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Publicado el lunes 29 de septiembre de 2008
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Monitor de la Construcción

Paisaje antes de la batalla (presupuestaria)

El sector ha destruido 182.500 empleos en los últimos meses

Obras paradasLa presentación de los flamantes Presupuestos Generales del Estado para 2009 debería responder a la situación previsible durante ese año, sobre todo porque el descenso de la actividad constructora en lo que va de éste está teniendo inevitables consecuencias negativas -por otra, parte totalmente esperadas- en el nivel creciente de paro sectorial y en el correspondiente descenso de trabajadores ocupados, sin que hasta ahora se pueda atisbar el momento en que esta tendencia toque fondo y comience una recuperación, por tímida que pudiera ser. Así y según los últimos datos hechos públicos por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, en el segundo trimestre de este año el número de ocupados en la construcción descendió a 2.498.000 trabajadores, con una variación negativa sobre el mismo período del año anterior del 4,7% y un descenso aún mayor -el 7,9%- en tasa de variación interanual.

Todo esto representa lisa y llanamente que se han destruido 182.500 empleos en la construcción en los últimos meses. Los afiliados a la Seguridad Social en el sector a finales de agosto de este año se situaron en los 2.111.607 trabajadores, descendiendo esta magnitud en 111.300 afiliados, lo que significa una caída porcentual del 3,6% respecto al mes anterior y de nada menos que del 12,2% sobre el dato registrado en agosto del pasado año.

Destaca el importante crecimiento del número de parados en el sector que a finales del segundo semestre de este año se situaba según el MTAS en 375.500 trabajadores, un 32,3% más que el trimestre anterior y un espectacular descenso de casi el 230% en tasa interanual. El paro registrado alcanzó a finales de agosto los 429.060 trabajadores, lo que representa un crecimiento de esta magnitud del 10% sobre el mes anterior y nada menos que del 71% en tasa interanual y viene a significar que la construcción "es responsable" directa del 36% el crecimiento total del paro en España en ese período. También se ha registrado un descenso en el número de empresas vinculadas a la actividad constructora e inscritas en la Seguridad Social, que se ha situado a finales de agosto pasado en 207.038, reduciéndose esta magnitud un -3,1% sobre julio de 2008 y un -9,2% en tasa interanual. Como consecuencia de la situación de caída de la actividad, dificultades financieras y desaparición de la demanda privada, se ha registrado también un crecimiento singular de los expedientes de regulación de empleo en el sector, que a mayo de este año habían crecido ya un 12% sobre el mes de abril y un 33% en variación interanual.

Junto al descenso de todas las magnitudes que miden el empleo y el número de agentes activos en el sector, los restantes indicadores habitualmente utilizados para prever la evolución de esta actividad productiva constatan su evolución a la baja. El consumo de cemento hasta agosto muestra una caída severa del -18,6% en tasa interanual. La Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) apunta también un acusado descenso habiendo pasado en un año de crecer un 2,9% a retroceder un -2,4%. La producción total cae por primera vez en muchos años, arrastrada por el importante descenso de la actividad residencial que llegó en el segundo semestre al -6,3%, y aunque el resto de construcción -prácticamente la obra civil porque la edificación no residencial parece que sigue los pasos negativos del conjunto de la economía de la que depende- alcanzó aún tasas positivas del 2,6%.La intensa desaceleración de la demanda de vivienda se refleja en los datos de visados de obra nueva, que hasta mayo de este año han descendido nada menos que un -57,2%, habiéndose visado en los últimos doce meses sólo 460.000 viviendas. Y según datos oficiales, el precio del suelo bajó en el segundo semestre de este año un -7,8% respecto al mismo período de 2007, con una superficie trasmitida de unos 10,1 millones de metros cuadrados en 8.000 operaciones por valor aproximado de unos escasos 2.708 millones de euros. Este subsector, pues, está en estado casi comatoso, pendiente de la aplicación -y su efecto, muy discutible hasta ahora- de las medidas anunciadas, parcas, pero que es necesario implementar cuanto antes.

Dentro de este vendaval de datos poco esperanzadores destaca al menos uno positivo, la caída de la siniestralidad laboral en el sector, efecto evidentemente del descenso de la actividad y la contracción de la demanda, pero también de los esfuerzos realizados por todos los agentes intervinientes en mejorar la prevención y la formación en ese ámbito. De abril 2007 a mayo 2008 evolucionan a la baja tanto los datos absolutos como los índices, que es lo verdaderamente importante. El número total de accidentes se redujo en la construcción un -6,3%, habiendo descendido en el mismo porcentaje los leves, en un -5,2% los accidentes graves y en un importante -14,8% los mortales. Y en cuanto a los índices de incidencia, ratio más realista que el meramente numérico, el que mide los accidentes leves descendió un 6,1%, un 4,9% el referente a los graves y un importante 14,5% el que mide la incidencia de los accidentes mortales.

Este es el panorama ante la previsible batalla que se avecina sobre los Presupuestos Generales del Estado para 2009. Un ejercicio de racionalidad y eficacia es, ahora más que nunca, necesario y exigible a los interlocutores políticos al nivel de todas las administraciones públicas. Ya hay otras señales poco esperanzadoras en el horizonte. Algunas administraciones municipales, empezando por el de Madrid, comienzan a declarar unilateralmente "cerrado el ejercicio 2008" tres meses antes de su finalización efectiva; los recurso no dan para más y las perspectivas son poco halagüeñas. Para empezar, el que está a la cola para cobrar trabajos realizados, incluso ya certificados, se queda sin escalera y agarrado a la brocha; no hay expectativas de nuevas licitaciones ni de nuevas inversiones. A ver que pasa en las próximas semanas.