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Publicado el lunes 1 de septiembre de 2008
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Monitor de la Construcción

No sólo los sectores inmobiliario y de la construcción están ya en caída libre

La economía, incapaz de frenar un deterioro cuyo inicio se remonta a la segunda parte de 2007

Ignacio Mulas.– El final del verano y de las vacaciones de la mayoría de los españoles nos ha dejado de nuevo ante una situación económica en caída libre cuya evolución reciente -a tenor de los últimos datos conocidos- no solo no permite aún atisbar el final del actual ciclo descendente sino que parece ahondar más si cabe la caída de nuestra economía en general y de algunos sectores -construcción residencial, venta de vehículos de motor, textil, turismo...- en particular. Y son datos hasta junio, sin incluir los meses de julio y agosto, en los que ha constatado cualquier españolito de vacaciones -menos atascos, playas menos llenas, chiringuitos casi desiertos, restaurantes medio vacíos donde otrora había que reservar con semanas de antelación, mogollón de oficinas del sector inmobiliario cerradas o en traspaso, menos colas en las gasolineras y en los supermercados... y por todas partes obras paralizadas, promociones de viviendas a medio construir con banderolas al viento y sin ningún obrero en sus tajos- que la cosa va a peor. Las vacaciones se han terminado y hay que volver a la dura realidad; nuestra economía no encuentra el camino para frenar la caída iniciada en la segunda parte de 2007. No se ve aún un suelo desde el que pueda iniciarse un rebote aunque sea tímido, ni su duración. 

La economía nacional ha crecido en conjunto en este segundo trimestre un 0,1%, exactamente lo mismo que, según el Gobierno, se estimó de más en las cifras dadas por buenas para el conjunto de 2007, vaya por Díos qué coincidencia; así al menos nos quedamos como el chiste de "cero grados, ni frío ni calor", pero se gana un trimestre para la previsible y no deseada recesión -dos trimestre consecutivos con crecimiento negativo-. Sin embargo todos los indicadores adelantados de lo que llevamos del tercer trimestre no son para echar cohetes -en especial el alarmante descenso del consumo de los hogares-, con la excepción de la esperanzadora reducción en cuatro décimas de la inflación en agosto que aleja un poco el fantasma de la estanflación, aunque esa bajada se deba en su mayoría a "causas ajenas a nuestra voluntad", en especial a una más favorable evolución del precio del crudo en ese período. 

En lo que respecta a la construcción, tanto los datos del INE respecto a su evolución en el segundo trimestre de este año, como la situación de los principales problemas coyunturales y estructurales del sector, no parecen mejorar sino que, al contrario, evidencian una dinámica recesiva que probablemente mantenga aún su inercia en los próximos trimestres. La inversión en construcción durante el segundo trimestre del año ha caído un -2,4% en tasa interanual siendo la primera vez desde 1996 que en este período la actividad tiene una evolución negativa. Este resultado se debe a la severa caída de la actividad residencial que ha pasado de crecer un 3,2% y un 2,5% en los dos últimos trimestres del 2007 respectivamente a caer un -1,1% en el primero y ya un importante -6,3% en el segundo trimestre de este año, también en tasas interanuales. La magnitud de la caída de este subsector, siendo muy importante, no es una sorpresa dada la desastrosa evolución estos últimos meses tanto de las transacciones de vivienda nueva como de las viviendas construidas y finalizadas, pero marca una tendencia negativa inexorable para los próximos trimestres. Desde fuentes cercanas a la patronal APCE se baraja de forma oficiosa que en este año 2008 podrían desaparecer en torno a 30.000 empresas promotoras en nuestro país.

El lastre que representa la negativa aportación del subsector residencial no ha podido ser compensado por el resto de construcción -que es fundamentalmente obra civil- ya que aunque ha mantenido un crecimiento del 1,9%, prácticamente idéntico al alcanzando el primer trimestre del año, se queda muy lejos de las cotas de crecimiento que, trimestre tras trimestre, venía alcanzando la obra civil desde 1996, y no parece que en los próximos dos trimestres pueda aumentar de manera importante, dado que la evolución de la licitación pública tampoco muestra un perfil muy esperanzador. Ello es debido a causas múltiples que van desde las dificultades financieras de algunas administraciones públicas a la confusión en los pliegos de licitación generada por la inoportuna entrada en vigor recientemente de una nueva Ley de Contratos con importantes novedades y numerosas exigencias de nuevo cuño aún no reglamentadas en su totalidad. Y además, la posible aplicación de sistemas de financiación privada y de sistemas de colaboración público-privada en la financiación de nuevas infraestructuras, que podría descargar la apurada situación financiera de alguna de las AA.PP. y adelantar en alguna medida la disponibilidad de muchas de estas infraestructuras, no atraviesa su mejor momento debido tanto al notable endurecimiento de las condiciones de financiación a consecuencia de la crisis financiera mundial que estamos sufriendo como a posturas muy distantes entre concesionarias y clientes públicos sobre costes de expropiaciones, plazos de realización, etc., como se viene evidenciando por ejemplo en los importantes problemas, desacuerdos y desencuentros entre las partes en los contratos de mantenimiento de las autovías de primera generación. Estos desencuentros en momentos no precisamente boyantes pueden desembocar en un "absentismo nacional" de las principales concesionarias españolas que pueden ralentizar su presencia en proyectos nacionales para centrar su actividad en proyectos en otros países donde su experiencia está siendo valorada adecuadamente y donde su capacidad competitiva viene proporcionándoles éxitos continuados.

Con todo esto parece que la evolución en la segunda parte de este año seguirá la tónica señalada, ahondando la pérdida de empleo sectorial que, según la EPA, ya lleva dos trimestres consecutivos descendiendo con caídas hasta del 6,8% en el segundo trimestre de este año, lo que significa, sin ánimo de ser antipatriota, que a finales de este año el sector puede perder entre 350.000 y 400.000 empleos respecto a lo alcanzado el año 2007, es decir, entre un -17% y un -20% del total de trabajadores que empleó el sector el año pasado.