EE.UU. extiende el "plan rescate" a los bancos extranjeros
El Tesoro norteamericano destinará 700.000 millones de dólares a "limpiar" activos tóxicos de entidades con problemas
Todo listo para que los mercados se den hoy otro baño de multitudes, como si aquí no pasara nada. O no hubiese pasado. Veamos los hechos. El Gobierno de EEUU tiene ya el borrador del plan de rescate drástico para limpiar los cientos de miles de millones de dólares implicados en activos financieros tóxicos, nombre con el que se conoce a los valores y títulos basados en hipotecas subprime o de alto riesgo. Y, además, el secretario del Tesoro, Henry Paulson, ha señalado, en una entrevita con la ABC, que el plan es extensible a los bancos extranjeros instalados en Estados Unidos. Algún banco español, de nombre norteño y con ramificaciones "soberanas" en EEUU, se disparará hoy en Bolsa, ya lo verán.
El secretario del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, afirmó que las entidades financieras extranjeras también podrán acogerse al plan de rescate de 700.000 millones de dólares puesto en marcha en Estados Unidos. Además, Paulson aseguró que Estados Unidos está animando "agresivamente" a otros países a adoptar medidas similares a las propuestas por la Administración del presidente George W. Bush. "Si una institución financiera tiene operaciones en Estados Unidos, emplea a gente en Estados Unidos y si está empantanada con activos no líquidos, tendrá el mismo impacto en los estadounidenses que cualquier otra institución", dijo en una entrevista televisiva concedida a la cadena ABC.
El plan, que estaba previsto que fuera presentado ante el Congreso este pasado fin de semana, prevé gastar un tope de 700.000 millones de dólares y elevar la deuda pública máxima hasta los 11,3 billones de dólares.
El plan recoge que el Departamento del Tesoro compraría o se comprometería a comprar "activos relacionados con hipotecas a cualquier institución financiera con sede en Estados Unidos", según una copia del proyecto a la que tuvo acceso Reuters.
El objetivo es garantizar el valor de mercado de los fondos comunes de inversión y detener la práctica del short-selling o venta en corto, es decir, la venta de títulos que aún no se poseen con la esperanza de que éstos bajen aún más de precio y poder comprarlos a un precio inferior del que se vendió inicialmente, para dar estabilidad a los mercados financieros.
Estos activos deberán ser sobre hipotecas de viviendas o de comercios o instrumentos relacionados originados a partir del 17 de septiembre de 2008. Además, el proyecto prevé elevar de los 10,615 hasta los 11,3 billones de dólares el límite de endeudamiento del Estado. En la última semana, las bolsas han sufrido la confluencia de la crisis más seria desde la Gran Depresión de 1929, lo que ha puesto en peligro las economías de varios países, así como el sistema bancario mundial en conjunto. "Es como tener un ataque al corazón, que te abran el pecho y que lo arreglen, pero a la mañana siguiente aún te sigue doliendo", explicó Warren Simpson, el director de gestión de Stephens Capital Management, en Little Rock, Arkansas. "Ha sido una bestia de proporciones bíblicas. Nadie había visto nada como esto", dijo.
El Congreso ya se ha comprometido a actuar con rapidez para aprobar el plan, que podría estar formalizado en un documento este mismo fin de semana para su presentación a los comités de la Cámara de Representantes y, tras su aprobación en esta instancia, pasar al Senado a principios de la semana próxima.
En este contexto, el banco de inversiones Morgan Stanley podría contar con más tiempo para elaborar un plan de futuro y una posible fusión con Wachovia u otros bancos. Mientras, la cuestión de la quiebra de Lehman Brothers parece ya finiquitada con la decisión del Tribunal de Quiebras que aprobó la venta de los activos de la financiera a Barclays. Sin embargo, el propio juez destacó la excepcionalidad de la medida, que no podrá ser tenida en cuenta en futuras quiebras.
NEGOCIACIONES
Sin embargo, la atención sigue centrada en Washington, donde la Administración del presidente George W. Bush, los responsables de la Reserva Federal y destacados congresistas trabajan en las medidas de choque de rescate de la economía. El Gobierno ya se ha comprometido a emplear más de un billón de dólares para apoyar tanto al sistema financiero como al inmobiliario.
Ayer mismo, el Departamento del Tesoro anunció que empleará 50.000 millones de dólares para respaldar a los fondos comunes de inversión cuyo valor caiga por debajo del dólar.