sarampión' de las nacionalizaciones energéticas en Venezuela. Ahora, convertida en oficiante de los últimos acuerdos energéticos entre Madrid y Caracas, de momento la blindan los acuerdos de asociación mixta con Pdvsa y sus planes de nuevas operaciones en el Orinoco.  Al Banco Provincial - que en los primeros seis meses del año aportó a la matriz del BBVA un 3,1% de sus ganancias- sólo la dificultad del estado venezolano para digerir, al menos de momento, más de un gigante bancario a la vez, le amuebla su trinchera antinacionalizadora y blinda sus fortalezas frente a sorpresas en Venezuela. Con una ‘caja tonta' a mano, por ahora al menos Chávez no necesita más. Y si consigue aquietar esa saguas ahora, no las sacudirá antes de las elecciones regionales de noviembre. Menos aún, a la vista de la reacción de los venezolanos tras el efecto Santander', de las colas frente a las sucursales del Banco de Venezuela. Chávez está además, aún, ocupado en digerir CANTV. Y Movilnet sigue teniendo la hegemonía en telefonía celular. Tanto que los analistas locales descuentan que sería muy pronto- incluso en la bitácora de su delirio kamicace- para darle nuevos sustos a César Alierta, esta vez en las espaldas de Movistar, que no deja de ser una de sus filiales más rentables en Latinoamérica, donde- con el Iphone en exclusiva en la mano-  el total de accesos móviles habían llegado a 9,8 millones de suscriptores, después de haber logrado la masificación de sus servicios inalámbricos fijos, duplicar las altas en banda ancha móvil y de haber realizado una buena faena en captación de clientes en el segundo trimestre.  

Si llega a materializarse la negociación con el Banco de Venezuela, el Estado se convertiría en el principal agente bancario de la nación y en la tercera mayor entidad en importancia por activos y depósitos. Una vez concretada la nacionalización de la filial del grupo Santander, el Estado venezolano se convertiría en el mayor banquero del páis: poseería el 16,44% del total de créditos de la banca y el 24,38% de los depósitos, el 17% de las oficinas y el 21% de los empleados del sector, a lo que hay que sumar la discrecionalidad sobre el manejo de los fondos públicos y de Pdvsa. Ello significa que quedaría por encima del actual líder bancario nacional, Banesco, que controla el 15,26% y 14,14% en ambos segmentos. La banca pública de Venezuela cuenta ya con el Banco Industrial, Banco del Tesoro, Banco Agrícola y Banfoandes.

Pero a Hugo Chávez le saben a poco el petróleo y la mayor parte de la banca en sus manos  Chávez engorda sus tentaciones de seguir a toda carrera `por la senda emprendida en los últimos meses con la Cantv (Compañía Anónima Teléfonos de Venezuela), Electricidad de Caracas, Sidor (Siderúrgica del Orinoco) y un grupo de cementeras, además del antecedente de Radio Caracas Televisión (RCTV)". Ni las relaciones bilaterales, ni la recién estrenada ‘reconciliación' con la diplomacia española, ni los criterios del ministro  Ali Rodríguez y las advertencias de Sudebán y las patronales de los principales sectores productivos pueden impedir que Chávez quiera ir más allá de la obertura y quiera hacer de esta ‘opereta nacionalioora', un nuevo capítulo de la agenda estatizadora que implantó en 2007, y con la cual pretende convertir al Estado en el principal actor económico del país. A tiro de las arremetidas del bolivariano, ahora, sectores estratégicos parece que son permeables y podría buscar empresas de alimentos, farmacéuticas o de salud. Incluso, sectores en los que aún el mandatario no ha intervenido mayormente, como es el caso de las aseguradoras, y las industrias farmacéutica y automotriz. Alimento para sus huestes electorales más fieles, ahora que las elecciones de noviembre se aproximan. Aunque poner a galopar los caballos puede tensar las diferencias de criterio en el interior del Palacio de Miraflores que ya el ‘caso Santander' hizo sangrar.

Con esos mimbres, no llama la atención que según Fedecámaras, de las 11.600 industrias que había en 1999 queden hoy 4.600. Amenazar es gratis- recordaba el día antes del referéndum Chávez a las empresas españolas-, nacionalizar puede que también y si no, (con CANTV compró las acciones a saldo, con un descuento cercano al 20% para Verizon), para eso seguirán estando ahí los bolidólares de Pdvsa.

Otra cosa será el vía crucis para la banca privada en el país. La primera estación, la de la venta obligatoria de bonos, ya les ha pasado factura. La segunda, la de la Ley bancaria, se acaba de inaugurar: guiándose por los anteproyectos que habían circulando recientemente, analistas del sector bancario estiman que la nueva ley debe estipular nuevos topes mínimos para las llamadas carteras obligatorias de la banca. Con la ley vigente, lo bancos deben destinar ya el 47% de sus préstamos a sectores específicos como la agricultura, la microempresa, la vivienda, la industria manufacturera y el turismo. Ahora suma y sigue con otro decreto que sanciona una Ley de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria, que declara al sector de la producción y procesamiento de alimentos como un área de utilidad pública. Y un decreto ley de Salud Agrícola y una reforma de la Ley de Turismo.

LABERINTO FINANCIERO

La bronca política no hará más que enturbiar las debilidades económicas de un sistema que ya sufre los síntomas de nueve años de autarquía petrolera, a la que Chávez ha dado cuerda a golpe de gasto fiscal y consumo y a costa de la productividad.

Hugo Chávez está atrapado en el laberinto: el bancario, financiero y monetario es sólo una de las cámaras de tortura en las que Chávez puede terminar como el cazador cazado. Después de años tratando de agitar las aguas de la economía, intenta ahora apaciguarlas de la mano de Ali Rodríguez, pero ni sus planes de reestructuración- un nuevo atajo al ‘socialismo bolivariano'- ni los esfuerzos por entonar nuevos cantos de sirenas que atraigan al sector empresarial y animen al tejido productivo tienen efecto. Azota a los bancos - hijos del riesgo-país, del miedo de los inversores y depositarios -con el látigo de las restricciones operativas, las cargas fiscales, la zozobra monetaria y las amenazas de nacionalización; los liga a los efectos negativos de su socialismo y ahora les obliga a la venta de bonos para tratar de secar el mercado de dólares, aún a riesgo de agitar más las aguas inflacionarias y dar el golpe de gracia bancario, que cobrará la zozobra de los papeles públicos a mitad de precio de adquisición y en bolívares.

Chávez no puede evitar embriagarse con su cóctel letal: control de precios, control de cambio, control dual encubierto con la trampa de los bonos; ocupaciones de empresas rentables,  cargas tributarias, y amenazas sobre la propiedad individual, mientras que el Gobierno afianza el gasto corriente con una indisciplina fiscal, carente de controles y transparencia.

En el petroreino de los sueños bolivarianos, cada ladrillo para tratar de contener al dólar paralelo castiga al tejido financiero, devalúa la deuda y anima a los mercados negros. Urgido por la obsesión de su trío de males- tratar de secar el flujo de dólares, controlar la inflación y recuperar el ‘bolívar fuerte'- Alí Rodríguez cava más honda la fosa que aísla su laberinto y, con la imposición a las entidades bancarias a vender 5.600 millones de dólares de sus notas estructuradas- la mayoría bonos en dólares- buscan que sean los bancos los que se conviertan en trabajadores forzosos de esa fosa. El problema es que el precio de los bonos de la República ha caído en el mercado- en algunos casos a la mitad del valor de compra- y  se exponen a registrar pérdidas. La nebulosa económica, financiera y monetaria que rodea el Palacio de Miraflores no ayudará a mejorar la expectativa de los bonos. Ni siquiera el horizonte.- que el mercado da por descontado- de que será el propio Gobierno el encargado de una recompra masiva de bonos en dólares. Y es que la nave bolivariana está atrapada en las fronteras de su propio dilema: dejar que el dólar paralelo aumente, con lo cual hay mayor presión inflacionaria, o endeudarse para bajarlo, con lo que aumenta el riesgo- país y la percepción- que ahora tienen la mayoría de analistas y mercados-.

TRAMPA  KAMICACE

No sólo es Financial Times el que que descuenta que cinco o seis instituciones financieras en Venezuela pueden entrar en crisis antes de un año. Los bancos se han convertido en hijos del riesgo-país, del miedo de los inversores y depositarios -con el látigo de las restricciones operativas, las cargas fiscales, la zozobra monetaria y las amenazas de nacionalización; los liga a los efectos negativos de su socialismo y ahora les obliga a la venta de bonos para tratar de secar el mercado de dólares. Y ni Ali Rodríguez, ni mucho menos la Superintendencia de Bancos (Sudaban) quieren arriesgarse a que la salida del Santander y su posible heredero desequilibren aún más un sistema ya tocado. Pero la estatización del Banco de Venezuela se interpreta como una señal de que el Gobierno no desea inversión extranjera, un elemento importante para diversificar la economía y asegurar crecimiento en el futuro. Y ha comenzado a pasarle factura a los Bonos de la República: el Global 27 registró un declive desde 91,1% de su valor hasta 90,1% y los papeles que expiran en 2034 un descenso desde 86,4 hasta 85,5%.

Los casos del Banco Industrial de Venezuela, del Banfoandes o del Banco del Tesoro son reveladores y los cientos de millones de bolívares, fuertes o débiles, inyectados por el poder para desactivar posibles quiebras sólo refuerzan el argumento del presidente del Banco Venezolano de Crédito (BVC), Oscar García Mendoza, que anticipa quela privatización destruirá el Bano de Venezuela. No sería la primera vez. Basta recordar que los los jubilados del Seguro Social, cuando les dicen que cambiarán los pagos de la banca del sector privado al Banco Industrial de Venezuela, comienzan a hacer manifestaciones públicas y a emitir comunicados". En este momento la principal institución financiera del Estado es el Banco Industrial de Venezuela, organización que no escapa al patrón de pérdidas y baja eficiencia. Datos de Softline Consultores, en los últimos catorce semestres el Banco Industrial registra resultados negativos en cinco de ellos. La pérdida de estos cinco semestres representa 161,2 millones de bolívares fuertes. Y la entidad incurre en los gastos más elevados del sistema.

Al cierre del primer semestre, de acuerdo con las cifras de la Superintendencia de Bancos, los costos de personal y operativos equivalen a 64,80% de los ingresos que reporta el portafolio de créditos y las inversiones en bonos, mientras que el promedio del resto de los bancos es de 37,15%.