El Gobierno de Managua estrecha el cerco sobre la eléctrica adquirida por la gasista
Gas Natural hereda los fantasmas de Unión Fenosa en Nicaragua
Daniel Ortega coloca al ‘conseguidor’ del sandinismo en la Junta directiva de la filial local de la eléctrica
Es lo más oscuro de la herencia de Unión Fenosa, un armario que el Gobierno sandinista se ha empeñado en llenar de cadáveres incómodos. Francisco ‘Chico’ López llega a la filial nicaragünse de la eléctrica española dos meses después del desembarco de Daniel Ortega en el 16% de Fenosa-Nicaragua. Por la puerta de emergencia, pero con el respaldo del presidente centroamericano y con su reciente medalla al mérito militar en la pechera, por si las dudas. Daniel Ortega sobreactúa. Todos saben ya que ‘Chico’ es, como dice el mandatario, la ‘pieza clave’ del Gobierno sandinista. En realidad, el ‘hombre orquesta’ del comandante Ortega es mucho más: el tesorero de los sandinistas, el ‘chico para todo’ de sus empresas. Y, si primero Pedro López Jiménez -y dentro de poco la empresa gasista que preside Salvador Gabarró- no lo impiden, puede convertirse en el ‘caballero blanco’ de un desembarco estatal mayor en las filiales locales de Unión Fenosa. Sólo la timidez de los ‘bolidólares’ venezolanos -que en su momento se ofrecieron y después se echaron atrás- separa a Ortega de su sueño: remedar las ‘compras’ de Chávez con CANTV o el Santander. Eso y la lucidez de de saber que la ONG lleva en el pecado la penitencia.
El presidente Daniel Ortega ha recibido al nuevo embajador español en Managua, Antonio Pérez Hernández, con las celebraciones oficiales por el ‘acuerdo' -a la fuerza ahorcan- con la eléctrica española, apadrinadas- juran los sandinistas- por La Moncloa y el Palacio de la Zarzuela. Pero Ortega no jubila sus cañones. No se resiste a ponerle el collar a Unión Fenosa, sólo le aparta de su ansiedad -Ortega dixit- la cruda realidad: "aunque lo ideal sería que la distribución de la energía eléctrica volviera al control del Estado nicaragüense", "no es posible porque su Gobierno no dispone de los recursos necesarios para afrontar la operación".
Entretanto, se conforma con el matrimonio forzoso del Estado con Unión Fenosa y coloca de ‘carabina', a Francisco López, presidente de Petróleos de Nicaragua (PETRONIC), puente del abastecimiento de combustible desde Venezuela y director de la empresa nicaragüense-venezolana Albanisa, que se encarga de importar el crudo venezolano y que concede créditos favorables al sector eléctrico con los fondos que le genera el negocio petrolero. A Ortega, ‘Chico' López le parece la "persona ideal para el cargo". No es para menos: el ‘hombre orquesta' del gobierno está en todas las salsas económicas y energéticas de Nicaragua. Polémico por la participación que han tenido sus empresas en la construcción del proyecto habitacional "El Pueblo Presidente". Antes de la toma de posesión del gobierno de Ortega, su nombre apenas sonaba en el círculo de empresarios sandinistas que organizó el hoy asesor económico del FSLN, Bayardo Arce; luego apareció como tesorero del FSLN, cargo que dejó el Comandante de la Revolución Henry Ruiz a mediados de los años noventa.
López tiene el poder omnipresente para aparecer en El Timal, en La Fundadora, en Petronic, en Albanisa, en Tecnosa, en la Tesorería del FSLN y ahora, en una silla de la Junta Directiva de Unión Fenosa en Nicaragua. Por mucho que el gerente de Comunicación de Unión Fenosa, Jorge Katín, asegure que "el Presidente tiene sus razones para nombrar a López en ese cargo" y que "ojalá se integre lo más pronto posible a la junta directiva", ‘Chico' López llega precedido de su aura de polemista ‘hombre orquesta' de las finanzas del gobierno. Como hombre para todo en las cuentas y los proyectos de Daniel Ortega y su mano derecha- Bayardo Arce- y, si nadie lo remedia, como embajador de futuros nuevos sustos por parte del gobierno sandinista.
CAZADOR CAZADO
El viejo coronel nicaragüense marca sus propios ritmos. Lo ha demostrado en los últimos meses con la eléctrica española. Inasequible a la realidad jurídica nicaragüense, no dudó en hacer publicar el decreto 29-2008 para poner en vigencia el protocolo de cesión de acciones del 16% a Fenosa por la condonación de la deuda, a pesar de que hasta cuatro días después no fue enviado a la Asamblea Nacional para su ratificación. Para abrir el vals del matrimonio forzoso con Unión Fenosa, el presidente sandinista se empeñó en llevar a la española al altar por la puerta del chantaje y la presión, un acceso plagado de insultos y amenazas, trufado con el embargo bicéfalo de la estatal Enacal sobre los bienes de la eléctrica y coronado de la promesa de convertirse en una pareja de baile muy presente y bastante incómoda.
Poco le ha importado acabar como el cazador cazado en sus monterías kamicaces. Ortega ha comenzado a cargar con la "cruz" que hasta ahora llevaba sola la empresa española, condenada a ejercer de "ONG energética", previa inversión de 200 millones, en un entorno caótico y desfavorable. Después de años de repudio a las demandas de Disnorte y Dissur, el presidente, -amarrado ya a su destino por su participación del 16%- no podrá desconocer la gestión ni los resultados de la eléctrica, está atado a un fatum que hasta ahora le ha servido como munición política.
Ortega y su asesor aúlico, Bayardo Arce, se han convertido en rehenes de sus pecados con las empresas españolas. Pero no le salen las cuentas. Es lo malo del acoso y derribo, que a los piratas se les olvida el costo de mantener los botines de sus asaltos. Ni siquiera la capital nicaragüense tiene dinero para mantener el plan de ahorro energético que ha salido de la mesa del mismísimo Arce. No ha tenido más remedio que subir el IVA al cobro de energía, ahora que comparte el padrinazgo de las distribuidoras, ha dado de frente con las realidades mil veces negadas a Fenosa aplicar un incremento en la factura de consumo energético, del ocho por ciento, aparte de las otras alzas aprobadas por el Instituto Nicaragüense de Energía (INE), ente regulador del sector eléctrico. Con los argumentos de la eléctrica pesca en las aguas de los consumidores -de alto consumo y pequeños y medianos negocios, pero un sobreingreso que, sin embargo, acabará en exclusiva engrosando las arcas públicas nicaragüenses.