Vía libre a la compra de Energy East por Iberdrola
El mercado ya la tiene descontada y es previsible que la eléctrica siga subiendo en Bolsa
No está claro si la terapia de engorde que aplicó Ignacio Galán a Iberdrola va a ser, un año después, una estrategia de alejamiento de moscones indeseados o, contradictoriamente, una cura de adelgazamiento de los recursos disponibles. Hace más de doce meses, cuando la eléctrica anunció su acuerdo para comprar la norteamericana Energy East, la situación del mercado financiero era otra y el "moscón" tenía otra estrategia. Lo cierto es que sus iniciativas para aumentar el tamaño de la eléctrica han probado ser efectivas. Y, además, en doble dirección. Florentino Pérez y sus socios de ACS (March y Albertos) han tenido que modificar sus objetivos -aunque no se sabe aún bien si en detrimento de los intereses de Galán-, abandonando primero Unión Fenosa y amagando después con comprar más "iberdrolas". Y, por otro, el salmantino se ha montado una "empresita" que ya la quisieran otros. Iberdrola es hoy uno de los cinco grupos industriales más grandes de este país y, sin duda, uno de las que tienen más futuro bursátil y corporativo, habida cuenta de la situación energética mundial. Viene todo a cuento del hecho de que, ayer, un año despúes, Iberdrola recibiera de la Comisión de Servicios Públicos del Estado de Nueva York (NYPSC) el visto bueno, por unanimidad, para proceder a la adquisición "con condiciones" de la eléctrica estadounidense Energy East. Nunca es tarde si la dicha es buena, aunque exija una inversión de 6.400 millones de euros, ya cubierta en parte con una ampliación de capital realizada y el resto con asunción de deuda.
Anoche, la empresa eléctrica española dejaba entrever que las condiciones impuestas por el órgano regulador, que ayer celebró una reunión para pronunciarse acerca de la adquisición, podrían ser aceptadas. Las primeras exigencias, publicadas en los medios neoyorquinos, no aparentaban ser muy exigentes. De entrada, no le permitirán tener plantas de combustible fósil, la empresa deberá destinar 200 millones de dólares (140 millones de euros) en proyectos de energías renovables en el Estado, y al menos otros 250 millones de dólares (175 millones de euros) en beneficios para los consumidores. Según fuentes de la empresa, "todo parece asumiible". Iberdrola, sin embargo, "estudiará detenidamente la orden oficial con los detalles, antes de responder oficilamente".
Anoche, los inversores neoyorquinos daban por cerrada la operación provocando que las acciones de Energy subieran cerca del 3%. Pero hasta que no se conozcan todos los detalles "y se estudien", la empresa con sede en Bilbao se reservará su decisión final sobre si mantiene los términos de la compra. Obvia decisión, pero que apenas oculta que la empresa procederá con la operación, sobre todo porque incrementa su tamaño y valor y, además, la convierte en el principal competidor, en el mercado norteamericano, de Florida Power, la empresa líder en energía renovable y eólica que un día pretendió adquirir pero que fue disuadida desde el Gobierno de Madrid de turno para no hacerlo. Años después, Iberdrola quiere ser líder mundial en este terreno, sobre todo después de consolidar la adquisición previa de Scottish Power, otra sociedad eléctrica británica con ambiciones de ser líder en energía eólica.
Ayer, y con una semana de retraso sobre lo inicialmente previsto, los cuatro miembros del órgano de decisión de la NYPSC se pronunciaron a favor de la decisión. La eléctrica española, que presentó su oferta hace más de un año, tiene previsto pagar 3.400 millones por los activos de Energy East y asumirá otros 3.000 millones de deuda. Con el visto bueno del regulador neoyorquino, Iberdrola reúne todas las autorizaciones federales y estatales necesarias para culminar con éxito la operación.
Antes que la de Nueva York, la eléctrica ya se hizo con los permisos de las comisiones de los reguladores de los estados de Maine, New Hampshire, Massachusetts y Connecticut, así como de los organismos federales Comisión Federal Reguladora de la Energía, Comisión Federal de Comunicaciones, Comité para Inversiones Extranjeras en Estados Unidos, el Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio. La adquisición fue planteada hace más de un año, y en noviembre recibió el visto bueno de la junta de accionistas de Energy East, que respaldó la venta con un apoyo del 93%.
Iberdrola ha reunido ya los recursos financieros necesarios para afrontar la compra, gracias a la ampliación de capital realizada en junio del año pasado por cerca de 3.400 millones. La culminación de la compra de Energy East por parte de la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán supondrá la mayor operación industrial de una empresa española en Estados Unidos. Además, se convertirá en la segunda operación de gran calado internacional que realiza la compañía desde que a finales de 2006 se hizo con ScottishPower por 17.200 millones.
APOYO LOCAL.
La compra de Energy East ha contado con el respaldo de personalidades políticas del país como Hillary Clinton o como el gobernador de Nueva York, el demócrata David Paterson. También el líder de la oposición de este estado, el republicano Joseph Bruno, se ha mostrado a favor. El regulador de Nueva York tuvo una primera toma de contacto el pasado 20 de agosto, en la que durante cuatro horas de debate y examen, proporcionó una visión completa de los puntos fuertes y débiles de la propuesta de la eléctrica española para ayudar a los comisionados a sopesar los riesgos y beneficios de la oferta.
El pasado mes de junio, el juez administrativo encargado de elaborar un informe sobre el caso, Rafael Epstein, recomendó que no se aprobara la compra o que, de darse el visto bueno, se impusieran condiciones, entre ellas restricciones al reparto de dividendos de Energy East, la imposición de una 'acción de oro' o contribuciones a la comunidad por valor de 646 millones de dólares (434,6 millones de euros), además de la venta de las centrales de generación fósil.
Entre los compromisos de Iberdrola en el estado de Nueva York adicionales a los incluidos en la oferta inicial destacan la inversión de cerca de 2.000 millones de dólares (1.345,6 millones de euros) en proyectos renovables en la región, así como un ajuste de tarifas superior a 200 millones de dólares (una de las prioridades de la PSC) y la reducción de tarifas, inmediatamente después de cerrarse la operación, por importe de 54 millones de dólares (36,3 millones de euros).