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Publicado el miércoles 6 de agosto de 2008
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Northern Rock le sigue saliendo caro a Downing Street

Ni la catarsis de la crisis, que algunos conciben como la ‘cura de adelgazamiento’ para eliminar las toxinas financieras y depurar problemas e imprudencias, ni el salvavidas del 10 de Downing Street purgan las penas del banco británico, que reconoce ahora que pierde 746 millones y seguirá en números rojos hasta 2011. Downing Street está, de nuevo, condenado al juego de manos para seguir llenando la bombona de oxígeno de Northern Rock. Los mismos que afilaron las garras de la prensa británica y alimentaron la munición con la que intentó desacreditar a la banca española por su falsa dependencia del BCE, acuden ahora al albergue del salvamento del Bank of England. Pero la sed de liquidez no es el único de los problemas de RBS ni del resto de los que afean el prestigio de la City. La infección de Northern Rock está extendida: sus cifras son resultado de unos menores ingresos procedentes de intereses y de otros negocios, un incremento en las provisiones por posibles impagos y un volumen de nuevos préstamos por debajo de lo esperado.

Las condiciones del mercado se han deteriorado, teniendo consecuencias para la entidad. Los retrasos de más de tres meses en el pago de los préstamos se ha doblado en lo que va de año, hasta alcanzar en junio el 1,18%. Asimismo, el número total de propiedades embargadas ha crecido en estos seis meses de 2.215 a 3.710.

El banco de Newcastle ha devuelto en lo que va de año 11.852 millones de euros del préstamo que recibió del Gobierno como parte de su plan de viabilidad, y aún le resta por pagar otros 22.072 millones, ha anunciado la entidad. Ni la más optimista de sus bitácoras de viaje, bajo el timón del presidente, Ron Sandler, prevé nada diferente que pérdidas significativas" en 2008, y que el banco se mantenga en números rojos hasta 2011 debido al plan de reestructuración y a que el entorno crediticio sigue estando "difícil". Sin embargo, Sandler ha afirmado que la entidad se encuentra por delante de los plazos marcados por el plan de viabilidad en cuanto a la devolución del préstamo y espera que el Northern Rock comience a recoger beneficios a partir de 2012.

Con el objetivo de fortalecer la base de capital de la compañía, Sandler ha anunciado que el Gobierno ha llevado a cabo una revisión del plan que supondrá la conversión en acciones ordinarias tanto de los 504 millones de euros de acciones preferentes que posee como de 3.000 millones de deuda pendiente de pago. Sin embargo, esta operación, que requerirá una nueva aprobación de la Comisión Europea al tratarse de ayudas estatales, no supondrá ninguna transferencia de liquidez al Northern Rock.

Las grandes entidades financieras británicas hacen lo que pueden para evitar seguir la vereda del Northern Rock. Saben que, si tocan fondo, no tendrán la misma suerte que el banco, cuyas facturas pagan ya Downing Street y los contribuyentes por la senda de la nacionalización. Londres intenta desde hace meses convertirse en el epicentro de las cuatro economías de la Unión Europea que juegan en las grandes ligas del G-7 y Brown en el caballero blanco de las recetas contra la crisis de las ‘subprime' y la desaceleración de las economías del Viejo Continente, pero ni su sistema bancario, ni el regulador han hecho los deberes ni están para dar lecciones a los Veintisiete.

Otra vez el dinero público como bote de salvación de intereses privados. Se lo ha recordado el departamento del Tesoro y la Financial Services Authority, el supervisor financiero. Brown pagó la factura de sus demoras en Northern Rock y el BRS y el BoE pagan ahora las del orgullo británico, la negación de la zozobra, hasta que la vía de agua financiera ha llegado a la sala de máquinas de algunos de los grandes bancos de su majestad.