El G-7 expresa su apoyo pero, según Steinbrück, no habrá medidas similares en Europa
El Plan Rescate tropieza con la resistencia alemana y la campaña electoral norteamericana
Sarkozy presentará hoy ante la ONU la posición matizada de la UE al margen de las diferencias germanas
De la euforia al desánimo. Y a la incertidumbre. No está nada claro que el Plan Rescate propiciado por la Administración Bush consiga todos los apoyos que necesita y, además, en tiempo: es decir, antes de la fecha prevista del próximo viernes, día 28. Inmersos en la campaña electoral que culmina en noviembre, los congresistas demócratas -y algunos republicanos- se niegan a conceder al autor del plan -el secretario del Tesoro, Hank Paulson- , los amplios poderes personales y sin condiciones que exige para ejecutar un apoyo de 700.000 millones de dólares a los bancos y entidades financieras en crisis. Lo mismo sucede con el Gobierno alemán que, pocos minutos después de que los ministros de Finanzas del G-7 (los países más industrializados del mundo) emitieran un comunicado mostrando su acogida más favorable, su ministro de Finanzas, Peer Steinbrück, aseguraba prácticamente lo contrario. Puede que sea una cuestión de matiz, pero según Steinbrück, los países del G-7 habían rechazado complementar, con medidas similares, el paquete de ayuda estadounidense previsto para paliar la crisis financiera. Las bolsas mundiales, mientras tanto, bailan a su ritmo y ayer se limitaron a recoger beneficios, con lo que se mantiene la fiesta.
Las declaraciones del ministro alemán entran en clara contradicción con el punto final del comunicado oficial del G-7, que dice textualmente que "los miembros del G-7 se muestran preparados para adoptar todas las medidas necesarias individual o colectivamente para asegurar la estabilidad del sistema financiero". Medios diplomáticos consideran que lo que ha querido hacer Alemania ha sido anticiparse a la propuesta que tiene previsto realizar el presidente francés ante la ONU. Sarkozy, que ha pasado todo el fin de semana en Nueva York, donde se ha entrevistado con el secretario del Tesoro de Estados Unidos y con el director gerente del FMI, el socialista francés Dominique Strauss-Khan, quiere mostrar hoy ante la Asamblea General de Naciones Unidas su claro apoyo a las medidas de Bush, pero con una visión euro-francesa. Los diarios franceses hablan de que Sarkozy pretende aprovechar la situación de crisis para tratar de hacer oír la voz europea, como lo hizo en el caso de la crisis de Georgia. Bien es cierto que el margen de maniobra en finanzas parece más estrecho que en dipomacia.
Alemania, como ha reiterado en diversas ocasiones el vicepresidente segundo y ministro de Economía español, Pedro Solbes, ha querido poner énfasis en los distintos efectos que ha tenido la crisis en Europa respecto de lo ocurrido en Estados Unidos. Pero Peer Steinbrück fue mucho más allá de la posición del Ecofín y de la del comunicado del G-7, al asegurar que los países del G-7 rechazan complementar el plan de ayuda de EEUU porque consideran que la situación en la generalidad de los países del G-7 es distinta a la de EEUU. No obstante, dejó una puerta abierta a otras actuaciones con el fin de proteger el sistema financiero.
Tras la ronda de consultas telefónicas celebradas por iniciativa de Hank Paulson, entre los ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales del G-7 (Francia Gran Bretaña, Italia, Canadá, Japón, EEUU y Alemania), Steinbrück dijo que, ante la situación tan diferente entre los países del G-7 y EEUU, no está previsto preparar un programa similar al de Washington.
Bien es cierto que Steinbrück admitió que la UE está lista para adoptar cualquier medida que pueda ser necesaria, individual o colectiva, para asegurar la estabilidad del sistema financiero internacional y facilitar el buen funcionamiento y la liquidez de los mercados, leyendo prácticamente la literalidad del comunicado.
El responsable alemán aprovechó para recordar a la Comisión Europea que sea flexible en el ejercicio de sus funciones en el caso de que algunos bancos europeos afectados por la crisis necesiten recibir ayudas de Estado. Sarkozy, por su parte, ha pedido que se suavice la nueva normativa contable de tener que valorar los activos por su valor de mercado, que ha llevado a tener que realizar provisiones multimillonarias, con las que también en España diversos responsables de la sociedad de Bolsas y Mercados Españoles han mostrado su discrepancia.
Una campaña electoral con una nueva guerra
En Estados Unidos, además, el plan Rescate se enfrenta a una campaña electoral muy ajustada. Para muchos demócratas, dar el apoyo al plan, sin ningún tipo de condiciones, implica la extensión de un cheque en blanco a George Bush y condicionar, además, el margen de maniobra que le quedaría a una eventual victoria del candidato demócrata Obma en las elecciones de primeros de noviembre. La nueva Administración, al margen del color que sea, quedará lastrada durante años y se verá forzada a incrementar los impuestos y reducir los programas sociales para financiar las "dos guerras" de Bush, la de Irak y la de la economía.
Bancos de Inversión a la deriva
Si ayer se cumplía la primera semana del inicio de uno de los acontecimientos más destacados de toda la historia del capitalismo, ahora presenciamos cómo cae otro gran símbolo de Wall Street: los bancos de inversión. Dentro de los grandes que quedaban con vida - Goldman Sachs Inc. y Morgan Stanley - , han abandonado este rubro, para transformarse en bancos comerciales.
La Wall Street que dictó de manera única el orden financiero global en los últimos veinte años, mediante la banca de inversión, experimenta hoy su extinción. La codicia ha roto en extremo el saco de los banqueros, a medida que los inversores ya no confían en este modelo de negocios. Así, pesos pesados como Goldman y Morgan se ven obligados a dedicarse a otro rubro, marcando el final de la era del crédito fácil.
Cabe recordar que estas instituciones son las sobrevivientes, luego de la caída de Bear Stearns & Cos en marzo y la reciente de Lehman Brothers Holdings Inc. A su vez, Merrill Lynch & Co. estuvo a punto colapsar. Con la diferencia de que esta última ha sido rescatada por las limosnas del gigante Bank of America Corp.
La ley de la selva siempre ha regido y lo seguirá haciendo en la calle de la muralla; a partir de ahora estará también habitada por dinosaurios. JP Morgan Chase & Co. absorbió a Bear, Barclays Plc lo ha hecho con el departamento de investment management de Lehman y Merril dejó de ser una firma independiente.
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