Monitor del Seguro
AIG, muletas para un coloso de barro
Un total de 62 aseguradoras españolas mantienen una exposición directa a Lehman Brothers
American International Group (AIG), el gigante mundial del seguro, tenía -como decíamos la pasada semana- los pies de barro y al que le han puesto un par de muletas para que cayera. Estas muletas han venido en forma de intervención por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), que ha aportado de 85.000 millones de dólares para evitar la bancarrota de la compañía. Previamente las acciones de AIG habían entrado en caída libre después de que las agencias de calificación financiera Standard & Poor's (SP),
Moody's y Fitch rebajaron la nota de la aseguradora, lo que aumentó las dudas sobre si podría hacer frente a sus pagos y provocó que se desplomara en Wall Street, perdiendo más de un 93% del valor que tenían cuando comenzó el año.
Y eso que el gobernador del estado de Nueva York, David Paterson, había anunciado previamente que había otorgado un permiso especial a la aseguradora para que pudiera acceder a 20.000 millones de dólares de capital en manos de sus filiales y aumentar así su liquidez. Según Paterson, AIG está "financieramente sana", con 77.900 millones de dólares de excedentes de fondos propios, pero que tiene problemas de liquidez y no encuentra quien se la facilite.
Y tiene razón Paterson, porque el seguro no es problema de AIG, ya que tanto los negocios de vida y de daños están muy saneados. Los problemas del grupo se dan en ramas financieras que sufrieron riesgos similares a los de la banca de inversión y que son los que le han originado pérdidas.
Pero la aportación, que en realidad es un préstamo de hasta 85.000 millones de dólares, realizada por la FED no ha sido gratuita, ya que a cambio ha impuesto el controlar como garantía el 79,9% de su capital. El banco central estadounidense ha puesto plazo para recobrar ese préstamo, que tiene un plazo de dos años y un tipo de interés del libor a tres meses más 850 puntos básicos.
Dentro de ese plan de reflotamiento impuesto por la FED se contempla la enajenación algunos de sus negocios de forma ordenada, con lo que se intenta que no haya tanta prisa por realizarlos y, por tanto, que no se malvendan. Entre los posibles interesados en comprar sectores de una de las mayores aseguradoras del mundo estarían más o menos los de siempre: las alemanas Münchener Rück y Allianz, la francesa AXA, los holandeses de ING, la suiza Zurich Financial Services y la estadounidense Berkshire Hathaway.
En resumidas cuentas, esa opa de la que hablábamos la pasada semana, que en vez de lanzarla una o varias entidades privadas ha sido ejecutada -obligatoriamente, y gracias- por el banco central estadounidense, en forma de crédito, con lo que ha evitado por una parte, la bancarrota de la aseguradora y, por otra, que fuera adquirida a precio de ganga por entidades extranjeras.
Pero esta operación, que supone la práctica nacionalización de AIG, y el bajo precio de sus acciones han tenido otras consecuencias, como la salida de la aseguradora del índice Dow Jones de Industriales, el más importante de Wall Street y que está compuesto por 30 compañías. La aseguradora era uno de los componentes de este índice desde abril de 2004 y ha dejado su puesto a la empresa alimentaria estadounidense Kraft Foods.
Comunicados de AIG
Después de la inyección de liquidez, los máximos dirigentes de la aseguradora estadounidense han empezado a lanzar mensajes de tranquilidad y optimismo. AIG envió un comunicado en el que afirma que hará frente a los compromisos contraídos con sus clientes. "Los tomadores de pólizas de empresas de AIG de todo el mundo pueden estar tranquilos de que la empresa seguirá haciendo frente a sus compromisos", señala el comunicado.
La nota resalta que AIG es una empresa sólida, con más de un billón de dólares en activos y patrimonio, aunque reconoce que atravesaba serios problemas de liquidez por lo que agradeció el apoyo de las autoridades estadounidenses con este crédito respaldado por filiales operativas rentables, bien capitalizadas y de considerable valor. A su parecer el crédito protegerá a los tomadores de AIG, mitigará las preocupaciones de las agencias de valoración y proporcionará a la aseguradora el tiempo necesario para llevar a cabo las ventas de activos de manera ordenada.
El comunicado finaliza mostrando la esperanza de la aseguradora en que los ingresos por las ventas de sus filiales sean suficientes para devolver la totalidad del crédito y "permitan que los negocios de AIG continúen en activo como elementos clave de sus respectivos mercados".
Otro tanto hizo la filial europea de la aseguradora estadounidense, AIG Europe, de la que depende su negocio en España, que envió otro comunicado en el que su presidente, Julio Portalatín, garantiza la protección continuada de sus asegurados y el cumplimiento de sus obligaciones, a través de los activos y capital de que dispone. Portalatín, subrayó que mantiene inalterada la capacidad de la entidad para pagar siniestros tanto a compañías como a particulares.
AIG Europa, según su presidente, tiene un margen de solvencia casi tres veces superior al requerido por el órgano regulador y subrayó que los siniestros pagados por la filial europea de la primera aseguradora mundial superaron los 850 millones en 2007. Además, la situación financiera de la filial europea es saneada, como lo confirman los " resultados del ejercicio 2007, cuando superó los 5.500 millones de euros en activos totales y alcanzó primas totales por más de 3.000 millones, con un beneficio neto de 100 millones.
En la misma línea se mostró el director general para España y Portugal de AIG Europe, Alvaro Mengotti, quien afirmó que los recientes acontecimientos no han variado la
operativa de negocio de la compañía. Mengotti señaló que los recursos y capacidades de la aseguradora permanecen intactos y que siguen renovando y suscribiendo pólizas de nuevo negocio, desarrollando nuevos productos y planes de crecimiento futuro, y pagando siniestros generados por sus pólizas.
Efecto sobre el seguro españolPero si parece que la situación de AIG no ha tenido prácticamente repercusiones en empresas de nuestro país, la quiebra de Lehman Brothes es todo lo contrario. Aunque sus efectos han sido muy limitados por la diversificación de riesgos y la escasa concentración de inversiones que impone la normativa de ordenación y supervisión, según la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones (DGSFP), hay 62 aseguradoras españolas que tienen una exposición directa, ya sea en renta fija o en renta variable a Lehman Brothers.
El importe agregado de esta exposición se cifra en torno a los 281 millones de euros, lo que sólo representa un 0,2% de las inversiones totales del sector, pero que supone una reducción del 0,338% en el superávit del margen de solvencia del sector.
Esto ha provocado en las entidades con inversión directa en el banco quebrado reducido el superávit del margen de solvencia -que es patrimonio propio no comprometido en pagos de siniestros ni en provisiones- para las entidades con inversiones directas en Lehman supone un descenso de ese excedente sobre la cuantía legalmente exigible del 0,338 por ciento en el conjunto del sector. Tras descontar esta reducción, el superávit se sitúa en 62.806 millones de euros. El impacto sobre la cobertura de provisiones técnicas, que garantizan los compromisos contraídos con los asegurados, supone una reducción del superávit sectorial del 0,95% ciento en términos agregados, con lo que el excedente permanece por encima de los 22.314 millones sobre lo legalmente requerido.
Las cifras de exposición de las empresas españolas son muy pequeñas en comparación con las que tienen las compañías de otros países. Así, La aseguradora británica Aviva ha admitido una exposición conjunta de 418 millones de libras (unos 525 millones de euros) a Lehman Brothers y a AIG. La compañía suiza de reaseguros Swiss Re, por su parte, señaló que su exposición total es de 250 millones de dólares, 50 millones al banco y los otros 200 a AIG.