Los resultados de Fortis y HSBC sacan otra vez los colores a la banca europea
Con sus debilidades expuestas al sol londinense, el HSBC, el mayor banco de Europa encarna los peores presagios que anunció el regulador bancario -la FSA- en las tierras ‘de su graciosa majestad’: ésos que juraban que los bancos y las cajas de ahorro del Reino Unido enfrentan las condiciones más difíciles desde principios de los 90 y que los bancos europeos pérderán en los mercados de crédito al consumo e hipotecario entre 2008 y 2010 unos 120.000 millones de euros. El HSBC no oculta que navega en el período "más difícil" para los mercados financieros "en varias décadas". Obtuvo en los seis primeros meses de 2008 un beneficio neto atribuido de 7.722 millones de dólares (4.956 millones de euros), un 29% menos que en el mismo período de 2007, afectado por la pérdida de valor de sus activos de Estados Unidos. Y se vio obligado a realizar en el primer semestre unas provisiones totales de 10.247 millones de dólares (6.577 millones de euros) por la pérdida de valor de sus activos y por otros riesgos crediticios, un 58% más que en 2007. De esa cantidad, 4.600 millones de euros correspondieron a sus actividades en Norteamérica.
Las turbulencias en los mercados financieros y la mala digestión del ABN Amro le han generado unas pérdidas de 591 millones en esos seis meses a Fortis, que no ha podido evitar que beneficio neto de 1.638 millones de euros, lo que supone una caída del 41% en comparación con el mismo período del 2007. A pesar de insistir en que todas las ramas de negocio han evolucionado en el primer semestre de manera satisfactoria y en que el banco sigue gozando de una sólida posición financiera, reconocen que el "entorno se está volviendo más difícil". Tanto como para haber obligado a la venta de algunas actividades de ABN AMRO a Deutsche Bank; una operación que, a falta de completarse, la operación tendrá un impacto negativo en su cuenta de resultados de alrededor de 900 millones. Y como para anticipar que y advirtió de un incremento de la volatilidad en el resto del ejercicio debido por sus planes de realizar nuevas desinversiones y crear sociedades conjuntas.
En su división de banca Fortis logró un beneficio neto en la primera mitad del año de 1.185 millones de euros, tras descontar 409 millones por la inestabilidad de los mercados. En cuanto al área de los seguros, el beneficio neto en el primer semestre fue de 642 millones de euros, que incluyen 182 millones netos de impacto negativo por la agitación del mercado de crédito.
Los gastos totales aumentaron por su parte un 4%, si bien disminuyeron ligeramente si no se contemplan los costes de integración y consolidación de ABN Amro. Los gastos operacionales avanzaron un 3%, en especial por las iniciativas de crecimiento y la integración de Fortis Insurance Company Asia.
HSBC sigue a otros bancos británicos. Si, como amenazaba Bryan Sanderson, presidente de Northern Rock, lo que está en juego es "la reputación de Londres y del Reino Unido como centro financiero internacional", pintan bastos para su prestigio. Las debilidades les han quedado al aire: el impacto de las turbulencias del mercado del crédito, cuando no directamente la sacudida de las ‘subprime' han tocado la línea de flotación de un puñado de los grandes buques financieros del Reino Unido, que hacen aguas a ojos vista, impotentes para achicar el agua de una tormenta que va a costar a la City londinense 40.000 empleos este año.
La City no gana para disgustos, ni para rescates. Ni el torniquete de las provisiones propias, ni el flujo del BCE, ni los esfuerzos paternalistas de Downing Street desde principios de año, ni la nebulosa del BoE con el tardío canje de 50.000 millones de libras de bonos del Tesoro por hipotecas de los bancos y los vaivenes de la política monetaria de Mervyn King-- tan pronto baja tipos como sugiere la subida a Trichet- son suficientes para taponar la vía de agua financiera. Menos aún si, como descuentan los analistas locales, la banca inglesa necesita aún 40.000 millones de euros para saciarse. A la ampliación de capital de 15.192 millones de euros del Royal Bank of Scotland (RBS)- la mayor en la historia bancaria de la UE- y el despido de la cuarta parte de su plantilla le siguieron los pasos del Halifax Bank of Scotland (HBOS), el principal banco hipotecario del país, con una emisión de derechos por 5.000 millones de euros y el Bradford & Bingley (B&B), 258 millones de libras (326 millones).