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Publicado el miércoles 3 de septiembre de 2008
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Monitor de Latinoamérica

América Latina sigue creciendo y construyendo

Ana Iglesias.– En Europa, ya nadie se atreve a tildar de agoreros a los que hablan de la peor crisis económica desde la II Guerra Mundial. Es que ahora son los propios ministros de Economía de las principales potencias económicas los que se largan al ruedo con los pronósticos más pesimistas, como para que nadie les diga que ellos no avisaron. El último en dar la voz de alarma ha sido el ministro británico  del Tesoro, Alistair Darling, alarmado por el frenazo de la economía británica en el segundo trimestre de 2008, por primera vez en 16 años. En tanto la quinta economía del mundo se atasca y teme (y anuncia) lo peor, del otro lado del Atlántico, al sur de los sures, América Latina sigue creciendo. Por supuesto, lo hace a un menor ritmo y con la espada de Damocles de la inflación colgando más afilada que nunca sobre su cabeza. Pero, crece.

Ana Zarzuela lo analizaba de este modo en el Monitor de Latinoamérica de hace un mes: "América Latina, acostumbrada a ser engullida por cualquier crisis a las primeras de cambio, afronta la desaceleración en unas condiciones óptimas gracias al crecimiento del último lustro. Su acumulación de reservas, el auge en los precios de las materias primas que exportan, su menor dependencia de capital extranjero y endeudamiento y el afianzamiento de bancos centrales independientes los ponen en mejor posición para encarar el retroceso mundial".

La semana pasada, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) confirmó los pronósticos acerca de que, en 2008, el PBI regional crecerá 4,7%. Según la CEPAL, se ha logrado sostener la expansión por la mayor solvencia fiscal de los países latinoamericanos, gracias a que sus ingresos públicos son superiores al ritmo de gastos. A esto se suman la disminución de la deuda pública y un buen stock de reservas monetarias. En efecto, se ha revertido la tendencia maldita del ultraliberalismo de los 90, que se plasmaba en un déficit crónico, monumentales deudas externas, caída de reservas e inestabilidad.

A contramano del escenario internacional

Hasta ahora, el buen ritmo de crecimiento de la región se debía, especialmente, a los aportes de Argentina y Venezuela. Este año, la estrella es Perú, un país que crecería un 8,3% en 2008, aprovechando los altos precios de los minerales. En tanto, el gigante México apenas se acercaría al 2,5%.

Éste será, entonces, el sexto año consecutivo de expansión en América Latina y se prevé que el efecto dominó se propague, por lo menos, hasta el año que viene. El desempleo bajará, al fin del periodo, de 8 a 7,5%. Además, el documento de CEPAL, titulado Estudio Económico 2007-2008, añade un dato novedoso al cabo de 40 años de penuria latinoamericana: "La región completará cinco años de aumento sostenido del PBI por habitante a una tasa superior al 3%". En tanto, las empresas "elevaron hasta 13,5 veces su valor bursátil en 2000-2008", sobre todo en Perú, Colombia, Venezuela, México y Argentina. Y, tal como sucedió en 2007, el valor de las exportaciones superó al de la deuda externa.

Entre los factores de desaceleración, el informe cuenta la menor demanda mundial y una baja en las remesas de emigrados, lo cual tiene mucho peso en la economía de algunos países andinos y centroamericanos.

El informe se explaya en un balance histórico de la situación latinoamericana: "Hasta el 2007, la región creció apoyada en una coyuntura externa favorable que se tradujo en una mayor demanda de los productos de exportación, especialmente de países como China e India". En 2007, los términos del intercambio mejoraron casi un 33% sobre el promedio de la década de los 90, con una clara preponderancia sudamericana. No sucedió lo mismo con México, debido a su condición de importador de crudo y a su vínculo con una economía debilitada como la estadounidense.

El cielo, probablemente nublado

Por cierto, todos estos buenos augurios de cielo despejado, a pesar del deterioro del escenario internacional, no alejan del horizonte los nubarrones de la inflación. Los precios fronteras dentro subieron, y eso no es ninguna sorpresa si se tiene en cuenta el alza en los precios de los alimentos y del petróleo. En 2007, la inflación interrumpió su tendencia a la baja en América Latina y comenzó a subir hasta llegar, el año pasado, al 6,5%. Fuentes de CEPAL confirmaron que la tasa anual en 2008 estaría entre el 9 y el 10% (en junio de 2008 se situó en un 8,9%, en comparación con el mismo mes del año anterior), aunque disminuiría en 2009, hasta ubicarse, de nuevo, un 6 o un 7%.

.Esto conspira contra las buenas intenciones de reducción de la pobreza, ya que la inflación incide en forma desproporcionada sobre la población de menores ingresos. Con estas cifras actualizadas, la pobreza en América Latina afectaría al 37,9% de la población, agregando 15 millones de "nuevos pobres" a una región que ya suma 190 millones de personas en esa situación.

España vuelve a mirar al Poniente

La desaceleración mundial ha afectado sin atenuantes al mercado inmobiliario, pero es aquí, justamente, donde los caminos de Europa y América vuelven a cruzarse. Si por la caída del mercado doméstico de la construcción (según Eurostat, en el último trimestre, ha caído un 3,2% en la UE), la vieja Europa había puesto sus ojos en las oportunidades del Este, la crisis de liquidez y la ralentización de estos mercados están devolviendo la mirada al poniente. En esto, España tiene la ventaja de una relación estrecha que jamás cortó con sus hijos pródigos, devenidos en jóvenes y emprendedores socios.

En este cruce de caminos, decíamos, es donde la buena estrella del crecimiento sostenido de América Latina, junto a la mano de obra accesible, bajos precios del suelo, buenas condiciones de financiación y una demanda importante por atender ofrecen una oportunidad sin igual. En algunas metrópolis como Buenos Aires, Bogotá o Río de Janeiro, la demanda en el mercado inmobiliario crece por encima de los dos dígitos.

Y mientras en España, el bajón de la construcción ha superado el 6% en el último trimestre de 2008, el crecimiento del sector en América Latina se sitúa por encima del 8% anual desde 2004. En Brasil y México, el valor agregado de la construcción está en torno a los 40.000 millones de dólares. En Argentina, Chile y Colombia, se ubica alrededor de los 10.000 millones de dólares.

Al respecto, la CEPAL insufla confianza en los potenciales inversores confirmando que los capitales que ya están allí radicados se han beneficiado de planes de infraestructuras en desarrollo, con especial énfasis en los que han puesto en marcha los Gobiernos de Brasil y México.

España va tomando debida nota, como lo demuestran las inversiones crecientes en América Latina (el capital inmobiliario que fue a parar a la región, en 2007, superó los 300 millones de euros, lo que significa un 17,6% del total). La tendencia, que se mantiene en 2008, tiene algunos nombres propios, como los del Grupo Mall en Panamá, Grupo Lar, OHL y Fadesa, en México.

En lo que a nuevos clientes se refiere, el Santander suma expectativas en el sector, con un acuerdo firmado recientemente con la inmobiliaria brasileña Klabin Segall. El banco español financiará la construcción y venta de 5.316 unidades residenciales por 2.000 millones de reales (unos 1.250 millones de dólares). A los clientes se les financiará hasta el 100 por ciento del valor de las viviendas proyectadas.