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Publicado el jueves 18 de septiembre de 2008
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INCLITUS

En tiempos de crisis...,  Zapatero no muda el Gobierno


La venta del paquete del Santander en Cepsa, paralizada. Gas Natural y el precio de Fenosa. Sacyr avanza en la venta de Itínere

Alberto Valverde.– Zapatero está resistiendo panza arriba las presiones que recibe desde hace semanas del entorno de su vicepresidenta Fernández de la Vega (y otros medios afines) para proceder a la sustitución de tres miembros del Gobierno, incluyendo el vicepresidente económico, Pedro Solbes. Al ocupante del palacete de Hacienda en la madrileña calle de Alcalá parece que le ha salvado, por los pelos, la quebradiza campana de Wall Street. Zapatero debe estar guiándose por la máxima ignaciana:  en tiempos de crisis...

Lo preocupante, sin embargo, no es que cambie a Solbes, Rubalcaba o a la Maleni, los tres focos de preocupación del entorno de la vicepresidenta. Lo inquietante es que el inquilino de La Moncloa sigue tan perdido como siempre en asuntos económicos. La perla de culpar a los aires que vienen de EEUU del origen de la crisis económica propia rememora etapas superadas. ¿Será un acto de proyección de un pasado izquierdista?

Alguien debería enseñar a nuestro presidente (Jordi Sevilla, mientras le dejaron, no debió impartirle muchas clases y Miguel Sebastián está en otras guerras) que nada tienen que ver las hipotecas basura y los desmadres financieros de las firmas de Wall Street con nuestro particular calvario inmobiliario ni con el espectacular crecimiento de la deuda de las familias españolas durante los últimos años, incluyendo los cinco suyos como presidente. En eso sí que nos parecemos a los norteamericanos... Pues bien: Zapatero de momento no va a cambiar ni a Solbes ni a Rubalcaba ni a la ministra de Fomento, aunque ésta última quizá sí se lo haya ganado a pulso.

En cualquier caso, "sólo nos queda rezar", como comentaba en las últimas horas de ayer un interlocutor mientras contemplaba en pantalla cómo Morgan Stanley y Goldman Sachs se hundían en la Bolsa de Nueva York (más del 40% la primera). Y eso, agregaba, que son las que están bien. Si casi medio billón de euros insuflados en los mercados por los bancos centrales de todo el mundo en las dos últimas semanas no han resuelto nada, pues que baje Dios y lo vea. El problema sigue ahí y, por el momento, nadie sabe a ciencia cierta cuánto durará la limpieza de los balances de las inversiones fallidas. Queda además por aflorar el reparto por la geografía mundial, incluyendo la española, de la suma de fondos estructurados, garantizados, etc., que se han quedado tocados por las quiebras.

Cepsa no se vende y GN quisiera firmar de nuevo con ACS

En España, en cualquier caso, seguimos con nuestras propias batallitas. Tal es el caso del Santander, que ayer cayó por debajo de 10 euros. Es una ocasión para comprar, porque a estos precios, y si mantiene el dividendo, la rentabilidad supera el 8%. Al Santander, en cualquier caso, le ocupa la venta de su paquete en Cepsa, pero la campana de Wall Street también ha parado la operación. Habrá que vender con descuento, pero parece que los compradores de IPIC están esperando a que el mercado se asiente a valores más bajos por si se pueden ahorrar algunos euros. Claro que entonces Emilio Botín quizá decida no vender.

Donde no les gustaría comprar nada, con lo que llueve en el mercado, es en Gas Natural. Los inversores han registrado -un poco tarde por cierto- que Unión Fenosa quizá no valga ahora lo que Pérez, March y Albertos consiguieron por ello. Algunos abogados están ahora estudiando, por cuenta propia, si GN podría renegociar el precio de adquisición a la vista de la evolución de las cotizaciones. Claro que todo es susceptible de cambiar si es que el mercado se puede dar la vuelta. Y puede, ya que no es imposible.

Sacyr, en lo suyo

Por cierto, Sacyr tiene ya muy avanzada la venta de Itínere, lo que permitiría a la constructora saldar sus cuentas con los financiadores de su compra en Repsol. Siempre acaba todo en casa del tío Emilio... Claro que a Botín le ha llamado alguien por encima de Sebastián y le ha dicho que aguante, que Repsol no va a caer en manos francesas ni extranjeras.