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Publicado el martes 16 de septiembre de 2008
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En RTVE no habrá un segundo ERE 

Otoño negro para los medios informativos

Más de 200 periodistas y profesionales perderán su empleo antes de Navidad

Teo Garay.– Se avecina un otoño negro para los medios de comunicación. Al menos doscientos periodistas y profesionales de los medios perderán su empleo antes de Navidad a causa de la crisis económica y de la caída de los ingresos publicitarios. La cadena Tele 5 tiene previsto despedir a partir de finales de este mes de septiembre a veinte periodistas de sus informativos, que no acaban de lograr la audiencia esperada por la cadena líder en espectadores. A este recorte se unen otros planes de regulación de empleo -aunque la mayoría sean bajo la cobertura de jubilaciones anticipadas- que barajan los tres grandes grupos editores del país: Vocento, Prisa y Unedisa. Y los 70 profesionales anunciados oficialmente en la Regulación de Empleo de La Gaceta de los Negocios -la mitad de la plantilla-, que lleva el bufete laboralista de Juan Antonio Sagardoy. En el Grupo RTVE, sin embargo, sólo habrá despidos pactados, una vez culminado su ERE.

Vocento planea una reducción de plantilla en ABC, su periódico nacional, cuyo alcance se desconoce aún. Aunque quienes más temen por su futuro, incluido el cierre definitivo de la empresa, son los empleados de su agencia de noticias, Colpisa, incapaz de competir con Efe y Europa Press y sobre todo con la inmediatez de Internet. En la artesanal Colpisa, jubilado su mítico director, Manu Leguineche, sólo cotizan como clientes los medios del propio grupo Vocento, muchos de ellos en pérdidas, lo que convierte su situación financiera en poco menos que catastrófica.

El grupo Prisa merece punto y aparte. El conglomerado liderado por la familia del fallecido Jesús Polanco y el periodista Juan Luis Cebrián atraviesa una crisis que llega a cuestionar incluso la supervivencia del grupo. En otoño iniciará un plan masivo de jubilaciones anticipadas en su cabecera de referencia, el diario El País. La empresa intentará deshacerse de los veteranos mayores de 58 años -más de un centenar de empleados- como parte del plan de ajuste firmado con los bancos para conseguir una ampliación de la deuda del grupo, que supera ya los 6.000 millones. En la ampliación del plazo de amortización de ese descomunal débito, firmada poco antes del verano, los bancos acreedores obligaron a Prisa a reducir su deuda en 1.900 millones de euros antes de marzo del próximo año. Sus directivos están obsesionados: ¿De donde saldrán esos 1.900 millones? Los gestores del grupo intentan obtenerlos con la reducción de empleo y la venta de ese pozo de pérdidas sin fondo que es Sogecable, gestora de Cuatro y Digital +.

Más de un centenar de personas a la calle, menos gastos, nada de ascensos y mucho ánimo para aceptar las prejubilaciones, por que, según las cabezas pensantes del grupo, se avecinan tiempos difíciles. Lo que este otoño serán jubilaciones anticipadas en el siguiente podría ser una Regulación de Empleo en toda regla, viene a ser el mensaje. Los directivos se escudan en la drástica reducción de los ingresos por publicidad, que en este caso duplica a la caída de ingresos en El Mundo por este mismo concepto. Pero, ¿justifica ese factor que se pase de ganancias a pérdidas en tiempo récord, apenas tres ejercicios?

En Unedisa, editora de El Mundo y Expansión, hay calma tensa, a la espera de que rueden cabezas. Su consejero delegado, Antonio Fernández Galiano, comunicó a la cúpula directiva antes de verano que habría que hacer ajustes equivalentes a la pérdida que habrá este año por los ingresos publicitarios. Los rumores de un despido colectivo se dispararon entre las plantillas de las distintas cabeceras, pero por ahora se desconoce el alcance de tales ajustes. Se baraja una horquilla entre 100 y hasta 400 despidos y prejubilaciones que se producirían sobre todo en las áreas administrativas, debido a la duplicidad de funciones surgida después de que esta editora italiana adquiriera el grupo Recoletos, editora de Expansión, Marca y Telva. El objetivo es reducir un 15% los gastos del grupo, mermados por la adquisición de Recoletos a Jaime Castellanos y la caída publicitaria.

La crisis publicitaria es tan fuerte que el diario gratuito 20 Minutos despidió antes de verano a 16 periodistas. Mientras, el nerviosismo ha cundido ya en las otrora poderosas generalistas, Antena 3 e incluso en Tele 5, donde Pedro Piqueras no ha conseguido batir a Gloria Lomana en Antena 3 ni superar la inercia de los espectadores hacia los informativos de La primera, la de los "telediarios de toda la vida". Por primera vez la palabra pérdidas está en su horizonte, aunque sólo la segunda se ha atrevido a dar el paso de los recortes laborales. Por ahora. Entre otras cosas ante el desafío de la Televisión Digital Terrestre. La posibilidad de repartir de cada vez más exigua tarta publicitaria en 33 canales desvela a los magnates de la televisión analógica.

¿Caben más despidos en RTVE?

Mientras, en la SEPI no hay novedades y se descarta que la cúpula directiva de la Corporación de RTVE vaya a realizar otro despido colectivo de 1.800 trabajadores, ante la caída de las inversiones publicitarias y dado que la ley les prohibe una desviación superior al 10% del total de la subvención. Así lo publicó ayer el boletín Extraconfidencial, pero se esgrimen dos argumentos para desmentirlo. El primero, que el Gobierno no aceptaría tamaño coste después de haber despedido a más de 4.000 trabajadores con suculentas prejubilaciones que costarán a la sociedad la friolera de 1.680 millones de euros hasta 2022. El segundo, que aún no ha transcurrido el plazo legal permitido para presentar otro ERE.

Nadie augura todavía el final del túnel, pero todo hace pensar que los turrones sabrán más amargos esta Navidad en los medios de comunicación. Una luz la aporta la solución pactada en las editoriales G+J y Motorpress Ibérica, con mil trabajadores en plantilla. El grupo alemán se ha comprometido a no realizar despido colectivo alguno hasta julio de 2009, a cambio de que los directivos reduzcan un 5% su sueldo, los empleados acepten la congelación salarial en 2009, a excepción de los sueldos más bajos a los que se les subirá el IPC, y, por último, que todos trabajen en horario intesivo para regresar a comer a sus casas y así no tenerles que pagar la comida. Toda una alternativa en tiempos de crisis.