La morosidad de las empresas deudoras en CCM roza el 21% al mes de junio
El aeropuerto de Ciudad Real 'ensucia' todavía más las cuentas de Caja Castilla La Mancha
La toma de la mayoría del capital dispara al 45% la concentración de riesgos en el grupo de empresas participadaNo se arrepienten. Pero tampoco admiten que se hizo por las presiones políticas y de la Junta de Castilla La Mancha, el verdadero impulsor de un proyecto que se ha demostrado faraónico, sino que era la única forma de hacerlo viable. Los interventores del Banco de España y el nuevo equipo gestor en Caja Castilla La Mancha (CCM) -con Xabier Alkorta como director general-, sabían que Ciudad Real Aeropuertos era una patata caliente. Y lo primero que decidieron es que había que tomar el control de la sociedad impulsora del primer aeródromo privado de España para sanearla y luego tratar de venderla o buscar un socio que se encargara del relanzamiento de la empresa. Así, CCM comenzó hace unos meses a ofrecer cambiar créditos pendientes de amortización por participaciones en Ciudad Real Aeropuertos SL, y ahora controla directamente el 37,62% e indirectamente la mayoría del capital, según fuentes no oficiales de la caja.
Hasta hace unas semanas, el núcleo duro del accionariado de la sociedad que gestiona el aeropuerto privado de Ciudad Real estaba constituido por tres empresarios de Ciudad Real que han desarrollado todos su negocios en los aledaños de la Junta de Castilla La Mancha y que se han beneficiado de financiación en excelentes condiciones por parte de CCM: Domingo Díaz de Mera y los hermanos Antonio e Ignacio Barco. Los tres controlaban, directamente o a través de la firma Global Consulting Partners, la sociedad Inversiones Aeroportuarias del Centro, que poseía el 44% del capital de CR Aeropuertos SL.
La jugada de CCM tiene un doble interés. Por una parte, se quita del balance créditos cuyo cobro podía ser problemático en un momento de espectacular incremento de la morosidad. La tasa de morosidad de CCM se disparó hasta el 17,33% en junio, frente al 9,32% con la que acabó el año, debido al afloramiento de activos dudosos que antes (en la época de Juan Pedro Hernández Moltó como presidente) no se contabilizaban como tales. Así, éstos han pasado en seis meses de 1.848 millones a 3.492 millones. Este fuerte incremento de la morosidad de la caja intervenida por el Banco de España tiene su origen, principalmente, en la revisión y calificación como activos dudosos de los grandes grupos de la entidad, en el incremento de sociedades en situación de concurso de acreedores y en el aumento de operaciones impagadas.
La morosidad de las empresas llega hasta el 20,94% cuando a 31 de diciembre de 2008 era del 11,27%. La del crédito promotor se dispara hasta el 31,36%, frente al 16,77% de final de año. Y es que el dato más preocupante es la concentración de la inversión crediticia de CCM en el ladrillo. Las promotoras y las constructoras suponen casi el 40% de todo el crédito: hay 2.163 millones en financiación para la compra de suelo; 3.144 millones en financiación para promociones inmobiliarias en curso de ejecución o venta; y 860 millones en otros riesgos. Además, existen importes pendientes de disponer de promociones en curso de ejecución y venta por 1.077 millones. Sin olvidar los 298 millones en inversiones accionariales de CCM Corporación en sociedades ligadas al ladrillo.
Precisamente el ladrillo está detrás de ese espectacular incremento de la morosidad, por la "gran exposición en este sector de la Caja y de su grupo, caracterizada por su importante crecimiento en la fase final del ciclo", según el informe de los interventores del Banco de España en CCM remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).
Sin embargo, señala el informe, la puesta en marcha de un plan de recuperaciones a finales del primer semestre está empezando a dar sus frutos, y en julio se ha reducido la morosidad en 200 millones. En la misma dirección, CCM ha solicitado a la consultora Ernst & Young un análisis de los procedimientos de gestión de la morosidad y recobro de deudas, para mejorarlos.
Pero la operación de canje de créditos por participaciones en CR Aeropuertos SL tenía otro objetivo: controlar la empresa para poder sanearla y, si es posible, venderla o captar un socio industrial capaz de relanzar y hacer rentable el Aeropuerto de Ciudad Real mediante la captación de líneas aéreas (tanto de pasajeros como de carga) aprovechando que habrá estación de AVE allí, a menos de una hora de Madrid. Para que sea de verdad un proyecto de altos vuelos, y no la ruina faraónica que es ahora. Ya se está hablando con Ryanair para acompañar a Air Berlin en el aeródromo. Y siempre está la opción de ceder a Aena la gestión del aeropuerto, manteniendo el capital mayoritario en manos privadas.
El precio que CCM ha tenido que pagar es que la concentración de riesgos con su propio grupo de empresas participadas se ha disparado desde el 28,7% de final de 2008 al 45,5% en el primer semestre por la operación de CR Aeropuertos. La normativa del Banco de España establece que ningún cliente o conjunto de éstos que constituya un grupo puede suponer un riesgo que afecte al 25% de los recursos propios de una entidad financiera. En CCM se llega al 45,5% "por la inclusión en el cálculo de los riesgos con sociedades multigrupo y con socios en estas sociedades con dificultades financieras, así como de los mantenidos con la asociada Ciudad Real Aeropuertos", añade el informe, firmado por los interventores del Banco de España Jorge Pérez-Cerdá y Carlos Miguel Hervás.
Pero ahora CR Aeropuertos tiene un accionista implicado en el proyecto como CCM, que cobra mayor interés para un grupo privado porque el Aeropuerto Central de Ciudad Real ha conseguido la categoría internacional y la estación del AVE ya ha entrado en la fase definitiva. Ahora CCM tendrá que refinanciar la deuda, que asciende a 120 millones de euros, para transformar el corto plazo en largo; vender suelo industrial para obtener recursos con los que financiar la estación del AVE y alguna infraestructura más que necesita el aeródromo, y para cubrir las pérdidas previstas hasta 2011, año en que se espera que las cuentas de la sociedad estén ya inmaculadas. No se descarta incluso una ampliación de capital para dar entrada a un socio industrial, que se encargaría de la gestión del aeropuerto.