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Publicado el lunes 8 de septiembre de 2008
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Monitor de la Construcción

La importancia de la formación en el sector

Formación en construcciónIgnacio Mulas.– La formación de los recursos humanos en la construcción ha sufrido una transformación radical en los últimos quince años. Lejos están ya los tiempos en los que la preocupación por formar a sus trabajadores era una cuestión ajena a las empresas constructoras porque solo demandaban -o lo hacían en un porcentaje importante- trabajadores de baja o nula calificación; los oficios se aprendían en los propios tajos y no había ni desde el punto de vista normativo ni desde el punto de vista pedagógico una preocupación especial por la formación en prevención de riesgos. Este panorama cambió radicalmente a partir de 1992 cuando por medio del Convenio General del Sector firmado en dicho año, las entidades más representativas de las empresas y sindicatos del sector constituyeron la Fundación Laboral de la Construcción. Esta iniciativa tenía entonces -y siguen siendo ahora- dos particularidades inéditas en este sector: el compromiso de las empresas en su financiación a través de la "cuota empresarial" obligatoria calculada sobre las bases de cotización a la Seguridad Social, y su carácter paritario entre sindicatos y empresarios puesto que las decisiones deben ser unánimes y apoyadas por ambos colectivos. Unos 11.000 trabajadores del sector de la construcción se forman diariamente en algún curso de formación continua de la Fundación Laboral de la Construcción, de los que el 11,2% son mujeres y un 11,6% inmigrantes. Hay casi 140.000 empresas cotizantes a esta institución, de las que solo su 17% son empresas de más de 10 trabajadores.

Actualmente, la Fundación forma a casi 70.000 trabajadores al año -el 95% trabajadores en activo- sobre todo en formación continua, ya que este tipo de formación permite a muchos trabajadores actualizar sus conocimientos profesionales o adquirir nuevas habilidades en relación con las múltiples especializaciones que requiere la actividad, y así potenciar su desarrollo profesional, ser más competitivos -las empresas cada vez más escogen a los más preparados- y como consecuencia, alcanzar mayor seguridad en el empleo. La formación es cada vez más un instrumento que coadyuva a la mejora de las condiciones laborales y al mantenimiento del empleo, sobre todo en la coyuntura actual de la actividad, que atraviesa una brusca caída en el subsector residencial que está arrastrando a toda la actividad constructora y que por tanto, limita las necesidades de recursos humanos, escogiéndose siempre a los mejor preparados.

Las crisis o períodos de desaceleración son siempre muy negativos para el empleo, a la vez que suelen reducir las actuaciones empresariales en el área de la formación. Pero no ha sido así en el caso de este sector que en el pasado año 2007 asumió voluntariamente nuevas responsabilidades y rubricó formalmente el compromiso de su cumplimiento, cuestión de enorme importancia ante la perspectiva -que desgraciadamente se consolida según avanza el ejercicio 2008- de una desaceleración grave de la producción y con ello de los resultados de las empresas, al menos durante este año y el siguiente. Por su parte el sector empresarial asumió el compromiso de aumentar su aportación a la Fundación Laboral por la vía de un notable incremento de las cuotas empresariales obligatorias.

Las nuevas responsabilidades vinieron de la mano de la Ley Reguladora de la Subcontratación en el Sector de la Construcción y del nuevo Convenio General del Sector. La Ley citada remitía a la negociación colectiva aspectos de singular importancia relativos al objetivo de reducir la siniestralidad en la actividad y para la propia aplicación efectiva de la norma. En efecto en el Libro II de este Convenio, de nueva creación, se pactan entre los interlocutores sociales aspectos importantes relacionados con la seguridad y salud laboral, y con la formación de los trabajadores del sector, cuya reforma se encomienda a la Fundación Laboral de la Construcción.

Entre estos aspectos resaltan la reforma del Organismo Paritario para la Prevención en la Construcción (OPPC) dedicado a realizar visitas preventivas a las obras, que a partir de este año ha de incluir en su ámbito de actuación a todas las empresas excepto a las que tengan servicio de prevención propio; el desarrollo de la formación y la información en materia de prevención de riesgos laborales y, especialmente y como novedad singular, la acreditación de esa formación a través de la implantación progresiva de la Tarjeta Profesional de la Construcción (TPC), documento electrónico mediante el que se acredita la formación recibida por el titular en prevención de riesgos laborales, sus períodos de ocupación en las distintas empresas en las que haya ejercido su actividad laboral, su categoría profesional y su experiencia en el sector, que será obligatoria para todos los trabajadores de la construcción a partir del 31 de diciembre de 2011.

El cumplimiento de los nuevos compromisos adquiridos y los esfuerzos adicionales que requiere, obliga a la Fundación Laboral a disponer de mayores recursos. La cuota empresarial ha venido siendo el recurso financiero primordial para esta entidad, que ha permanecido invariable durante siete años (2000-2007) en el 0,08% de las bases de cotización a la SS. Sin embargo en el Convenio General del sector firmado en 2007 se ha pactado el establecimiento de una nueva cuota para 2008 con un notable incremento sobre la anterior, quedando fijada en el 0,175% de la base mencionada. Junto a este recurso financiero básico, la Fundación recibe también subvenciones derivadas de los planes de las administraciones públicas para formación y prevención, así como para proyectos de investigación relacionados con sus fines. Por ejemplo, el Consejo de Ministros del pasado 20 de junio dio el visto bueno a seis acuerdos por los que se autorizó al Servicio Público de Empleo Estatal a conceder subvenciones, por un importe de 163,3 millones de euros, para la ejecución de planes de formación dirigidos, prioritariamente, a trabajadores ocupados. Entre los organismos favorecidos está la Fundación Laboral de la Construcción, a la que se destinó, para llevar a cabo sus propios planes de formación, la cantidad de 48,9 millones de euros y que afectará a 111.500 trabajadores del sector.